Se reanudó este martes en la Cámara del Crimen de Villa María el juicio por “homicidio culposo”, imputación que pesa sobre cinco médicos acusados de tratar con negligencia a Lucrecia Ñáñez, una paciente de 15 años que, en 2017, murió en las instalaciones del Hospital Regional Pasteur.
El juicio, que presidió la doctora Edith Lezama de Pereyra, había comenzado el lunes con los testimonios de familiares y allegados de la víctima.
Ayer, en tanto, fue el turno de los médicos encargados de formular los informes periciales, quienes explicaron técnicamente el porqué de sus presentaciones ante la Justicia.
También se llevó a cabo ayer la ampliación de la indagatoria de uno de los médicos imputados, Cristian Fabián Ferrés, quien sumó al juicio otra prueba: el resultado de un estudio bacteriológico que le realizaron a la joven fallecida, análisis que –nadie supo explicar por qué- no se encontraba en el nosocomio cuando el fiscal René Bosio ordenó allanar el centro de salud.
Perito 1
El primero en volcar su testimonio y responder preguntas fue el perito oficial ya jubilado Pascual Alberto Rousse, profesional que, mientras se encontraba en actividad, formó parte del equipo de médicos del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) que llevó a cabo la primera tanda de pericias.
Al momento de su declaración, Rousse puso énfasis en el largo y abultado tiempo que pasó para que Lucrecia fuera intervenida por primera vez en el hospital. “Estuvo 20 horas para que le hicieran el primer legrado, no sé por qué”, precisó ante la jueza. En ese sentido, dijo que la muchacha ingresó al Pasteur a las 20 horas del miércoles 31 de mayo transitando un aborto espontáneo y que, recién al día siguiente, a las 15 horas, le realizaron el primer “raspaje” para retirar el tejido que se encontraba en las paredes del útero.
En su informe, el perito puso en tela de discusión que Lucrecia no fue medicada preventivamente antes del primer legrado, situación que, según dejo entrever, le pudo haber generado una infección. “Tres días esperaron para darle antibióticos”, profundizó el profesional jubilado.
El fiscal se refirió a la intervención de los médicos
Durante la testimonial, el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, encargado de sostener la acusación, le pidió a Rousse que confirmara si existía un nexo causal entre el accionar de los cinco médicos imputados y la posterior muerte de la joven.
Ante ese pedido, el perito dio a entender que tal atribución no le correspondía a él, sino a la Justicia, que en definitiva es la institución encargada de determinar si los acusados son culpables o inocentes.
En su intervención, el fiscal de Cámara realizó un breve repaso por los hechos que constan en la causa y que involucran a cinco médicos y médicas. Ellos y ellas son: Natalia del Valle Godoy, Melisa Andrea Méndez, Carla Malvina Beltramo, Cristian Fabián Férres y Eduardo Hugo Bufadossi.
Sobre la doctora Godoy, Márquez indicó que, supuestamente, fue la primera médica que recibió a Lucrecia en el nosocomio. No obstante, también se encargó de aclarar que el nombre de Godoy nunca fue mencionado ni en la historia clínica ni en el informe pericial.
En relación con Méndez, el fiscal dijo que fue una de las especialistas que atendieron a la quinceañera en la guardia del Pasteur.
En cuanto a Beltramo, sostuvo que fue quien el jueves 1° de junio procedió a realizarle el primer legrado, intervención que durante la instrucción fue calificada como “deficiente”.
Sobre Ferrés, manifestó que fue el encargado de practicarle un segundo legrado.
Antes de que Márquez se refiriera a Bufadossi, Rousse tomó la palabra para volver a insistir en que Lucrecia tuvo que haber recibido una cobertura antibiótica. “Si hubiesen actuado de esa manera, probablemente se hubiese salvado”, reconoció el perito oficial.
Luego, mencionó que las partes tuvieron que ver con la involución médica de la paciente. “Hay varias personas que actuaron y hay cosas que se omitieron”, lanzó. A su vez, dijo que se trató de una “concatenación de hechos” de “un proceso desgraciado”.
