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"La economía y todo lo demás que nos sucede son síntomas del fracaso institucional del país"

El director de Gastaldi Hnos, la firma de General Deheza, conducirá hasta 2024 la principal entidad fabril de la provincia en reemplazo de Marcelo Uribarren. Asegura que, si bien hacen falta cambios en materia tributaria y laboral, antes es necesario avanzar en consolidar la institucionalidad

El flamante presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Luis Macario, habló con I+I Córdoba sobre el rol que le tocará desempeñar en los próximos dos años, con un contexto plagado de complicaciones económicas y un año electoral a la vista que implicará un cambio relevante en la provincia, pero que además plantea una serie de interrogantes a nivel nacional. El dirigente, que es director de Gastaldi Hnos. de General Deheza y proviene de la agroindustria manisera, tiene un largo recorrido en las instituciones empresarias, con una particularidad: fue también presidente de la Bolsa de Cereales de Córdoba. Habló de los desafíos que imagina por delante y del momento de la industria, pero también del rol de la política.

Le va a tocar conducir la UIC en un contexto económico complejo, no sólo para el sector fabril…

El contexto es bastante complicado, con una macroeconomía que hace muy difícil el trabajo a todas las empresas y que establece permanentes cambios en las reglamentaciones. Uno no termina de adaptarse a lo último, que ya hay algo nuevo. Además, hay una economía con tasas de inflación altísimas, con múltiples tipos de cambio y un dólar oficial que creo que está muy atrasado en relación a la evolución que tuvieron los precios. Y con escasez de dólares que impide que haya un flujo comercial de importaciones necesarias para el desarrollo de la industria. Todo eso presenta un panorama muy complejo sin dudas.

Pero hasta no hace mucho, buena parte de los indicadores industriales daban resultados positivos, como uso de capacidad instalada, empleo, nivel de actividad…

Depende mucho de los sectores que miremos. El tejido industrial es muy amplio, sobre todo en Córdoba; y hay sectores que tienen por ahí una coyuntura más favorable. Pero hay una gran limitante en la macroeconomía, que tarde o temprano termina afectando la previsibilidad que necesitan las empresas para planificar. Y hay otro tema, que no es cómodo hablar, pero hay mucha discrecionalidad en el manejo de la economía, donde un funcionario de turno puede tomar decisiones que benefician a unos y perjudica a otros. La injerencia del Estado es muy alta cuando en realidad lo que debería hacer es fijar reglas de juego, dejarlas estables en el tiempo y que el sector privado sea el motor de la economía, lo que redundaría en una ventaja para el propio Estado en materia de recaudación, de recursos. Si la economía crece, el Estado también recauda más y contar con fondos para infraestructura o los servicios esenciales que debe prestar. Lo que no cabe duda es que el sector privado es el generador de la riqueza, y que cuando se genera riqueza el conjunto de la sociedad progresa. No tengo una posición en contra de que haya cosas en manos del Estado porque lo importante es que las cosas funcionen, sin importar quién gestiona. Pero que haya efectividad y buen funcionamiento.

En Córdoba hubo un expresidente de la UIC que condujo Fadea durante el Gobierno anterior, fue Ércole Felippa…

Ércole hizo una gran tarea en Fadea. Por eso digo que pasa por un tema de gestión, de administración. Y el Estado tiene que estar en esas cuestiones que los privados no van a atender por falta de rentabilidad. Es el caso de las aerolíneas, ahora que se discute de Aerolíneas Argentinas. Si fuese todo privado habría determinadas rutas que no se las cubriría porque dan pérdida. Pero con respecto a Ércole hizo una gran tarea porque además hay que ver desde el lugar en que la recibió. Incluso sumó más producción y más clientes. También es cierto que son empresas que están en función de los cambios de gobierno y no se terminan de establecer políticas de Estado. Eso marca una diferencia en Córdoba porque tenemos políticas consensuadas entre el gobierno y el sector privado; hay comunión de trabajo, un trabajo articulado por el cual después de conversar se establecen determinadas políticas que se prolongan en el tiempo y eso tiene sus beneficios.

