"Un fiel representante argentino"
“Vivir a sangre caliente, para morir a sangre fría... Eso me representa hoy el Diego”, afirma David Reano, quien tuvo dos contactos presenciales con el “10” mientras formaba parte del Mundo Boca.
“En ambas me quedé perplejo. No supe qué decirle”, describe el excedernos del “xenismo” y la selección juvenil, que actualmente coordina el fútbol de Almunia.
Resalta que “es complicado hablar de esta situación. Siento tristeza, angustia por lo que él representaba. Es lo más grande que hay en lo futbolístico, pero más allá de eso me quedo con lo que transmitía él, los valores deportivos y su enorme generosidad”.
Siente en el fondo de su corazón que “hay cosas que se van a empezar a saber ahora después del fallecimiento de un ídolo mundial. Más allá de la tristeza y también nostalgia, cuando uno ve la TM y logra enfocarse, recién es como que nos está cayendo la ficha”.
Agrega que “parecía que nunca iba a pasar esto, pero llegó. Más allá del reconocimiento mundial, habrá cosas que la gente sabrá ahora que hizo más grande aún a su figura afuera de una cancha”.
Insiste: “Errores cometió, como todo ser humano. Se fue un ícono, un fiel representante del pueblo argentino. Con nuestra cultura y nuestras contradicciones, fue quien mejor nos representó. Eso está muy claro en lo deportivo. Pero creo que Maradona es un poco ‘todos los argentinos’. Es imposible no estar triste”.
Reano explica: “Maradona hubiese sufrido más en esta era, porque por su rebeldía, ante la cantidad de redes sociales, sale todo a la luz. Lo difícil que le resultó ser Maradona, por su fama, quizás hubiese sido peor hoy”.
Destaca que “tuve la suerte de jugar en varios países del mundo, y decir Argentina era Maradona. No era sólo fútbol, era una manera de identificarte, que no tenía idioma que te incomunicara”.
Resalta que “era mucho más que un futbolista. Hasta para sus compañeros de equipo, que te remarcan su generosidad y su encendida defensa a la hora de ayudarlos. No tenía necesidad de exponerlos ante la prensa, y la intranquilidad en la que vivió por la fama lo condujo a cometer errores. Allí es donde más me identifico, porque todos cometemos errores, pero él era Maradona, y su exposición pública era condenatoria”.