El caudillo del “rojinegro” de Arroyo Cabral, que fue capaz de unir las camadas campeonas de 2010 con la actual en 2025, lucía inmensamente feliz, pero además confesó que fue un desahogo. “Les dije en la nota previa a las finales, cuánto necesitaba Colón volver a ser campeón de la Liga Villamariense de Fútbol. La celebración de la gente fue una locura”.
Desde Plaza Ocampo a Arroyo Cabral, la caravana fue interminable. El título del Torneo Apertura 2025 logrado tras dos victorias ante Rivadavia en semifinales, y dos éxitos en las finales ante Universitario (su verdugo en 2019), desató una celebración masiva e interminable, que tendrá continuidad el sábado 23, cuando se realice la Cena de Campeones en el Salón de la Sociedad Italiana.
Fue soñado para el capitán, que vivió como una pesadilla los 15 años de espera, pero al final llegó la recompensa. “Fueron demasiados años de espera. Perdimos dos finales desde aquel título en 2010, una contra Alumni y otra con Universitario. No es fácil llegar a una final, y es muy difícil ganarla”.
Consideró que “este plantel supo que tenía que ser protagonista en todos los partidos, nos propusimos llegar bien arriba, y los resultados fueron acompañando hasta llegar a este momento soñado, en el que puedo decir que fuimos justos merecedores del título”.
Les ganamos a todos
Sincero en su análisis, afirmó que “Colón tuvo una muy buena fase clasificatoria, pero si no ganamos la zona fue porque Universitario nos ganó en Arroyo Cabral”.
Mencionó que “Alem había terminado con los mismos puntos que nosotros, pero hizo un gol más, y por eso nos dejó terceros en la zona. Los enfrentamos en cruces”.
Añadió que “tuvimos que jugar una final en octavos ante San Lorenzo de Las Perdices, y le ganamos bien, pero ajustadamente”.
Destacó que “después jugamos con 3 candidatos a ganar el torneo: Alem, Rivadavia y Universitario”.
Apuntó que “fueron 6 finales. Alem fue muy duro, porque íbamos ganando por 3 goles de diferencia y se levantaron con una ráfaga de 3 goles en pocos minutos en su cancha. Pasamos por penales, sufriendo mucho”.
Resaltó que “luego supimos resolver muy bien los dos partidos ante Rivadavia, que fueron de alta tensión, y también los dos partidos ante Universitario, que empezó ganando la primera final”.
Enfatizó que “hicimos 6 goles en dos finales, para no dejar dudas sobre los merecimientos, pero fueron partidos muy especiales, en los que el equipo jugó muy bien”.
Explicó sus sensaciones acerca de las dos camadas campeonas que integró. “Me tocó estar en las buenas, en aquellos años dorados en los que ganamos un campeonato por año, y después me tocó estar en la dura etapa en la que no se nos daban las cosas, y hasta no tuvimos suerte en esas dos finales que perdimos en el medio”.
Explicó que “la gente sabe que es un año muy especial para mi familia. El hincha se identificó con el equipo, lo siguió de punta a punta en el torneo, y esta era una especie de revancha ante Universitario. Por eso no paran de festejar este campeonato, tras 15 años”.
Reconoció que “me he planteado dejar el fútbol, no porque no pudiera hacerlo, sino porque son muchos años, y la familia merece que le demos más tiempo”.
Recordó que “la dirigencia que retornó al club y el cuerpo técnico me sedujo en una charla muy linda que tuvimos en el inicio del año, y nos preparamos muy bien para poder ser justos campeones, tras ganarles a todos”.
Un gol padre
Si sentía que el fútbol le debía algo por su enorme esfuerzo, le dio la revancha de 2019 ante el mismo rival y en la misma cancha, donde una pelota le quedó picando en el área, y con una sutil definición la envió al fondo del arco para que la serie final pasara a favorecer 2-1 a su Colón, que la ganaría 6-1.
