Entusiasmados en lograr creaciones originales y sorprender a los más chicos, los abuelos y abuelas que a diario concurren al Hogar de Día “San Martín de Porres” dedican estos días a fabricar juguetes para repartir en el Día del Niño.
La institución que contiene a los adultos mayores brindándoles desayuno y almuerzo, y entregando viandas a otros, vuelve a generar esta propuesta cuyo objetivo es estrechar vínculos entre los distintos sectores de la sociedad.
Emma Collante, la encargada del Hogar, recibe a Puntal mientras atiende las necesidades de los abuelos, se encarga del menú del día y articula las actividades.
En el gran salón, todo es concentración. Mientras algún abuelo pinta un cuadro con dibujos infantiles, otro combina distintos elementos y da forma a un auto, una muñeca o un tateti.
Gabriela, Estela, Clide, Susana y Vicenta son las coordinadoras de las distintas tareas.
“Me encanta hacer estas cosas, acá no hay problemas de estrés. Yo estoy solo y vengo acá a compartir las actividades”, dice Osvaldo Miraglio, uno de los abuelos que concurre a diario al hogar.
Muy cerca está Pedro, quien se las ingenia para combinar los colores y hacer su propia creación. Sueña que el juguete por él fabricado alegre a algún niño el próximo 4 de agosto.
A la charla se suma Santiago Molina, un vecino carlotense quien a menudo llega al hogar con su guitarra para amenizar las mañanas. “Soy el primero que vengo, y suelo traerla, pero ahora estoy pintando y armando juguetes para los pibes”, manifestó.
Las tareas se apuran y en una mesa se acumulan las creaciones que serán entregadas en comedores y a niños humildes de la comunidad. Trozos de madera, botellas, telas, todo sirve para dar forma a un autito o una muñeca. También cuadros con dibujos infantiles para decorar las habitaciones o cajas sorpresas con ingeniosos juegos.
“Para no estar solas en casa venimos acá, nos hacemos amigos, compartimos tiempo y además siempre tenemos algo distinto para hacer”, sostiene María.
Susana llega desde Los Cisnes para participar de esta propuesta. “Estoy tan feliz, porque pintamos, hacemos artesanías, trabajamos en telas, y además compartimos tiempo”.
En cuanto a esta nueva apuesta de fabricar juegos y juguetes, se informó que serán repartidos en los centros de cuidados infantiles de los barrio Punta del Sauce, Norte y Central Argentino.
“Vamos a llevarlos y armar stands en el festejo del Día del Niño. Sabés lo lindo que va a ser para los chicos ver tantos juguetes y poder llevarse uno”, agregó una de las abuelas.
Generando ideas
El hogar de día de La Carlota ha demostrado ser más que un lugar de asistencia alimentaria. Es que además, sus abuelos son los autores de historias que en forma de cuentos, poesías y poemas fueron publicados en tres libros.
La entidad depende del área de Acción y Desarrollo Social Municipal, y tiene una concurrencia de unas 60 personas. Algunos abuelos que tienen dificultad para trasladarse cuentan con un transporte disponible, y hay casos de aquellos que reciben la vianda de alimentos diarios en sus hogares.
Paralelamente, la institución brinda otras actividades recreativas como bochas y gimnasia para los asistentes.
Mientras transcurre la mañana, y acompañados del mate y la charla, los abuelos intercambian ideas y dan los últimos retoques a sus recientes creaciones. Y piden más tarea a las colaboradoras. Quieren que todos los chicos de la ciudad puedan tener su obsequio en su día.
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Emma Collante, la encargada del Hogar, recibe a Puntal mientras atiende las necesidades de los abuelos, se encarga del menú del día y articula las actividades.
En el gran salón, todo es concentración. Mientras algún abuelo pinta un cuadro con dibujos infantiles, otro combina distintos elementos y da forma a un auto, una muñeca o un tateti.
Gabriela, Estela, Clide, Susana y Vicenta son las coordinadoras de las distintas tareas.
“Me encanta hacer estas cosas, acá no hay problemas de estrés. Yo estoy solo y vengo acá a compartir las actividades”, dice Osvaldo Miraglio, uno de los abuelos que concurre a diario al hogar.
Muy cerca está Pedro, quien se las ingenia para combinar los colores y hacer su propia creación. Sueña que el juguete por él fabricado alegre a algún niño el próximo 4 de agosto.
A la charla se suma Santiago Molina, un vecino carlotense quien a menudo llega al hogar con su guitarra para amenizar las mañanas. “Soy el primero que vengo, y suelo traerla, pero ahora estoy pintando y armando juguetes para los pibes”, manifestó.
Las tareas se apuran y en una mesa se acumulan las creaciones que serán entregadas en comedores y a niños humildes de la comunidad. Trozos de madera, botellas, telas, todo sirve para dar forma a un autito o una muñeca. También cuadros con dibujos infantiles para decorar las habitaciones o cajas sorpresas con ingeniosos juegos.
“Para no estar solas en casa venimos acá, nos hacemos amigos, compartimos tiempo y además siempre tenemos algo distinto para hacer”, sostiene María.
Susana llega desde Los Cisnes para participar de esta propuesta. “Estoy tan feliz, porque pintamos, hacemos artesanías, trabajamos en telas, y además compartimos tiempo”.
En cuanto a esta nueva apuesta de fabricar juegos y juguetes, se informó que serán repartidos en los centros de cuidados infantiles de los barrio Punta del Sauce, Norte y Central Argentino.
“Vamos a llevarlos y armar stands en el festejo del Día del Niño. Sabés lo lindo que va a ser para los chicos ver tantos juguetes y poder llevarse uno”, agregó una de las abuelas.
Generando ideas
El hogar de día de La Carlota ha demostrado ser más que un lugar de asistencia alimentaria. Es que además, sus abuelos son los autores de historias que en forma de cuentos, poesías y poemas fueron publicados en tres libros.
La entidad depende del área de Acción y Desarrollo Social Municipal, y tiene una concurrencia de unas 60 personas. Algunos abuelos que tienen dificultad para trasladarse cuentan con un transporte disponible, y hay casos de aquellos que reciben la vianda de alimentos diarios en sus hogares.
Paralelamente, la institución brinda otras actividades recreativas como bochas y gimnasia para los asistentes.
Mientras transcurre la mañana, y acompañados del mate y la charla, los abuelos intercambian ideas y dan los últimos retoques a sus recientes creaciones. Y piden más tarea a las colaboradoras. Quieren que todos los chicos de la ciudad puedan tener su obsequio en su día.

