La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) condenó el bloqueo impuesto por Estados Unidos a buques petroleros vinculados a Venezuela y la designación del Gobierno de Nicolás Maduro como “organización terrorista”. El bloque calificó estas medidas como un acto de agresión internacional que viola la Carta de la ONU, el derecho internacional y los principios de convivencia entre Estados.
En un comunicado, el ALBA sostuvo que el bloqueo configura un crimen de lesa humanidad, al poner en riesgo la vida, la economía y la salud del pueblo venezolano, y advirtió que esta escalada belicista amenaza la estabilidad regional y mundial.
Desde Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó el bloqueo naval como arbitrario e ilegítimo y llamó a la comunidad internacional a denunciar lo que definió como un acto de piratería y una nueva forma de intervencionismo.
En la misma línea, la copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, expresó la solidaridad de su país con Venezuela frente a las presiones de Washington, reafirmando la defensa de la soberanía de los pueblos latinoamericanos.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a destacar el diálogo como herramienta central de la política internacional. Reveló que en una conversación con su par estadounidense, Donald Trump, insistió en que la negociación es más eficaz y menos costosa que la confrontación militar.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier intervención extranjera en Venezuela y pidió a la ONU asumir un rol activo para evitar un derramamiento de sangre, priorizando siempre la solución pacífica de los conflictos.