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La importancia de incentivar la lectura en edades tempranas

La lectura es un hábito y un placer que, difícilmente, se adquieren en la edad adulta. La afición a la lectura tiene muchas posibilidades de consolidarse si se ha despertado en la niñez Hoy te contamos la importancia de incentivaren esta actividad desde la infancia.

POR JULIETA VARRONI

Es bueno que los niños lean, esto todo el mundo lo sabe. De hecho, existen muchos programas de fomento de la lectura que animan a que los niños empiecen a leer desde temprana edad. La pregunta clave es por qué es bueno que los niños lean y por qué es bueno que lo hagan cuanto antes.

Durante los seis primeros años de vida construyen los cimientos para ser lectores competentes, por lo que los expertos aconsejan que tengan contacto con los libros en estas edades. Hoy conversamos con Romina Bizzarri, Psicopedagoga MP: P-34-5096 y creadora de @lectonautasclub, quien nos cuenta porque es importante fomentar la lectura desde pequeños, cuáles son sus beneficios y como lograrlo.

¿Cuáles son los beneficios de incentivar la lectura en los niños desde la primera infancia?

- Los Beneficios son muchos, aunque a temprana edad pueden ser difíciles de visualizar para los adultos. El contacto temprano con la lectura es altamente favorable para el desarrollo cognitivo y emocional de un niño y para ampliar su universo. Cuando los niños son muy pequeños, los cuentos colaboran de una manera esencial en el desarrollo de las capacidades mentales como la memoria, la imaginación y el lenguaje. Los niños pueden contar cuentos que ya han leído o que les ha leído un adulto, incluso si todavía “no sabe leer”, porque el relato ha sido internalizado. La correspondencia con las imágenes les ayuda a recordar la historia y relatarla o incluso reinventarla.

Suele pasar que muchas veces nos piden leer y releer el mismo cuento. Eligen siempre el mismo. En realidad, es porque están rememorando esa historia. Les ayuda mucho a trabajar la memoria y a recordar.

Los libros son un elemento más de manipulación, de conocimiento de texturas, colores, de juego. Es eso, un momento lúdico, y es a través del espacio lúdico como un niño se apropia de la realidad, la construye y la recrea. Los cuentos les ayudan a encontrarse dentro de una historia y a elaborar su propia historia a partir de la narrativa.

¿Desde qué edad se recomienda iniciarlos?

Desde siempre. De la edad 0. Porque la lectura es también un momento de encuentro con el otro. El niño escucha el tono de voz cálido de la mamá, o del papá y eso genera contacto, establece vínculos, colabora en la construcción de la subjetividad.

¿Cómo podemos fomentar el hábito de la lectura en la etapa infantil? ¿Qué ideas podemos aplicar para motivarlos?

- No es difícil fomentar hábitos si los mismos están acompañados de afectividad. En lo que tenemos que pensar es en que va a ser mucho más fácil seducir a un niño a una actividad (cualquiera que sea) si la misma contiene “algo” que le genere placer, que el niño disfrute, que se ría. Leer cuentos es una idea, para mí, muy apropiada de acercarlos al proceso. No nos olvidemos que la lectoescritura es un proceso cognitivo que se da de manera conjunta pero que se APRENDE. Nadie nació leyendo. Si nosotros fomentamos esa actividad a través del juego, leyéndoles cuentos oportunos y correspondientes con la etapa emocional que los niños atraviesan, eso puede ayudarlos a incentivarse porque se sentirán reconocidos e identificados en historias, en relatos, que además les permitirán expresar lo que sienten. Por eso no es sólo leer como acto cognitivo. Leer es mucho más que eso. Si no lees, tal vez no pasa nada, pero si lees te das cuenta que pasa de todo.

Podemos acompañar el momento del cuento con otra actividad que el niño disfrute, por ejemplo, trabajar con masa, plastilina, acuarelas. Después de leer, los podemos invitar a dibujar el cuento, a mirar una peli que se asemeje en su mensaje, a cocinar algo que les gusta mientras leemos un cuento relacionado con la alimentación, etc.

Es importante aclarar, que el rol de la escuela, fundamentalmente en el jardín, es muy importante. Cuando escuchan un cuento en la escuela y el niño lo trasfieren en casa, el niño está compartiendo una narrativa y la transporta en el hogar cuando cuenta esa historia que aprendió en la escuela, esa construcción es muy significativa en sus procesos de aprendizaje.

