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Gill recorre obras y aguarda una semana clave en el Concejo

El intendente en uso de licencia continúa con sus actividades los fines de semana, pero esta vez en el marco de una definición clave. Lo quiere a Rosso de intendente interino, pero es resistido por el accastellismo y otros sectores del peronismo local y provincial
 
El intendente en uso de licencia Martín Gill aprovecha los fines de semana para recorrer obras. De hecho, la estrategia política y de comunicación se diseña en función de la presencia o no del jefe comunal, concentrando en sábado y domingo gran parte de las actividades municipales. Ayer estuvo en la céntrica calle Santa Fe, donde se pavimenta la arteria comprendida entre José Ingenieros y Lisandro de la Torre.

Gill sabe que esta es una semana clave. Se renuevan las autoridades en el Concejo Deliberante y lo quiere a Pablo Rosso (concejal, decano de la UTN) en la presidencia, de modo que luego ocupe la intendencia de forma interina. El cambio de autoridades se producirá el jueves a las 10 de la mañana en la sesión preparatoria.

Sin embargo, la orden de Gill no tiene -al menos por ahora- el consenso necesario hacia el interior del peronismo local y tampoco del accastellismo. Un sector del gillismo también lo resiste.

Los próximos cuatro días llegarán con un alto contenido político. Gill quiere imponer su voluntad y repite hacia adentro que “lo acordado fue De Falco hasta febrero, luego Rosso” hasta el fin de su licencia.

El PJ y el accastellismo quieren la continuidad de De Falco y esta semana podría salir a la luz pública muchas de las discusiones que producen de manera diaria hacia el interior del oficialismo.

Gill enfrentará dos momentos clave en los próximos días/meses. El primer reto esta semana, con la votación del nuevo presidente del Concejo Deliberante. Si el accastellismo no avala la presidencia de Rosso, deberá salir a buscar votos opositores. Cabe recordar que la minoría se abstuvo de votar su pedido de licencia en diciembre.

El segundo reto, y tal vez el más importe, la prórroga de su licencia en junio. Si la consigue, forzando la Carta Orgánica Municipal (COM), la discusión por la sucesión se dilatará unos meses; si, en cambio, no la obtiene, como todo parece indicar hoy, la pelea por la candidatura a intendente se acelerará en un par de semanas.

Fuentes cercanas al intendente repiten que no volverá al Sillón de Viñas y que impulsará el consenso entre los distintos sectores. Otros señalan que si los números de las encuestas no aseguran el triunfo del oficialismo podría retornar a la Municipalidad y dejaría la Nación. Es un juego de ajedrez casi diario de los diferentes actores. 

Si bien hay muchos nombres en danza, tanto en el gillismo como en el accastellismo, e incluso por fuera de esos espacios, el nombre que tendría más consenso sería el de José Carignano. 

No obstante, si hay elecciones hacia finales de 2020, las encuestas terminarán de resolver el candidato oficial. No lo hará ningún dirigente. Es de manual.



Martín Alanis.  Redacción Puntal

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