"Los discursos radicalizados buscan la ventaja electoral, pero se trasladan a la sociedad"
Para el especialista en gestión de conflictos públicos Alejandro Nató, que ayer visitó la Defensoría del Pueblo, una de las principales bases de sustentación de los discursos de odio es la disputa política y sería desde allí de dónde podrían venir las salidas a la problemática. Nató sostuvo que la estrategia de la polarización extrema es redituable en términos electorales, pero tiene consecuencias sociales graves, como las que ocurrieron días atrás con el atentado a la vicepresidenta de la Nación.
Ayer, el abogado, mediador, especialista en conflictos públicos y coordinador de la oficina de Gestión de Conflictos de la Defensoría del Pueblo de la Nación visitó Río Cuarto para dar una charla sobre “Los conflictos en el escenario social urbano”. Estuvo acompañado por el defensor del Pueblo, Ismael Rins, y la coordinadora de Mediación Comunitaria, Pilar Ghirardi.
En relación a este punto, Nató señaló que es necesario un sistema de alerta temprana para la atención de la conflictividad social urbana compleja. "Los conflictos denotan algo, dan un diagnóstico de situación. A nivel nacional, a nivel latinoamericano, las sociedades tienden a la coexistencia más que a la convivencia. Violencia y desigualdad van de la mano. Hoy en día, las reacciones ante el conflicto son inesperadas", sostuvo.
“Esto tiene que ver, entre otras cosas, con la relación con los otros. "Qué tipo de vínculos tenemos con los otros. Y ahí se inserta la lógica con la cual se manejan los relatos. Cada uno posiciona fuertemente su visión y muchas veces no incluye la comprensión del otro. En esto, no se pueden dejar de lado los relatos mediáticos, los relatos políticos", agregó el especialista.
“Se corre el tablero político”
Nató sostuvo que en la escena política nacional hay “discursos encendidos, fogosidades y radicalizaciones de los posicionamientos políticos para sacar ventajas desde una hendija de núcleo duro electoral. Y eso corre todo el tablero, el de las responsabilidades políticas. Se construyen narrativas encendidas y eso hace cultura; se traslada después a la sociedad. Los principios de solidaridad y comunalidad están quedando lejos de lo que deberían ser".
En este sentido, opinó que “con una ley sola no hacemos nada; hay que trabajar sobre la prácticas sociales, en la escuela, en la familia y tenemos que entrar con determinados tipos de recursos para minimizar los riesgos que generan estos discursos".
Finalmente, consideró que para saber cómo surgen, “hay que escuchar cuáles son los discursos con los cuales se maltratan los diferentes espacios políticos. Es una locura, por ejemplo, que alguien pida pena de muerte para un adversario político, que es algo que le permite acercarse a cierto modelo social que le traen votos. El problema es que hace cultura pidiendo la pena de muerte".