En el último coloquio de la UIC se habló mucho de eso, del clima de negocios en Córdoba…

Es que es diferente. Sin dudas que vamos a buscar continuar con eso más allá de quién sea el próximo gobierno. Y a nivel nacional hay que terminar con esa manía que tenemos de querer fundar permanentemente todo con cada Gobierno que comienza. En todos los gobiernos seguramente hay cosas buenas y malas; y las buenas hay que tratar de continuarlas. En eso Córdoba es diferente a lo que ocurre en otros lugares e incluso se observa desde otras provincias; por supuesto con la limitante de las políticas provinciales que tienen un alcance diferente al que tiene la Nación.

Se viene un año con elecciones, tanto en la provincia como en la Nación, y será la suya una gestión bisagra en ambos planos, ¿qué espera de esa particularidad?

La Unión Industrial se tiene que sentar a dialogar sin importar el partido político que gobierne. Es una cámara gremial empresaria que defiende los intereses del sector privado de la industria pero que es totalmente apartidaria. Es una obligación de los dirigentes sentarse a conversar y tratar de definir y de influenciar en favor de determinadas políticas que beneficien a la mayor producción, más allá del signo político que gobierne. Y por supuesto, permanentemente tratando de tener una situación de diálogo constante y permanente. Tratando de viabilizar y facilitar el funcionamiento de las empresas para que puedan tomar más mano de obra y generar más producción.

¿Hay que avanzar en cambios impositivos y laborales?

Sí, por supuesto. Hoy está todo a la vista. Los resultados que obtuvimos son la consecuencia de las políticas que venimos siguiendo a lo largo de muchos años, no es consecuencia de este Gobierno ni del anterior. Hace mucho tiempo que la Argentina dejó la senda del crecimiento e ingresó en caída libre. Pero hay una cuestión que es más de fondo y profunda, porque todavía seguimos discutiendo lo básico, que es la institucionalidad. Es muy difícil que un país pueda generar confianza, que de eso se trata, si está siempre bajo cuestionamiento la composición del Poder Judicial; y es un tema que va en sintonía con el interés político. No va a funcionar un país si hay un Congreso paralizado porque oficialismo y oposición no tienen la capacidad de dialogar para alcanzar acuerdos básicos y mínimos. Y también vemos lo que pasa en el Ejecutivo. Si no hay un respeto a la institucionalidad, el resto termina siendo secundario. Creo que la economía y todo lo demás que nos sucede son síntomas del fracaso institucional del país, más allá de que hace 39 años que vivimos en democracia. La calidad institucional conspira contra el crecimiento del país. Las reglas del juego tienen que estar claras, porque no podemos jugar al fútbol y que alguien agarre la pelota con la mano, la meta dentro del arco y cobren gol. Entonces, creo que es una condición necesaria que tengamos una institucionalidad fuerte; algo que hoy todavía está en debate.

¿Cree que se puede avanzar en ese sentido?

Tengo la esperanza, quiero creer que eso en algún momento va a cambiar y ese será el punto de partido para el despegue de Argentina.

Usted viene de la agroindustria y el sector retoma la conducción de la UIC, lo que representa una síntesis sobre la vieja dicotomía campo o industria…

Esa es una falta dicotomía. Ahí diría que es industria y campo. El agro probablemente sea el más competitivo del mundo. La tarea que realiza el campo y la agroindustria es formidable a pesar de las contras que tiene, como los derechos de exportación que no existen en el resto del mundo, es muy competitivo. El campo y la agroindustria son muy importantes, como lo es la industria que genera alrededor suyo el desarrollo de pueblos y ciudades en donde están radicadas. Y tenemos un ejemplo de eso en Deheza. Hace poco se celebró el 25 aniversario del Parque Industrial que era un campo de 100 hectáreas. En ese momento era intendente Roberto Urquía y tuvo la visión de iniciarlo. Comenzó con un galpón que prácticamente de favor lo construyó una metalúrgica. Hoy en las 100 hectáreas no hay un terreno libre. Y creo que ya están pensando en ampliarlo porque hay más demanda de espacio. Y se observa claramente lo que se genera alrededor. Y además, en General Deheza están todos los servicios, que creo que en definitiva es algo que va generando la propia industria. Volviendo a la dicotomía, creo que claramente necesitamos de todos los sectores, pero tratando de que todos los sectores puedan desarrollarse. Después, en algunas cosas seremos más competitivos y en otras menos. Y ya que estamos, también es falsa la dicotomía entre importaciones y exportaciones porque se necesitan las dos para poder crecer, más en un mundo globalizado.

Gonzalo Dal Bianco - Redacción suplemento I + I Córdoba