Luego de ser despojada de una inobjetable victoria en Nueva York (dos jurados la vieron perder, y otro ganarle a la invicta estadounidense Mikiah Kreps), “La Profeta” asumió el desafío de ir por el título nacional en el Club Unión Central, para rehabilitarse y volver a soñar, siendo profeta en su tierra.
Lo logró, es la mejor Supergallo del país por cuarta vez, pero no pierde de vista su profecía: “Voy a ser campeona del mundo”.
No tuvo dificultades para vencer por nocaut a Lucrecia Arrieta, con quien había empatado en épocas del amateurismo, y a la que no le dio opción, al noquearla en el segundo asalto.
Basualdo (14-7-0) mostró que sigue vigente a los 34 años, y obtener la corona argentina le abre las puertas a otra posibilidad internacional. Tras consagrarse, se mostró muy feliz, y convencida en que “estoy para campeona mundial”.
Agradeció al público villamariense, porque “llenaron el Club Unión. No es fácil en esta época. Aquí fui campeona argentina por primera vez, y vuelvo a serlo por cuarta ocasión, sin haberlo perdido jamas arriba del ring. Me reubica en el ranking mundial”.
No la dejó bajar la prensa del cuadrilátero, y en la escalerita gritó: “Estoy muy contenta de lograr este cinturón ante mi gente. Esto era lo que necesitaba, este calor de la gente. Muchas gracias a todos los que vinieron, porque es muy motivante pelear con este marco”.
Sabe perfectamente que la FAB le dio esta oportunidad, por lo injusta que fue su derrota previa en EEUU, y que su fe mueve montañas. “Existen 4 posibilidades para volver a pelear en el exterior, pero tenía que ganar el título argentino. Ahora esperaremos, y decidirá Leo (Rivera). Yo quisiera pelear el 26 de diciembre en Kazajistán, por el título del mundo. Pero Leo quiere que descanse, y vuelva en 2026, porque estoy peleando una vez por mes, y es mucho”.
Este martes regresó al gimnasio: “No pararé, hasta ser campeona mundial. En Douai, Francia, me lo negaron los jueces, porque le gané claramente a la campeona mundial francesa Ségolène Lefebvre”.
Su entrenador y pareja, Leo Rivera fue muy claro: “Está avanzada esa pelea en Kazajistán, y si nos dan el ok, no podemos rechazarla. Por ahora no está confirmada. Si no contestan, es porque no la agarran del otro lado. Nosotros no la rechazaremos a esa propuesta, porque es por el título mundial”.
Juliana Basualdo explica que “yo quiero pelear en diciembre en Kazajistán, sería el 26. De lo contrario, en 2026 tenemos otras 3 posibilidades internacionales, una en Puerto Rico, otra en Inglaterra y otra en Estados Unidos”.
“La Profeta” no se guardó nada: “Una chance va a salir. Primero tenía que ganar el título nacional, y espero cuidarlo, porque me abre puertas al exterior. Ahora espero que se concrete esa posibilidad en Kazajistán, porque es por el título mundial, pero no le temo a nadie, y empezar 2026 con posibilidades como estas es inmejorable”.
“Es difícil convocar a 900 personas”
A sus 34 años seguir evolucionando boxísticamente es la clave para seguir soñando. “Esa mano abajo entró como lo habíamos trabajado. Generalmente apuntamos al plano alto, porque es más visible, pero esta vez trabajamos el plano bajo porque ella era más petiza que yo, y mis brazos largos podían dolerle si la anticipaba”.
Estimó que “fue un golpe justo. Lo sintió. Gracias a Dios gané este tíulo argentino en el mismo lugar donde lo gané por primera vez. En estos tiempos, convocar a 900 personas no es fácil. Una semana antes, sabía que se habían vendido más de 650 entradas”.
Remarcó que “Lucrecia Arrieta había peleado con chicas de categorías más grandes, como Manzur, incluso con ‘La Tigresa’ Acuña, y ha peleado en Inglaterra y en Francia hasta en categoría pluma. Muy feliz por ver llenísimo el salón de Unión Central, y ganarle a una rival con la que había empatado”.
Mencionó que “cada una siguió su carrera profesional, y vencer por nocaut me hace sentir que sigo creciendo, que quedó evidenciado que estoy para ir por más”.
Añadió que “trabajamos muy duro para esta pelea, igual que como lo hice cuando fui a Francia contra Lefevbre, o a Estados Unidos contra Kreps. No le quitamos el foco a esta pelea, porque necesitábamos ganar”.
Resaltó que “ahora espero feliz. No voy a parar, quiero estar lista para cuando salga la pelea en el exterior. Yo sé que estoy para ser campeona mundial”.
Trabajar para cumplir el sueño
Reseñó que “todas las peleas son diferentes. Si Lucrecia Arrieta nos había visto, en la mayoría de los combates utilicé el largo de mis brazos para mantener la distancia en el plano alto, pero ahora ya saben todas las Supergallos, que también sé ganar pegando abajo”.
Indicó que “cuando le gané a Vanesa Taborda, que era campeona mundial, y me quedé con este título argentino fue muy valorado. Es el mismo cinturón”.
Agregó que “desde que le gané a Yésica Bopp (su ídola), entendí que le podía ganar a cualquiera. Las dos peleas en Francia y en Estados Unidos me despejaron totalmente las dudas. Estoy para pelear por el título mundial y ganarlo”.
Le dedicó la corona argentina “a mis hijos, a mi familia, a todos los boxeadores del gimnasio (Alcides Rivera), a los que me ayudaron, a los sponsor, y a mi marido que me guía y me aguanta”.
Aclaró que “sin el apoyo de la Municipalidad, esta pelea no se hubiera realizado. Por eso no tengo más que agradecimiento para el intendente Eduardo Accastello, para Verónica Navarro que nunca me soltó la mano, la gente del Ente de Deportes, desde su presidente Alejandro Mana, Eduardo Piazza y Fernando Badrán, que trabajaron muchísimo para que hoy pueda tener el cinturón argentino. No es fácil en esta época llenar el estadio de Unión. Gracias Villa María”.
Por último dijo: “Yo quiero viajar ya a Kazajistán para pelear el 26 por el título del mundo. Si tengo que esperar, lo haré. Que todas mis rivales sepan una nueva, ahora también ganó por nocaut”.