Andrés Agosto consideró: “Todos saben que soy muy hincha de Alem. Por supuesto que es un sueño dirigir a Alem y mentiría si te digo que no me gustaría tener esa chance. Hoy voy a dar todo por Rivadavia, que me abrió las puertas en este proyecto de inferiores y confió en mí, pero creo que con el tiempo voy a dirigir a Alem”.

Remarcó: “Jugar tantos años y ganar títulos con Alem me permite decir que conozco bien su vestuario y no es fácil el vestuario de Alem. Así como no cualquiera puede jugar en el club, tampoco es para cualquiera dirigirlo”.

Insistió: “No me gustan los equipos del baby que salen jugando con un pelotazo. Eso es una tarea del técnico y los profesores desde el baby. Cambiaría el reglamento para forzar a que agudicemos el ingenio para enseñarles a los pibes distintas fórmulas para salir jugando y de aprender a desmarcarse. También es una tarea de los dirigentes dotar de buenos pisos a las canchas para poder ver mejor fútbol”.

Destacó: “Para eso se necesita que los de afuera ayuden cuando se pierde la pelota abajo y te hacen un gol. La técnica debe estar primero en la formación, sin que lo físico deje de ser relevante”.

Agregó: “No se puede prohibir a un niño jugar al fútbol porque le falte técnica. En Alem vi jugadores que corrían y metían y después fueron excelentes jugadores. En América tuve un pibe con discapacidad motriz y logramos que la Liga de Baby le permitiera jugar aunque sea 5’. Hoy me abraza cada vez que me ve. Amaba al fútbol ese pibe y no jugaba”.

Recordó: “Mi maestro fue Marcelo Alamo, que era competitivo, y yo gané todo, pero me enseñó otros valores. También con Mono Mazzini fui campeón y me enseñó cosas para toda la vida”.

Un debut al rojo vivo

Resaltó: “Casi toda la clase 80 y 81 debutó en Primera. Me tocó debutar después de ser campeón provincial en Embalse con la Cuarta, compuesta por las clases 80 y 81. Estaban Montiel, Pedernera, Suárez, Rodríguez, Herrera”.

Señaló: “Volvimos y me citó Carlos Suárez para la final de Primera contra Playosa en 1998. Entrar en ese vestuario con esos leones de verdad no fue fácil. Me ponen y me echan por llevarme puesto a Foos en una dividida”.

Aclaró: “Lloraba. Llegaron Facha Ruiz y Negro Medina y me enseñaron que a los pibes había que cuidarlos. Fue el peor debut, pero luego fuimos campeones”.

Relató: “Jugamos juntos muchos años con los pibes que ganamos aquel Provincial en Embalse. Me acuerdo que una vez fueron 7 a entrenar y Marcelo Alamo nos dijo que renunciaba. Lo convencimos, fuimos con los justo a Playosa, le ganamos la serie y terminamos dando la vuelta ante Yrigoyen”.

Recordó: “Fue la final que ganamos con gol de Pini Bertucelli, que pese a estar marcado por Rovere hizo un gol de cabeza”.

Insistió: “Eso fue un 2003, pero habíamos hecho goles así todas las inferiores. Ganamos el bicampeonato en 2004 y se nos escapó el tricampeonato en la final contra Atlético Ticino”.

Explicó: “En el baby jugué en El Porvenir con Lucas Vázquez, Isabettini, Nesteruk, Benito, Suárez y Víctor Tisera, que era un delantero tremendo, pero se lastimó la rodilla en cuarta”.

Consideró: “La clase 80 tuvo jugadores como Gallo, Margara, Sícoli, Ponce, Puli Herrera, Pelé Andrada, Sales, Estrada, Ceballos”.

Agregó: “Marcelo Alamo armó un equipo bárbaro en Alem y hasta ganamos un torneo en Mendoza contra Godoy Cruz, que tenía a Torrico. Pero Alem, a Montiel, que era tan bueno o mejor”.

Pibes con corazón de león

Recalcó: “Se perdieron pibes que veían que estaban los hermanos Agosto, Fernández, Suárez, Rivera, Rodríguez, Morales. Los que se la bancaron como Leroux llegaron, que hoy se ganó un reconocimiento. Kapustensky era crack”.

Afirmó: “Mi hermano era el mejor que vi en su puesto. Yo era sacrificio, correr, dársela al compañero y algún golcito importante”.

Indicó: “Le hice varios goles a Alumni, fue una linda racha. Con Santoni una vez dije que estaba viejo, pero era un gran jugador. El clásico era especial, un partido aparte, y aunque ganar el Provincial y los títulos con Alem, jugar esos clásicos fue muy lindo”.

Reconoció: “Nos hicieron una oferta muy jugosa para ir a jugar a Alumni con mi hermano, pero no pudimos. Éramos muy de Alem”.

Lo que se lee ahora