El arranque del ciclo del nuevo entrenador llega después de que el León cerrara el Apertura con apenas cinco unidades en 16 presentaciones, una cosecha floja que lo dejó comprometido tanto en la tabla anual como en los promedios de descenso. La alarma está encendida y el margen de error para el segundo semestre es prácticamente nulo. En ese contexto, la salida de Gerardo Acuña y la llegada de Forestello apuntan a resetear todo lo construido —o, más bien, lo que no pudo construirse— durante el primer tramo del año.
Forestello, de larga trayectoria en el fútbol argentino, tomó las riendas del equipo con el plantel en movimiento desde el primer día. Las jornadas de trabajo en el predio celeste combinan trabajo físico de base con rodaje táctico, mientras la dirigencia, encabezada por Luis Amor, ya busca reforzar el plantel con las nuevas incorporaciones: un arquero, laterales, un volante y hombres de área son las posiciones que llegan para sumar jerarquía al grupo que deberá pelear por la permanencia a partir del 26 de julio, cuando el Candini reciba a Tigre en la primera fecha del Clausura.
En ese clima de reconstrucción y expectativa, el volante Tomás González fue uno de los referentes del plantel que mantuvo diálogo con Puntal durante la semana de trabajo.
El jugador de 27 años, oriundo de Lincoln, es uno de los nombres propios de la historia reciente del León: llegó en enero de 2025 a préstamo de Douglas Haig y terminó siendo pieza del histórico ascenso a la Liga Profesional, al punto de que el club hizo efectiva su compra y renovó su contrato hasta diciembre de 2026. En el Apertura jugó 11 encuentros y marcó un gol, y su continuidad en el proceso que arranca es un dato elocuente de la confianza que la institución deposita en él. “Estamos muy bien, a full hace varios dias sabiendo que se viene un clausura que requiere de nuestra puesta a punto con este nivel de exigencia” inició el jugador.
Sobre el trabajo físico y las tareas de rendimiento destacó que esta pretemporada que será larga tendrá foco en lo físico pero para llegar al 100% cuando se necesite bajo el nivel de exigencia que requiere la categoría. “Por ahí nos pasó en varios partidos que nos costaba ya sobre el final. Ya con este tiempo obvio vamos a trabajar lo táctico y conocer lo que pretende el nuevo técnico para estar bajo sus órdenes y su sistema de juego” explicó Tomás.
Sus palabras reflejan el estado anímico de un plantel que sabe perfectamente en qué situación está parado, pero que eligió pararse desde la convicción y el trabajo para darle vuelta al marcador. La pretemporada, en ese sentido, funciona como un punto de inflexión: lo que se construya en estas semanas va a definir en buena medida el destino del León en el segundo semestre.
El León sabe que no puede darse el lujo de empezar lento. Y por eso, desde la Ciudad Deportiva cada sesión de entrenamiento se vive con la intensidad de quien entiende que el tiempo no sobra y que la permanencia en la máxima categoría del fútbol argentino es el objetivo más importante que este club ha tenido en su historia reciente.
“Como equipo vamos a confiar en la palabara del técnico. Él será quien nos guíe, nos de el aliento necesario y nos motive a pelear por cosas importantes. Hoy tengo todas mis fuerzas en esta pretemporada y en poder ayudar al equipo a salir de este pasar. Vamos por todo” concluyó el jugador.