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Cerca de quinientas mujeres y disidencias marcharon en la ciudad

Las calles se vieron paralizadas ante la convocatoria para llevar a cabo el Paro Internacional de Mujeres en Villa María. Con carteles, cánticos y el brillo que las caracteriza reclamaron por la vulneración de sus derechos

Las mujeres y disidencias sexuales e identitarias llevaron a cabo ayer el segundo día de lucha dentro de la conmemoración al Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Paro Internacional de Mujeres con la participación cercana a las 500 personas. En este marco, se reunieron en la plaza Centenario con un micrófono en mano para alzar la voz y reclamar por sus derechos. La concentración fue a las 18 para marchar a las 20. Luego de la movilización, realizaron un cierre a las 21 con artistas invitadas en el Teatrino ubicado en el Parque de la Vida. 

Las paradas del recorrido fueron en primer lugar la Policía, posteriormente en el Municipio y en último lugar el Concejo Deliberante, donde se tomaron en cada parada un momento para expresar algunas palabras.

El paro

Las mujeres y disidencias sexuales se unieron desde todos los sectores y efectuaron el Paro Internacional de Mujeres en la ciudad. Lo hicieron con todos los reclamos bajo el lema “la deuda no es con la Iglesia o el FMI, es con Nosotras, Nosotres” (cita directa). Además, bajo el lema internacional “Si paramos nosotras, para el mundo”. Manifestaron un comunicado que elaboraron todas las mujeres y disidencias que participaron de la organización de las reuniones programadas por la Asamblea Autoconvocada de Mujeres de Villa María y Villa Nueva. 

El paro se llevó a cabo en Argentina y en más de 36 países del mundo, manifestaron en el comunicado.

El cierre de la jornada fue con intervenciones artísticas  de Ana Pacheco, Sicarias y Vicky Blessi.

Comunicado

Las pibas lesbianas, aborteras, transexuales y las disidencias sexuales e identitarias marcharon con carteles en los que reflejaron su furia contra las injusticias. Con las consignas expresadas en el comunicado que elaboraron, recorrieron las calles con la voz alzada  por las que ya no están, por la caída del sistema patriarcal, por el aborto legal, por el cupo laboral trans, por las injusticias en el entorno laboral. Cantaron contra todas aquellas instituciones que vulneran sus derechos y demoran la conquistas de los mismos. 

Gritaron también contra los femicidios y travesticidios, por la ausencia estatal, por la ruptura del techo de cristal que en mínimas ocasiones permite a las mujeres obtener un puesto jerárquico en los espacios de trabajo y la precarización laboral. Asimismo, en el comunicado y en las calles reclamaron por la educación sexual integral, por la efectivización de las políticas de género, por la decisión sobre maternar y por la equidad. Demandaron por la emergencia en violencia de género, por la ley de identidad de género, por la generación de espacios para la formación de la comunidad disidente y nombraron a todas aquellas mujeres y disidencias que hoy ya no están por la ausencia y negación de las instituciones que deben cuidarlas. 

Tanto en el comunicado como en el recorrido que realizaron por la ciudad explicitaron su manifestación contra del abuso policial, la brecha salarial, contra el trabajo no reconocido, ni remunerado en los hogares. Exigieron mediante el mismo  por el acompañamiento integral de salud con perspectiva de género. Declararon en el escrito y en el recorrido que paran por la visibilidad de las infancias y adolescencias trans, contra todo acto de odio y persecución sobre las disidencias sexuales e identitarias. Marchan por las presas políticas, por las militantes asesinadas, por una comunicación no sexista. 

Dentro de las expresiones y demandas plasmadas, recalcaron la importancia de darle respuestas ante el problema habitacional en la ciudad, además, de una ordenanza que efectivice la ley de emergencia en violencia de género que lleva tres años promulgada, por la interrupción voluntaria del embarazo en el hospital sin obstáculos, exigen la reubicación de la unidad judicial y la aplicación de la Ley Micaela. También por un centro de estudios sobre violencia familiar para la atención y reeducación; además, por la elaboración, presentación y difusión de datos oficiales sobre denuncias de violencias. Concluyeron afirmando: “Nosotras paramos... porque no vamos a parar nunca más”.



Julia Sgriccia.  Redacción Puntal

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