“Ese gol fue increíble, porque demuestra que uno se puede equivocar de vez en cuando, pero la verdad que fue la demostración que todo llega cuando uno lo busca con tanto amor y pasión. Se dio como lo había soñado”, dijo.
Consideró que “fue muy importante Leo Comba en este título. Es un enfermo del fútbol, un muchacho que se prepara todo el tiempo para cada partido, te analiza, te convence, y lo que él dice, después pasa en los partidos”.
Remarcó que “desde que lo conocí me identifiqué con sus formas pasionales. Bien a lo Colón”.
Manifestó que “nos exige el máximo, entrenar a full las dos horas, no dar ninguna ventaja y ninguna pelota por perdida, y jugar por amor a esta camiseta de Colón”.
Reconoció que “siento así al club y me enloquece Colón. Siempre dije que mientras me ponga los botines para salir a una cancha con esta camiseta, tengo que estar comprometido al 100%. Siempre lo hice, desde chango, y lo seguiré haciendo hasta el último día”.
Ese final del partido le permitió tomarse unos segundos para ver a la hinchada y recibir mil abrazos. “Fue muy emocionante. Pensé en mi viejo, que se me fue, y sé que es tan hincha de Colón como yo. Sé que en medio de esa vuelta olímpica estuvo a mi lado, como lo estuvo en cada partido”.
Confesó que “fue un momento muy duro para mi familia, pero esta alegría que sentimos sería la misma que mi padre tendría. Es la misma que tiene toda la gente de Colón, que sufría porque no se daban las cosas estos últimos 15 años, y por suerte se coronó esta vez después de tanta espera”.
Con la humildad de los campeones
El hincha de Colón lo reconoce, ya figuraba en la historia grande del club, pero ser el capitán de esta estrella 13, y unir las dos camadas campeonas lo invita a ingresar en la galería de los eternos ídolos. “Necesitábamos ser campeones, y lo logramos merecidamente”.
No dudó en reconocer “la calidad de jugadores que tiene el plantel de Colón. Tuve la suerte de compartir dupla central con un señor como Martín Ártico, que además de ser un gran jugador es una enorme persona. Lo había enfrentado, pero nunca habíamos jugado juntos, y fue un placer”.
Agregó que “ese placer de tener estos compañeros te hace más fácil las cosas. Ir a entrenar y saber que te vas a encontrar con buena gente, que quiere lo mismo que vos, y que además juegan muy bien, hace que sea un verdadero placer”.
Manifestó que “nos propusimos ser protagonistas desde el primer partido con Sportivo Playosa. No bajamos nunca los brazos, ni siquiera cuando nos tocó perder. Y lo más importante fue mantener la humildad, porque si de algo podemos jactarnos es que este plantel nunca se la creyó”.
Con la humildad de los campeones
El “Gran Capitán” de Colón, que además dirige a los pequeños del club en divisiones formativas, sostuvo que “Colón es Colón. Es un club grande que exige, y la gente te da todo su amor y su cariño desde que ingresas al club, hasta que te vas. Pero hay exigencia”.
Agregó que “es lindo estar en un club que siempre te exige. Me formé en esa camada que ganaba un torneo por año, y siempre lo entendí. Te aman, pero hay que ganar”.
Recuerda que la camada de la segunda Copa Challenger, que jugó la final del Provincial en el Kempes ante Jorge Ross de La Carlota, “terminaba de ganar un campeonato, y ya pensaba en el que seguía”.
No dudó en comparar la situación. “Estaba dando la vuelta olímpica, después de 15 años, y la gente me abrazaba y me decía ahora vamos por el bicampeonato”.
Luciano Luppo, siente esa pasión y no la disimula. Es uno de ellos. “No he jugado en otro club de la Liga. Sé lo que siente, y lo que expresa el hincha de Colón. Sé lo que necesitaba este título, y lo feliz que estamos. Era fácil con aquella camada ganar un título por año, pero no fueron fáciles estos 15 años. Por eso hay que seguir ganando”.