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La valiente historia de la enfermera que salvó vidas de soldados en la guerra

Silvia Barrera tiene 62 años y es instrumentadora quirúrgica. A los 23 años se embarcó en el Irízar para asistir a los militares damnificados, junto con cinco profesionales más. "Fue una batalla improvisada", dijo a Puntal. Es la mujer más condecorada a raíz del conflicto

Cuando hablamos de Malvinas siempre hacemos referencia a los veteranos de guerra. Pero el caso que hoy nos toca es el de la veterana de guerra Silvia Barrera, una de las seis mujeres instrumentadoras que salvaron vidas de soldados argentinos en el quirófano de un buque arribado a Puerto Argentino durante la guerra contra Inglaterra por la soberanía de las Islas.

Silvia, de 62 años de edad, es instrumentadora quirúrgica y a los 23 años se anotó como voluntaria para ir a Malvinas. Se embarcó en el rompehielos ARA Almirante Irízar, en el que permaneció durante la guerra de 1982.

Fue distinguida por el Ministerio de Defensa de la Nación y el Congreso nacional y es la veterana de guerra más condecorada de las Fuerzas Armadas.

Hoy por hoy, la veterana de guerra, que sigue estando en actividad, se desempeña como responsable de Ceremonial del Hospital Militar Central y se dedica a disertaciones para difundir su experiencia.

-Fue distinguida por su actuación en la guerra de Malvinas, ¿no?-, le preguntó Puntal.

-Nos distinguieron a todas. Ello fue en el 2012. Nosotras fuimos reconocidas como veteranas al año siguiente de volver. Ese reconocimiento fue por parte de cada fuerza. Después hubo un reconocimiento por parte del Ministerio de Defensa de la Nación.

-¿Dónde estaban durante la guerra?

-Estábamos en Puerto Argentino a bordo del Irízar. Íbamos a bajar y porque no nos querían dar el grado militar, dado que faltaba documentación y porque éramos mujeres, nos tuvimos que quedar a bordo del Irízar, en ese puerto.

-¿Qué tareas cumplían allí?

-Las seis del Ejército éramos instrumentadoras quirúrgicas.

-Es decir que asistían médicamente a los soldados, ¿no?

-Exacto. Una vez allá, aparte de ser instrumentadoras, fuimos enfermeras y camilleras, entre otras cosas.

-¿Nota que hoy en día hay un mayor reconocimiento del rol de las mujeres durante la guerra?

-Hoy se hace más visible algo que estaba ahí y que nadie quería ver. Pero aparte es un reconocimiento a todos los veteranos porque estamos yendo a dar charlas a todos lados. A colegios, por los distintos medios, a través de las redes sociales. Así que este año es un estallido de querer saber sobre Malvinas.

-¿Qué reflexión hace de la guerra a 40 años de la misma?

-Fue algo doloroso. Toda guerra es muy dolorosa. Nos encontró a nosotros muy jóvenes, inexpertos. Con una guerra improvisada y tirada de los pelos. Y nosotros, hombres y mujeres, supimos actuar con valor y haciendo lo máximo que podíamos con lo poco que teníamos.

-¿Cree que algún día las Malvinas serán argentinas?

-La parte diplomática de los gobiernos que tenemos es un desastre.

-¿Habría que ser más ofensivo diplomáticamente?

-No sé. Pero por lo menos tener más coherencia, que eso es muy difícil en este país, parece.

-Más allá de los gobiernos de turno, ¿no?

-Sí, indistintamente.

-¿Las Malvinas tienen que ser una política de Estado?

-Claro. Es la única causa que engloba a todo el pueblo argentino, sin distinción de nada.

-No hay grieta en torno de este tema, digamos.

-Exacto. Así es.