La vida de un futbolista suele llevarlo a pasear por diferentes ciudades y pueblos, pero no siempre elige vivir donde saboreó la gloria.
Es el caso de Víctor Agonil: “Conocí mucha gente y muchos clubes. Si a los 13 jugaba en Argentino de Firmat, volver como refuerzo para jugar un torneo Nacional cuando se me negó con Alumni, fue muy especial”.
DestacÓ: “Fue muy grato que me vinieran a buscar para jugar en ese equipo. Marcó la historia de Firmat, porque nunca más se jugó un Nacional. En ese campeonato enfrenté a Henry Rapetti, que jugó para Alianza de San Juan”.
Aclaró: “Argentino tenía una mutual, y no había problemas económicos. Pude quedarme a vivir en Firmat, pero yo a Villa María no la cambio. Vine con mi señora, tuve a mis hijos y no me voy más”.
Enfatizó que “jugar en Unión San Vicente, ser campeón en el Kempes, y jugar un Nacional fue muy especial. En ese equipo estaban Bernio, Corró, Díaz, Stobbia, Leal. Se hizo historia, porque fue el mejor equipo de Córdoba”.
Remarcó: “No me puedo quejar del fútbol. Jugué en muchos grandes equipos, como Estudiantes, pero aunque en Villa María no gané plata, sí gané otras cosas que no se compran con plata: el reconocimiento para toda la vida”.
Villa María le brindó un combo irresistible: “En Córdoba sos un número y para ir a entrenar debía viajar 30’. Mi novia Isabel, hoy mi señora, conoció la ciudad, y su trabajo en la clínica le quedaba a 30 metros. Pero más allá de la comodidad, la gente es maravillosa. Mis hijos Matías y Bruno ya me pusieron de DT en el torneo Amistad”.

