“Siempre creí en mis condiciones, en Dios, en mi esposa, en mi hijo, en mi familia y en los desafíos cada vez más grandes que elegí sobre quedarme en una zona de confort. Siempre entreno al 100% como profesional, no tuve lesiones que me hicieran perder 2 partidos seguidos, nunca un desgarro, y mi prioridad fue siempre el logro del equipo por sobre el personal. A los 33 años, quiero jugar en el país, pero tengo mejores ofertas del exterior, y siempre voy por más”, asegura el mediocampista.
En la ciudad jugó en el El Porvenir, Alem y debutó en Argentino, donde “a los 14 años integré un plantel campeón, que dirigía ese gran DT que es Christian Romero”.
Vélez, Belgrano y Estudiantes lo citaron, pero por diferentes razones volvió a Villa Nueva donde ascendió con Alem, luego jugó en Unión Central, Ricardo Gutiérrez, 9 de Julio de Pasco, fue campeón con Rivadavia, y bicampeón con Alumni. “Pude cumplir el sueño cuando surgió la posibilidad de jugar en la Primera de Letonia. En Liepaja fui campeón de la Liga y la Copa, y me abrió las puertas del RFS de Riga, que es la capital. Allí repetí los títulos, pero mi desafío fue volver a Liepaja para volver a ganar otra vez la Liga de Letonia”.
Se casó con su novia cabralense, María Luz Ortiz, y en Letonia nació su hijo Liams (4 años). “Kazajistán fue otra linda prueba superada. Fui campeón dos veces y capitán con el FC Aktobe, y viví una experiencia increíble al lograr el título el día de mi cumpleaños (29 de septiembre), revirtiendo el marcador con dos goles en el último minuto del partido. La tribuna se caía, y lo disfruté con mi hijo”.
Siempre va por más
El capitán Leo Strumia tenía todo para continuar, pero “nunca le temí a los desafíos. No me cerraron algunas cosas con un DT, que se creyó más importante que el equipo, y me surgió la posibilidad de ir a Chipre, una isla bellísima, a la que llegué para salvar a un equipo grande del descenso. Lo logré con el AEL Limassol, y el panorama era inmejorable, pero me llamaron mil veces para jugar en Montenegro, y mi representante me recomendó el club, porque me ofrecían 2 años más de contrato”.
Afirma que “aprendí 4 idiomas y jugué en muchos países, pero en el Buducnost Podgorica me costó la adaptación. Su idioma balcánico y su cultura fue un obstáculo insalvable, y elegí irme a los 6 meses”.
Los sueños cumplidos en el fútbol
Afirmó que “el 15 de diciembre ejecuté la cláusula de salida. Tenía un año y medio más de contrato, pero priorizo mi familia”.
Destacó que “tengo las puertas abiertas en Letonia, Kazajistán y Chipre, pero mi representante está evaluando otras propuestas. Yo decidiré con mi señora. En el país surgió una chance en Primera Nacional, y nos encantó, pero no se cerró como queríamos. Me encantaría jugar en el país, tengo 33 años y estoy entero, pero mi carrera se forjó lejos de Argentina, y acá no recibí un ofrecimiento serio”.
Reconoció que “en Letonia me eligieron el mejor en mi puesto en cuatro torneos. En Kazajistán me fue bárbaro. En Chipre viví una gran experiencia, pero siempre es necesario dar un plus como jugador extranjero, todo recae sobre uno. Esa presión me gusta, y me obliga a trabajar cada día estar al 100% para el fútbol”.
Remarcó que “hace 12 años me fui detrás de este sueño, y nunca bajé los brazos. Jugué en todos los equipos, disputé partidos de Pre-Champions League, Europa League y Conference ante grandes rivales y en países que nunca hubiese conocido. El fútbol me hizo conocerlos. También estadios espectaculares, adversarios de la talla de Haaland y Keita, compañeros que hoy están jugando en la Premier League. Cumplí el sueño”.
El desafío de un gran profesional
Sostuvo que “el fútbol tiene momentos inolvidables y otros feos. Cuando vuelvo a Villa Nueva me interno en el gimnasio de mi amigo Yamil Elhall, y mientras me preparo a full disfruto al máximo”.
