Acusaciones cruzadas por corrupción
Lula cuestionó a su adversario por sus supuestos vínculos con sectores relacionados con las milicias brasileñas y afirmó que quería mantenerse alejado de esos grupos.
Flávio Bolsonaro, por su parte, apuntó contra el historial judicial del Partido de los Trabajadores (PT) y utilizó la expresión “corruPTo” para asociar al oficialismo con hechos de corrupción.
El senador también cuestionó a Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, hijo del mandatario, por sus presuntos vínculos con personas investigadas por la Justicia. Entre ellas mencionó a Roberta Luchsinger, señalada por sus relaciones con el entorno familiar presidencial.
Lula rechazó los cuestionamientos y sostuvo que la situación de Luchsinger está bajo investigación de la Policía Federal. Además, defendió que su hijo declare ante las autoridades.
La polémica por una película sobre Jair Bolsonaro
Otro de los momentos de mayor tensión estuvo relacionado con el empresario Daniel Vorcaro, expropietario del Banco Master, y el financiamiento de Dark Horse, una producción cinematográfica centrada en la figura del expresidente Jair Bolsonaro.
El mandatario reclamó explicaciones sobre una presunta solicitud de 134 millones de reales destinada a financiar el proyecto. Flávio defendió la película, pero la discusión derivó en nuevas acusaciones sobre los vínculos de ambos espacios políticos con empresarios investigados.
Lula también apuntó contra Eduardo Bolsonaro, hermano de su rival, a quien acusó de conspirar contra Brasil desde Estados Unidos. En medio de los ataques personales, el presidente afirmó que Flávio “miente más que su padre”.
Seguridad pública, otro eje de la disputa
La lucha contra las organizaciones criminales ocupó buena parte del intercambio. Flávio Bolsonaro prometió impulsar la clasificación del Primer Comando de la Capital (PCC), el Comando Vermelho y las milicias como organizaciones narcoterroristas si llega a la Presidencia.
El senador aseguró que buscará recuperar territorios urbanos y establecimientos penitenciarios bajo control delictivo, además de endurecer la respuesta estatal frente a esas estructuras.
Lula defendió una mayor intervención del Gobierno federal en las políticas de seguridad y cuestionó a la oposición por resistirse a una reforma constitucional que busca ampliar las competencias nacionales en esa materia. El presidente sostuvo que los estados no habían logrado frenar la inseguridad y respaldó una mayor coordinación entre las distintas jurisdicciones.
Una semana decisiva para Brasil
El debate se produjo en un escenario de fuerte polarización electoral. Según los resultados citados en el informe, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos en la primera vuelta, frente al 45,16% de Lula.
El senador busca suceder al actual mandatario y prolongar la influencia política de su padre, mientras que el dirigente del PT aspira a conseguir otro período presidencial.
Tras evitar los enfrentamientos directos durante la primera vuelta, ambos candidatos protagonizaron su primer debate televisivo. La campaña ingresó así en su tramo final, con otro encuentro previsto para el viernes 23 de octubre, organizado por TV Globo, antes de la votación definitiva del domingo 25.