En declaraciones brindadas luego de los tests colectivos, el actual campeón del mundo explicó que la sensación de manejo es diferente a la de los autos actuales y la comparó con categorías menores. “En cierto modo, se siente más como un auto de F2. No sé si me gusta o no, por ahora”, expresó, aunque aclaró que el equipo ya comenzó a adaptarse a las nuevas exigencias técnicas.
Norris señaló que las conclusiones todavía son parciales debido a las características del circuito español, con curvas rápidas y abiertas, y anticipó que los próximos entrenamientos permitirán una evaluación más precisa del reglamento. Según indicó, los ensayos en Bahréin serán claves para entender el comportamiento del auto en trazados más lentos y urbanos.
Uno de los cambios centrales del reglamento 2026 es el aumento del protagonismo del sistema eléctrico, que pasará a aportar cerca del 50 % de la potencia total. Para el piloto de McLaren, este aspecto transformará la dinámica de las carreras y exigirá una mayor toma de decisiones en pista.
Al referirse al nuevo sistema de boost, explicó que permitirá utilizar la energía tanto para atacar como para defender posiciones, aunque con riesgos. “Si se usa toda la potencia en una maniobra, después se pierde rendimiento durante varios metros”, advirtió.
En ese sentido, el británico sostuvo que la gestión de la batería será determinante y que los errores se pagarán caro. Según afirmó, si la energía se agota, la pérdida de tiempo será significativa, especialmente en las rectas.
Por último, Norris consideró que los autos podrían alcanzar velocidades muy elevadas, aunque se mostró cauto respecto a su aplicación real en carrera. “Da la sensación de que pueden ir mucho más rápido de lo que vimos hasta ahora”, concluyó.