Enfatizó que “el profesor Yamil Elhall es un hermano. Tengo los tiempos medidos para visitar amigos, porque en cualquier momento surge una posibilidad, y me tengo que ir. Estoy siempre listo”.
Apuntó que “una propuesta de Santiago del Estero fue buena, pero mi familia es mi prioridad. Me gustaría jugar cerca, que me vean mi papá, mis hermanos, y mi familia sin estar tan lejos de casa”.
Destacó que “las mejores ofertas son cada vez más lejos. Si me tentaran evaluaría lo económico, pero el desafío deportivo tiene que ser más grande, y que mi familia pueda estar feliz. No me interesa la zona de confort, sino ir por más”.
Señaló que “yo dejo todo en cada club que me contrata. No me guardo nada. Vivo del físico. Es mi forma de jugar, y no negocio una preparación profesional. Vivo para el fútbol en Letonia, Chipre, Kazajistán o acá, me verán al 100%”.
Explicó que “dejé las puertas abiertas en todos lados, y volvería a todos los países en los que jugué, salvo a Montenegro, donde iba a entrenar a las 8 y volvía a las 12 sin poder hablar con nadie, porque no entendía el idioma”.
Jaque “mate”
Manifestó que “mi vida es rutinaria afuera del país. Entreno, concentro, juego, y cuando tengo tiempo libre me voy con mi señora y Liams a tomar mate al aire libre”.
Sostuvo que “viví en países con mucho frío, temperaturas de -20°, y no fue un problema insalvable. A Montenegro me llevó un DT, y lo echaron en la pretemporada. No entendía al que llegó, porque no hablaba inglés. Yo aprendí ruso, portugués y francés, pero ese idioma balcánico que hablaban no podía interpretarlo. Me iba con el mate, y me tomaba varios termos en el vestuario, pero nadie me hablaba, porque no los entendía”.
Sostuvo que “me costó hasta que me gané el puesto, pero ya había decidido irme. El fútbol es parecido en todas partes, pero cuando no podés comunicarte es difícil. Te hace la cabeza no poder hablar”.
Agregó que “en mis contactos y redes sociales tengo a muchos jugadores de Villa María. Me hablo con varios cuando van a Europa, y los ayudo. Con algunos nos vemos y comemos algo cuando podemos, porque es difícil la vida del deportista cuando salís de tu país. Sos extranjero, y tenés que dar más”.
Destacó que “jugué con cracks, que se fueron de algunos clubes porque no aguantaron. Brasileños hay en todos lados, pero le cuesta el clima, el idioma, la cultura, la disciplina para entrenar. Parece fácil, pero es una carrera dura”.
Aclara que “los argentinos nos encontramos y con el mate y un abrazo nos alcanza para forjar una amistad. Somos especiales, y a los demás el mate no les gusta, porque no entienden que todos tomen con la misma bombilla, pero cuando les ofreces dulce de leche, vuelven seguro a pedirte más jaja”.
En Argentina no se consigue
Leonel Strumia recuerda cada título, pero va por más. “En Letonia gané 5 títulos, y 2 en Kazajistán, pero no me olvido las vueltas olímpicas con Argentino, cuando debuté a los 14 años, con Alem, con Rivadavia y las 2 con Alumni”.
Enfatizó que “en 2014 con Gustavo Miranda y Víctor Bengoa en Alumni ganamos el bicampeoanto. Además con Héctor Arzubialde eliminamos por Copa Argentina a Talleres en el Estadio Kempes”.
Remarcó que “Marcelo Santoni en Rivadavia, Mauricio Morales en Unión, me marcaron y ayudaron”.
Estimó que “en Argentina el tiempo se me pasa volando, y lejos del país se hace interminable. Me gustaría jugar en Primera en el fútbol argentino como mi amigo Natanael Guzmán (Aldosivi), pero si no hay buenas ofertas, me iré”.
Explica que “mi hijo Liams me dice que se quiere quedar. Ojalá a él se le cumpla el sueño de jugar en Primera en el país. Mi señora me banca siempre. Nos ha ido bien, y vamos a elegir tranquilos esta vez, porque son muchos años afuera”.
Recalca que “nadie me regaló nada. Confío en mis condiciones, me gané un nombre y tengo una buena carrera en el exterior. En mis clubes jugué copas europeas, nunca me he peleado con dirigentes, nunca tuve una lesión, pero no llegó una oferta buena en el país”.