¿Cómo sabemos que libros elegir según las edades?

- Hay mucha información al respecto. De hecho, muchos libros contienen información sobre la edad sugerida. Pero yo siempre recomiendo sacarnos la edad cronológica de la cabeza porque los niños no son máquinas. Cada niño es una historia que se construye, y en ese escenario hay otros agentes y otros factores que acompañan, sostienen, e intervienen.

Me gusta más hablar de momentos oportunos y de cuentos oportunos. Independientemente de la edad. Hay que estar atentos a la etapa o circunstancia emocional por la que está atravesando ese sujeto: control de esfínteres, inicio de la escolaridad, destete, acontecimiento eventual en la familia como el nacimiento de un hermano, el fallecimiento de un abuelo, y tantos otros procesos por los que puede atravesar un niño pequeño.

Elegir los libros puede ser también una tarea más pasiva de aceptar lo que los mismos niños eligen para leer. Al principio podremos elegir nosotros, y también podemos hacerlos partícipes a ellos de su propia elección; llevarlos a una biblioteca, que busquen, que expresen, que se manifiesten.

Cuando comienza la escuela primaria, suelen asociar la lectura con una tarea, ¿cómo podemos lograr que el niño asocie la lectura al placer a lo largo de su trayectoria escolar y no que lo relacione a una tarea/actividad obligatoria de la escuela, en donde a la larga termina perdiendo el deseo por la lectura libre?

- A lo largo de toda la vida, no sólo cuando comienza la escuela primaria, habrá cosas que a los niños/estudiantes les guste y otras que no les van a gustar. Sea o no sea lectura. Creo que el mensaje nuestro debe ser ese. Hay cosas que nos gustan y otras que no. Y de esas que no nos gustan, habrá muchas que debemos hacerlas igual. Eso también forma parte de la responsabilidad de materpaternar y de educar en la escuela, porque no deja de ser un límite real y los límites también son amor y aprendizaje. Lo que sí es cierto, es que a muchos niños “no les gusta leer” porque no se los ha acompañado a disfrutar de ese proceso y porque no se les ha mostrado la maravilla que uno descubre atrás de un libro. Si yo le regalo un cuento a mi hijo, pero se lo dejo ahí sobre la mesa de luz para que lo manipule solo; quizás tenga menos chances de que el cuento sea una actividad placentera a que si yo me pongo una capa y le cuento el cuento con histrionismo y afectividad. Los adultos tenemos el don de poder maravillar a un niño mostrándoles un cuento y la magia que guarda adentro. Insisto con algo, leer no es puro acto cognitivo; leer es interpretar, identificarse, construir y reconstruir. Es pensar y con ello, la posibilidad de imaginar y de poner allí en acto un sinfín de sentimientos.

Sos la creadora de Lectonutas, un nuevo emprendimiento que tiene que ver con los niños y la lectura, ¿de qué se trata el proyecto?

- Lectonautas para mí, es más que un emprendimiento. Es un proyecto en el que vengo trabajando desde hace meses. Lo diseño, estudio y pienso todos los días. Mi objetivo fue crear un Club de pequeños lectores. Una propuesta de cuentos y libros infantiles seleccionados especialmente para acompañar a los niños y a las familias en las distintas etapas de crecimiento. No es la venta de un cuento y nada más. Es que los papás, abuelos, tíos, maestros, puedan contar con el asesoramiento necesario para elegir cuentos y libros infantiles oportunos para el destinatario.

¿Cuál es el objetivo que persigue tu emprendimiento?

- El objetivo principal es fomentar hábitos de lectura en los más chiquitos, pero que además ese hábito sea placentero. Sostengo que un niño que lee será un adulto que piensa. Leer es una de las herramientas más importantes que puede adquirir una persona. La lectura nos ayuda a metabolizar sentimientos, emociones; a construir pensamiento crítico. Los libros sirven como historias espejo con las que el niño puede identificarse y sentirse acompañado en cada etapa del crecimiento. La infancia es el momento más propicio para conectar con los libros y despertar el interés y la curiosidad por los mismos. Si logramos conquistar la atención de los niños con los cuentos estaremos generando en ellos un interés que será difícil de olvidar, porque los cuentos guardan la magia de poder vincular lo real con la fantasía y tener adentro tantas historias como al niño se le ocurra contar.

Romina Bizzarri, Psicopedagoga MP: P-34-5096 - Creadora de @lectonautasclub