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De niña sufrió un duro accidente y plasmó el apoyo de familia y amigos en un libro con relatos

Leticia Cagnoli escribió "No te... preocupes...", en el que cuenta anécdotas vividas en Río Cuarto todos los veranos que visitó a su familia, con personas que le dieron fuerza y contención

“En Río Cuarto me siento más libre, tengo más tiempo para pensar y ser yo”, dice Leticia Cagnoli, que acaba de publicar su libro “No te... preocupes...”, con una serie de relatos sobre su vida en esa ciudad cada vez que va a visitar a su familia. De pequeña sufrió un accidente que la dejó en silla de ruedas, pero eso no fue limitante para que pudiera vivir muchas experiencias, ahora plasmadas en las hojas de este libro.

Es de Buenos Aires, de General Pacheco, pero su madre es de Río Cuarto y por eso todos los veranos va a esa ciudad a visitar a sus familiares y los amigos que ha hecho en sus 22 años de vida. En estos momentos de descanso aprovecha para ponerse al día con sus seres queridos y compartir viajes a las sierras, en especial a Alpa Corral. “Después del año en el que tuve el accidente pasó mucho tiempo en el que no vine, pero cuando me acomodé regresé y ahora vengo siempre, porque acá me siento libre”, asegura Leticia con su libro en la mano y miles de sueños por cumplir.

- ¿Cómo fue el accidente?

- A los 4 años una bala me pegó en la cabeza y ahí mi vida cambió. Pasaron 7 años hasta que volví a Río Cuarto, del 2002 al 2009, cuando hubo muchos cambios en mi familia y tuve que superar toda la rehabilitación. El libro comienza a contar mis visitas desde ese momento en el que yo regreso.

- ¿Lo empezaste a escribir entonces o fue algo que surgió ahora?

- No, en el 2020 empecé a armarlo. Ya un año antes con mi tía comenzamos a decir en broma que yo quería escribir un libro, contando anécdotas de lo que había vivido en Río Cuarto y mis visitas a la zona.

Todos los años viaja con su mamá, Silvana, en diciembre desde Buenos Aires, hasta fines de febrero, por lo que permanece allí prácticamente todas sus vacaciones. Durante unos días, su madre regresa a Pacheco con otro de sus hijos (son tres hermanos) y Leticia queda sola con su tía y su abuela. “Es mi momento, porque me siento más libre e independiente”, asegura, mientras que indica que son los días que más le gustan de su descanso.

En estas semanas siempre busca nuevos desafíos: “Cada verano hacemos algo diferente, aprendemos algo nuevo”, resalta la autora del libro, que precisa que terminó en Buenos Aires la escuela y después inició un espacio de formación en cine, que es uno de sus sueños, aunque con la pandemia fue complicado continuar con las actividades. Gimnasia, pintura, bordado y teatro son algunas de las iniciativas en las que dedica su tiempo, muy enfocado en el arte, la expresión y las manualidades.

- Después de que le dijiste a tu tía que querías a escribir, ¿cómo empezó el proyecto?

- Mi tía en 2020 me trajo una hoja y me dijo: “Vamos a empezar”. Por eso nos pusimos a recordar todas las cosas que habíamos vivido aquí, en cada una de las vacaciones. Yo le dictaba y ella anotaba, sobre lugares, amigos, anécdotas en general.

- ¿En qué formato está escrito?

- Son relatos de los hechos, acompañados por las fotos, así no me olvido de las cosas que pasaron, me gusta sacarlas.

Consultada sobre el apoyo que le brindaron, Silvana detalla que empezaron a escribir en un momento en el que dejó a Leticia con su tía. “Cuando volví estaban con todas las hojas y los escritos por todos lados, se quedaban hasta re tarde en la noche redactando juntas y el proyecto había empezado”, relata la madre.

Los textos siguen una línea cronológica, desde su regreso a Río Cuarto después del accidente a la actualidad, mientras que cada capítulo está dedicado a una de sus personas queridas con experiencias compartidas con ellas. “Cuando llegué a la ciudad este año, mi tía me dijo que tenía una sorpresa para mí y era el libro impreso”, indica y agrega Leticia: “El objetivo siempre había sido hacer una impresión simple, como cuadernillo, para regalarles a mis amigos, pero mi tía armó todo en un libro que consiguió llevar a una imprenta, después de que todo estuviera frenado en el 2020”.

Este fin de semana se hizo la presentación del libro, en el patio de la casa de su abuela en barrio Alberdi de esa ciudad y con la presencia de los amigos que están presentes en el libro, a quienes se les regaló una copia. “Sólo falta una gran amiga, Claudia, que falleció este año y que tuvo mucho que ver en el libro, porque fue la que tipeó todos los textos para que pudiéramos tenerlos hoy”, sostiene la autora.