No era difícil saber la respuesta de los "veteranos" de la mesa de café, allá por los setenta, cuando se hablaba de los grandes boxeadores argentinos. Uno ya estaba acostumbrado.
Embelesado por los puños de Monzón y el estilismo de Locche, nos cerrábamos los más pibes en esos apellidos, escuchando de la guapeza y capacidad de nuestro primer campeón del mundo, Pascual Pérez, y hasta de Horacio Accavallo y su dignidad a cuestas. Las excentricidades del "Mono Gatica" y el personaje increíble que fue "Ringo" Bonavena.
Pero esos habitantes de la mesa, con mucha noche encima, con billares, tangos y "burros" a montones, con esa cuestión de ser más porteños que los porteños mismos, no dudaban.
Para ellos, el mejor había sido el "Zurdo" Lausse. Y ni hablar de los que lo habían tenido cerca, acá en Río Cuarto, en donde junto con su amigo Roberto González, el gran boxeador pasaba buenos momentos y hasta tenía emprendimientos comerciales en la hotelería local.
A pesar de ello, Lausse nunca peleó en nuestra ciudad.
Se subió al ring de manera profesional 87 veces. Ganó 75 (63 por KO), perdió 10 y empató dos veces. Tuvo momentos inolvidables en EE.UU. y no peleó por el título del mundo debido a la falta de acuerdo entre los representantes propios y ajenos, sin haber sido consultado jamás.
Nació el 27 de noviembre de 1927 y murió el 8 de mayo de 1995.
Debutó el sábado 8 de marzo de 1947 en el Luna Park y derrotó por nocaut técnico en dos vueltas a Jorge Mc Caddon.
En las charlas no faltaron jamás, cuando a Eduardo Lausse se referían, su paso por EE.UU. y la leyenda del "campeón sin corona", además de sus duelos con Andrés Selpa.
El 19 de noviembre de 1960 peleó por última vez y venció por nocaut en el octavo a Víctor Zalazar, en el Luna Park.
En su libro "Boxeo", el periodista Carlos Irusta rememora cuando debió entrevistarlo para El Gráfico, describiendo el momento como un mano a mano con el ídolo de su niñez. Contó allí Eduardo Jorge Lausse que su primera pelea fue a los doce años y cómo no se podía dar fallo, dieron empate con Oscar Sostaita, que también, luego, fue profesional. Que su ídolo era Justo Suárez, el "Torito de Mataderos". Que siempre fue zurdo, que todo lo hacía con su mano izquierda. Le decía el "Zurdo" a Irusta en esa nota que un profesor del Club San Lorenzo de Almagro le hizo cambiar la guardia, ya que no había quien quisiera pelear con zurdos. Entonces se convirtió en un "zurdo escondido", con sólo cambiar el brazo adelantado.
En su rincón estuvieron casi siempre los hermanos Porzio, Alfredo y Tino. A 17 de sus rivales los noqueó en el primer round y por eso el periodista Rodolfo Fernández le puso "KO Lausse". Se enfrentó desde muy joven con grandes boxeadores de la época como Kid Cachetada o Mario Díaz, un mendocino que lo venció dos veces. En esa charla con Irusta, dice que en su debut pesaba unos 65 kilos, menos que un wélter, y lejos de los 72 de los medianos, categoría en la que fue campeón argentino y sudamericano.
"Pierde su invicto con el glorioso rosarino Amelio Piceda por puntos. Después le gana, aún con 20 años, al campeón argentino de los medianos: Francisco ‘Kid Cachetada’ Lucero. Las peleas con ‘Cachetada’ y Mario Díaz eran grandes acontecimientos de aquella época", cuenta en una buena crónica en el sitio La Ley del Deporte el colega Federico Muller. "Ya despierta la atención de los pocos medios boxísticos de aquella época y, ambicioso como era, se va en el 53 con 26 años a EE.UU. Allá gana sus 4 presentaciones por KO. Vuelve y le gana al histórico Mario Díaz por KO el campeonato argentino de los medianos. Fue absolutamente dominante en su apogeo".
