La investigación se cierne sobre los iraníes y los venezolanos, 19 en total, que forman parte de la tripulación y sobre su supuesta vinculación con actividades terroristas.
El avión era propiedad de la empresa iraní Mahan Air, la cual, según un informe del FBI, está vinculada a actividades terroristas en el Líbano con el envío de armas y logística para organizaciones terroristas.
Luego de una estadía de 15 días y cuando la investigación judicial lleva una semana (con sólo tres días hábiles), el abogado Hernán Carluccio, en representación de EMTRASUR, pidió a la Justicia argentina la devolución de la aeronave.
La semana pasada, por orden del juez, se extrajo la caja negra del avión para comprobar si la tripulación apagó el transporter y a partir de allí se va a saber su itinerario antes de llegar a Argentina, sumado a las conversaciones de cabina y con la torre de control.
En las próximas horas, el magistrado aguarda el resultado de algunas pericias y la fiscal Cecilia Incardona define si genera alguna imputación concreta sobre la tripulación.

