Por momento el debate en el Senado no respetó identificaciones partidarias sino que se dividió más territorialmente en base a la provincia de origen de cada orador. Es que los biocombustibles tienen identificaciones regionales claras. En el caso del etanol de azúcar, se concentra en Tucumán, Salta y Jujuy y sus representantes estaban en favor de la norma, más allá del bloque al que pertenecían. El etanol de maíz tiene fuerte presencia en Córdoba, que es la principal productora, pero también en San Luis. Y el biodiésel muestra sus principales empresas en Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y San Luis, aunque allí hubo una interna sectorial que quedó expuesta en el debate. Mientras en el etanol no hubo grietas entre caña y maíz, en el biodiésel se abrieron aguas entre las grandes y las pymes.
Las opiniones de las senadoras de Córdoba y la satisfacción de las etanoleras
Tanto Vigo como Álvarez Rivero fueron contundentes en su respaldo al proyecto

