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Luis Russo: "Jugamos para cambiar la historia y la cultura de San Martín"

El entrenador del tricolor analizó la histórica temporada de su equipo en el torneo de Córdoba y el Torneo del Interior. Más allá de lo deportivo profundizó: "Es un momento para pensar si avanzamos o nos quedamos"
 

El año soñado que ha tenido San Martín, tanto en el torneo de Córdoba como en el Torneo del Interior, va más allá de lo que sucede en el rectángulo de juego. Luis Russo, el entrenador y mentor de la gran gesta, está haciendo un trabajo profundo y sobre todo difícil, pero no imposible. Cambiar la cultura de la institución. Poner a San Martín entre los mejores y sentarse en la mesa de los clubes más importantes como ha pasado este año. El objetivo justamente es que no sea pasajero, sino que perdure en el tiempo y se impregne en las nuevas generaciones. Russo, está dispuesto a dar esa pelea y será decisión de cada protagonista si suben a ese barco o se quedan con el año de sueños que fue el 2023. La idea es ir por más.

El tricolor finalizó su temporada luego de caer ante Estudiantes de Paraná por el Torneo del Interior A, el último sábado. Un certamen inimaginable para el mundo tricolor hace tiempo atrás. En ese sentido Luis Russo, puso la lupa sobre el encuentro y dijo: “Entramos bien y después Estudiantes nos durmió. Entramos en un bache de imprecisiones y no pudimos sacarlo adelante. Desde la tarjeta roja a un jugador (Bravo) nuestro se produjo un quiebre en el partido. Es un jugador importante para nosotros, por lo que significa en el scrum, no había salido nunca y quedamos a la deriva y lo sentimos”.

- Sobre el cierre y pese a ir perdiendo por una ventaja considerable y además tener un hombre de menos, insistías en la imagen del equipo, ¿qué querías lograr?

- Me gustó mucho el final del partido. Lo hemos hablado mucho y luchamos contra la cultura del club, que es eso, te hacen un try y está la idea que luego te van a llenar la canasta, siempre ha sido así, y nosotros trabajamos mucho en ese aspecto. Jugamos para cambiar la historia y creo que en muchas facetas del año ha conseguido, de hecho ganamos partidos en la última jugada. Son más de 90 años de historia y cambiar la historia no es fácil. Es luchar todo el tiempo contra eso.

“Tenemos que agarrar la adversidad que tiene este club como algo positivo, dejar el manual de las excusas. Nos cuesta no caer en el arbitro, no decir que el rival tiene más jugadores u otro nivel, porque así fuimos formados, pero estoy dispuesto a dar esa lucha y es lo que intentamos transmitir.

- ¿Cómo se trabaja para cambiar la cultura del club?

- Los más chicos tienen que acostumbrarse a que se puede ganar y cambiar la cultura de ellos también. Hay que entender que por ahí sí, tenemos menos recursos, pero al fin y al cabo son 15 contra 15. Eso nos tiene que fortalecer más todavía. San Martín es una familia, hay que acostumbrarse a no rendirse, entender que los problemas es algo común, porque pareciera ser que en el club hay cosas que no funcionan, estoy convencido que ese es el camino y me deja muy contento que en muchas partes del año lo hemos podido hacer”, afirmó.

Además Russo agregó: “Lo venimos haciendo hace muchos años, los resultados requieren tiempo y esa forma de trabajar que inclusive mucha gente del club no creía y bueno lo que los jugadores lo han entendido y estamos convencidos que es una forma que se tiene que tomar para todas las divisiones”.

El proceso de cambiar la historia es un trabajo en conjunto, una comunión y en ese sentido, el plantel ha tenido nombres sobresalientes este año que se han destacado en su primera incursión en el primer equipo: “Los dos wines deberían subir recién el próximo año. Joel Cecere y Juan Cruz Bertero, los conocí en primera. Son menores de 19, lo mismo para Valentino Avaca o Francisco Morra. Son todos chicos del club, trabajo de la gente de la institución. Es una satisfacción enorme. Necesitamos como club inyectarle a los jugadores esta mentalidad que mencioné anteriormente para que no sean dos los que suben sino que sean 15 por año. Se puede, de hecho la 1999, 2000 /01 que es donde nosotros como grupo iniciamos, hay 15 chicos en primera, con lo cual se puede”.

-¿Qué te ha dejado la temporada soñada que ha tenido San Martín?

- Estoy muy contento y agradecido con los jugadores. Soportarme tanto tiempo no es fácil, lo sé. Los que entrenan, los jugadores. He sido muy feliz entrenando a este equipo esta temporada, me sentí muy conectado, ahora nos hace falta tiempo para descansar y ahí hacer un balance donde veremos la parte individual de cada uno. Como club decidiremos que vamos a hacer, si esto es un oasis, un poco de agua en medio del desierto, un momento de felicidad para la historia del club o es un punto de partida o el piso para construir un San Martín distinto.

- ¿Cómo continúa el proceso ahora?

- Cada jugador tendrá la posibilidad de elegir si se quedan con eso o construye la historia del club y cambiamos para siempre, me animo a eso. Animarse es que no nos alcance con poco, ahora no nos alcanza, el año pasado sí. Cuando nosotros iniciamos el año pasado con poco estábamos satisfecho, ahora hace falta mucho. Dependerá de cada uno y el club va a tener que decidir si también acompaña las formas que queremos para lo que viene. Nos conformamos o redoblamos. Para cambiar y transformar la historia hay que dedicarle más tiempo, restarle a la familia y poner todo de uno, esa es la gran decisión que tiene cada uno. Es un momento para descansar sobre todas las cosas y decidir si avanzamos o nos conformamos como mediocres que es donde hemos sido formados, con muy buenas intenciones, con buena gente pero basada en aquella formación del manual de las excusas, que somos pobres, que no podemos , que somos los que menos tenemos. Yo peleo contra eso, nadie me va a decir que no puedo.

A Luis Russo nadie le regaló nada, su historia personal es de superación constante. El sacrificio como bandera y no bajar los brazos ante las adversidades es la prioridad, eso intenta inyectarle a su plantel y también trasladar al club.

“Tengo un primo de 13 años que está enojado porque pierde. Le dije, bienvenido a San Martín, tiene la oportunidad de hacer algo distinto. Crecí así. Los entrenadores me decían que no podíamos ganar, íbamos a Tala para ver por cuanto perdíamos. Llegaba a mi casa y veía a mi mamá que se sacrificaba para que no me falta nada a mi y a mis hermanos. Junto con mi papá, los dos verduleros trabajaron toda la vida y los hijos somos cuatro profesionales. No nos sobraba nada y tampoco nos faltaba. Quién le iba a decir a mi mamá que yo no iba a tener plata para estudiar o que no iba a poder mandarme a Córdoba para que me reciba. Nadie. Tenía cinco años y no tenía plata para tomar una gaseosa y a mi mamá no le importaba y me decían en el club que no podía ganar, que en esta cancha no se puede ganar, que en esta institución no se puede. Y estoy seguro que podemos, estoy convencido que podemos. Y está buenísimo”, comentó el entrenador visiblemente emocionado.