"En el año 1955 destrozó toda la competencia mundial. Ese fue su mejor año por escándalo. De regreso, por tercera vez en los Estados Unidos, le ganó a George Small en Boston y a Ralph "Tiger" Jones en una épica y sangrienta batalla en el Madison (Jones era un negro que venía de derrotar nada menos que a Ray ‘Sugar’ Robinson).
También le gana a Gerardo ‘Kid Gavilán’ González en el Luna. Son tipos que están en la galería de los mejores de la historia universal.
Se va por cuarta vez y noquea a Johnny Sullivan en Cleveland, le da una paliza nada menos que a Gene ‘El Ciclón’ Fullmer de nuevo en el Madison Square Garden (quien después se consagraría campeón mundial de los medianos). ¿Qué no hizo ese año?", dice Muller.
"El Zurdo" Lausse estuvo ahí como número uno del mundo, pero jamás le dieron la chance de pelear por el título. En el momento debido, sus manejadores no aceptaron las propuestas ofrecidas y las rechazaron. Cuando vuelve a la Argentina se consagra campeón sudamericano de los medianos al ganarle por KO a Humberto Loayza en el Luna Park.
Llegaría la tortuosa puja con Andrés Selpa. Pelearon tres veces y en las dos primeras, siendo Lausse el candidato a ganar cómodamente, perdió ante un boxeador que supo aprovechar el momento dentro y fuera del ring.
Andrés "El Cacique de Bragado" Selpa, quien era un tipo extrovertido, enmarañado y muy provocador, fue su piedra en el zapato. Lausse pierde contra todo tipo de pronósticos en Bahía Blanca.
"Fue un milagro", dijeron los entendidos. "No volverá a ocurrir", decían sus fanáticos. Pero Selpa no pensaba lo mismo, cuentan los memoriosos.
Ocurrió lo mismo en la revancha, que también ganó Selpa en el Luna Park. Encima le arrebató el título argentino y sudamericano de los medianos.
Lausse abandonó porque tenía las costillas fracturadas y también estaba frustrado por ese estilo lleno de vicios y de mañas de su tramposo rival. El público lloró la caída de su ídolo, estaba rabioso y denostó por mucho tiempo a Andrés Selpa.
"Uno era el héroe caído y traicionado. Y el otro era el villano más malo que podía gobernar la categoría: ‘El malo de la película’. Y así quedaron etiquetados para siempre", agrega el colega Muller.
En la tercera, ante una verdadera multitud en el Luna Park, Eduardo Lausse se tomó revancha y le pudo finalmente ganar por puntos a Selpa. Dicen que después de sus peleas con Selpa, Lausse ya no fue el mismo. Y sobre la imposibilidad de pelear alguna vez por el título del mundo contra Carl "Bobo" Olson, hay una buena narración del gran Hernán Santos Nicolini: "La gente que manejaba los intereses de Carl ‘Bobo’ Olson inicia conversaciones con el grupo que dirigía a Lausse a los efectos de ‘rematar’ el título, dado que el campeón estaba ‘terminado’ y ya entrenaba poco y nada. La propuesta fue concreta: ‘Si gana Lausse, queremos el 15 por ciento de todo lo que produzca dentro y fuera del ring como campeón mundial’".
Quedaron en verse al otro día para darle respuesta a Syd Flaherty, quien manejaba al campeón Olson. Hicieron esta cuenta: ¡Lausse pagaba a Jhonston (su representante en EE.UU.) y a los Porzio 33 por ciento, más 15 para la gente de Bobo Olson, más 7 por ciento de impuestos! Iba a tener que pagar de su bolsa el 55 por ciento: idas y vueltas...¡Y dijeron que no!".
Eduardo Lausse dijo que él hubiera peleado gratis. Que nunca lo consultaron. Y quedó para siempre eso de "el campeón sin corona".
Lausse volteó todo lo que le pusieron adelante. No le dieron la pelea por el título. Tuvo su "sombra negra" en Selpa. Vino mucho a Río Cuarto. donde tuvo amigos y negocios.
Eduardo Jorge Lausse, ese nombre que las mesas de café tiraban los "que sabían" de esto.Y probablemente razón no les faltaba.
Osvaldo Alfredo Wehbe

