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Juliana Basualdo: "Me sentí nerviosa, quería noquear antes y me dejé llevar"

Juliana Basualdo ganó por la vía rápida, pero no volvió conforme con su actuación

Juliana Basualdo (30 años), "La Profeta", no escatima esfuerzos, y en su ascendente carrera, se puso una meta sumamente alta: “Quiero ser campeona mundial”.

Nunca evita hablar de ese objetivo, y aunque a su corta carrera le faltan pruebas de fuego, nunca se desmoronó ante desafíos de altísimo calibre como fue vencer a la campeona mundial Yésica Bopp, quien es su ídola y parecía imbatible para boxeadoras del país.

Esa victoria histórica la llevó a la confusión, ya que su siguiente combate fue por el título argentino Super Gallo (su peso es Gallo), y obtenerlo en el Club Unión Central ante Vanesa Taborda, le hizo pensar que era el paso previo a pelear por el título sudamericano (está en poder de Florencia Juárez, a quien ya derrotó) y del mundo.

Allí radica su confusión, porque con apenas 8 peleas, no resulta fácil conseguir rivales de su talla, de su peso, ni tampoco es tan simple pelear por los títulos.

Apareció una oportunidad, para la TV, ante una probadora, y ganó su primera pelea por la vía rápida, pero no se sintió cómoda.

“Me sentí nerviosa”

La campeona argentina Super Gallo venció por nocaut técnico en el cuarto round a la santiagueña Lilian Dolores Silva en Caseros.

“La Profeta” (7-2, 1 KO) reconoció que “no fue mi mejor pelea”. Culpó al peso (55,300 kg.), luego pidió rivales a su medida en peso Gallo y no dudó en declarar que “si por mi fuera, quiero pelear por el cinturón mundial”.

No entendió que ratificó que está entre las mejores del país. Ganarle a “la Tuti” Bopp (fue comentarista para la TV) no es para cualquiera.

Empezó dubitativa ante Silva, pero luego exhibió su fiereza, más potencia, buen ritmo de pelea por ser la primera del año, y su madurez para definir sin piedad.

Sin embargo, al arribar a la ciudad confesó: “Tuve muchos nervios. No menosprecié a mi rival. Es una chica que se sacrifica igual que yo, pero me sentí nerviosa por su récord negativo (4-12-1). Me sentí en compromiso, me dejé llevar mucho por las emociones. Le tenía que ganar. Acostumbrada a pelear con campeonas, me sentí como en otro lugar, por momentos no le hice caso a mi rincón”.

Fue otro paso adelante, porque debe acumular estas experiencias para ir por lo máximo. No se sentía feliz, aunque declaró que “contenta estoy, porque salió esto y gané. Más allá de que siempre estamos bien físicamente, nos plantamos, bajamos bien, por momentos intentaba repetir lo que me decía mi entrenador en el rincón, pero me desbordé emocionalmente y me sentí nerviosa”.

Agrega a sus ambiciones de querer pelear cuanto antes por la corona sudamericana, y antes de fin de año por el título mundial que “yo creía que iba a llegar el nocaut antes, porque lo busqué y por ese tema me sentí desbordada. No tendría que haber buscado el nocaut y debería de haber hecho lo que hago siempre en mis peleas como es moverme, trasladarme, pero gracias a Dios ganamos y es una buena experiencia para mí, ya que de mis 9 peleas como profesional, necesitaba algo así”.

La ansiedad no debe confundirla. La prisa no es buena compañera.