En un momento del debate se deslizó que el primer legrado llegó varias horas tarde. Acerca de esa situación, los médicos constataron que la intervención se dilató porque Lucrecia no había cumplido con el ayuno necesario para dar inicio al legrado. Ante esa posibilidad, Rousse dijo que el equipo médico pudo haber procedido a colocarle una sonda nasogástrica, lo que hubiese permitido avanzar con el raspaje de útero.
Por último, Rousse mencionó que tanto Ferrés como Méndez utilizaron un criterio “conservador” para tratar a la paciente, que finalmente, el 6 de junio, falleció. El perito se retiró de la sala molesto, ofuscado y lanzando insultos hacia el aire (nadie logró consignar hacia quién o quiénes iban dirigidos). Ante esa situación, los abogados de los médicos, Felipe Trucco y Federico Ferrer Vieira, pidieron que la jueza Edith Lezama considere esta acción, que luego quedó en el olvido ante el arribo de la segunda perito oficial: Gabriela Cepeda.
Perito 2
Al momento de dar su testimonio, la mujer se preguntó: “¿Dónde estaba el jefe que coordinaba a todos estos médicos?” y a continuación explicó que en todo equipo de trabajo “siempre hay alguien que baja lineamientos”.
Asimismo, la especialista también se lamentó por no haber medicado a tiempo a Lucrecia. Las palabras que usó, técnicamente, fueron “antibiótico precoz”.
Por último, dejó en claro que Ferrés actuó “bien” pero “tarde”. A continuación, relató: “El doctor siguió los lineamientos, pero no a tiempo para salvar una sepsis”.
Sobre el término sepsis, palabra utilizada durante toda la audiencia, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales sostiene que se trata de “una afección médica grave, causada por una respuesta inmunitaria fulminante a una infección”. Cepeda, por su parte, agregó que es una causa de muerte “muy común” y que “se ve a diario”.
Perito 3
El último perito en subir al quinto piso, donde se encuentra la Cámara del Crimen, fue el doctor Dante Alberto Pesenti, especialista en varias ramas de la medicina, y también jefe de guardia del Hospital San Roque de la ciudad de Córdoba, cargo que llevó adelante durante 32 años. En el caso Lucrecia, su intervención fue como perito de parte.
Pesenti dijo que la joven, al momento de la primera consulta médica, que data del 31 de mayo del 2017, se encontraba “afebril” y “sin presentar infección aguda”. Dejó entrever que la salud de la paciente no estaba en riesgo y que la hemorragia que había tenido, según el historial clínico, era “pequeña”, no siendo necesaria la realización de un legrado urgente. Del mismo modo, explicó que el líquido vaginal de Lucrecia “nunca fue maloliente o fétido”.
En efecto, dijo ante el estrado que en ese momento “no tenía sentido solicitar un traslado”.
Acerca del estudio bacteriológico que presentó como prueba el doctor Ferrés al inicio del juicio (análisis que nunca fue tenido en cuenta durante la investigación y que fue incorporado recién hace un mes), manifestó que se trata de “un estudio muy importante”. Esa valoración le dio al diagnóstico de anatomía patológico, proceso que catalogó como “el único que arroja certezas”. Más adelante, se volvió a referir al estudio bacteriológico, examen que según dijo “dio resultado negativo”, al igual que el estudio de líquido abdominal, en el que también se deja en claro que no había infección.
Pesenti aclaró que todo lo actuado no le permitía arribar a la conclusión de la existencia de una sepsis (es el término que se explicó más arriba). “Me parece mucho hablar de una sepsis sin antes haber encontrado el foco que la generó”, puntualizó.
Cómo sigue el juicio
La audiencia seguirá hoy a las 9 con el testimonio de otros dos peritos: Raúl Alfredo Ruiz Córdoba y Francisco Crespo Roca. También hay que decir que durante la jornada de ayer tomaba forma la posibilidad de sumar el testimonio de otra profesional, de apellido Domínguez. Si todo marcha como lo programado, el jueves sería el turno de los alegatos de la defensa, de la querella, y del fiscal de Cámara. En tanto, el veredicto de la jueza llegaría ese mismo jueves, o bien, el viernes.

