El arquero del “Rey León” nació en 1980, y la coronación le llega con más de 4 décadas demostrando su jerarquía en los mejores equipos de nuestra Liga y la región.
Siempre agradeció a Alem, no dudó en volver, y aunque todos saben que desde niño es hincha de Alumni, ratificó su profesionalismo al atajarle el primer penal de la serie a Fernando Maldonado, siendo decisivo en volcar la balanza en la primera Superfinal de la Liga a favor del “león” de Villa Nueva.
Está marcado para siempre en la historia del “tricolor”, y aunque aquel ascenso con Complejo Deportivo de Justiniano Posse le devuelve la idea de jugar un Torneo Federal, disfruta el día a día. “A eso lo van a decidir los dirigentes. La plaza es de Alem, y a todo jugador le gustaría jugarlo. Uno trata de dar lo mejor para el equipo, de cumplir con las expectativas con las que te vienen a buscar, y Gracias a Dios cumplí con los compañeros y el cuerpo técnico. Logramos lo que nos propusimos en el inicio del campeonato”.
Le sobran ofertas, y algunas muy tentadoras como la de volver a defender la valla de Yrigoyen, donde también vivió momentos inolvidables. “Hoy sólo pienso en mi viejo, en lo que habrá sufrido junto a Dios. Agradezco a mi familia, y a esta gente de Alem, que sufrió tanto, porque todos queríamos cerrar esta serie en la segunda final”.
La tercera Superfinal fue casi de punta a punta favoreciendo en el marcador a Alumni, pero restando 4’ Alem empató a través del capitán Martínez. “Fabián siempre dice, ‘los negros de Villa Nueva somos sufridos, y nacimos para sufrir. Tiene mucha más experiencia que yo en Alem, nació en el club, y hoy se le dio el gol del empate, y por suerte pude cumplirle a él y a mis compañeros al atajar un penal. Se nos dio justo en esta gran final”.
Agregó que “jugar con este marco de público fue maravilloso. Ganó Alem, pero en realidad ganó el fútbol. Fue magnífico, único”.
El comisario Diego Gallo estuvo a cargo del operativo de seguridad, y recordaba las hazañas de Montiel desde sus duelos en el baby fútbol. “Fuimos rivales, yo en San Martín, y él en El Santo. Le tocó bailar con la más fea, porque era muy difícil brindar seguridad como lo hizo la Policía, con tanta gente, y una cancha explotada como la Placita, en la que había gente por todos lados. Una verdadera multitud”.
Añadió que “festejar un campeonato histórico como este a mi edad, acompañado por mis dos hijas y mi familia, es lo mejor que me pudo pasar en la vida. Hay que festejarlo mucho y disfrutarlo”.
Resaltó que “pasarán muchos años para que podamos caer. No nos damos cuenta aún de la trascendencia que tendrá en el tiempo esta final. Quedamos en la historia grande de Alem y de la Liga”.
Manifestó que “el desenlace de esta final fue para el infarto. Hicimos un gol cuando parecía que les iba a alcanzar con el 1-0. Faltaban menos de 10’, y sacaron del medio y nos hicieron un gol de tiro libre. Sacamos del medio, e hicimos un gol desde un tiro de esquina”.
Estimó que “el destino estaba escrito para que Alem fuera campeón. Lo bueno es que llenamos la cancha en los 3 partidos, y terminó todo en paz. No hubo violencia, y uno tenía que festejar. La suerte estuvo de nuestro lado”.
Montiel dijo que “Maldonado le pegó bien, esperó que yo me inclinara y cambió la decisión, pero la enganché justo con el pie. Salort cambió y me lo pateó arriba. Por suerte erraron otro, y nosotros metimos los 4. Me gritan que largue el fútbol y deje jugar a los chicos, pero el viejito está festejando”
Remarcó que “los viejos tuvimos participación clave en los goles de Berterame y Martínez. El equipo me necesitaba en los penales”.
Igualmente señaló que “los pibes rindieron de gran manera. Son chicos del club, aman esta camiseta, y les tocó jugar el clásico más soñado de la historia”.
Insistió en que “nuestro fuerte no es el juego, sino el juego aéreo. Lo tuvimos en la segunda final con un cabezazo de Daniel, que le tapó Yoni (Scalzo), y ahora pudo convertir el 1-1. El ‘Indio’ Martínez siempre me repetía que tenía 1 bala para estas finales, antes del partido me dijo ‘falta mi bala todavía’, y la usó cuando más la necesitábamos porque ya era una de las últimas de la final”.
Destacó que “nos faltaban 6 jugadores en esta última final, pero lo hablado a este plantel no le afectó en nada. Se habló mucho, miles de cosas, pero nosotros llegamos acá por todos los jugadores, y lo que pase afuera es otro problema. El objetivo era ser campeón, dejar una buena imagen y para eso había que trabajar muy duro como lo hicimos. Desde el primer entrenamiento sabíamos que sería duro”.
Consideró que “la adversidad en Alem es un alimento. A veces no había agua, otras veces éramos pocos, y nos pasaron mil cosas en el camino. Después se nos caían jugadores en todos los partidos, pero lo que habla la gente y la prensa es el folclore, nosotros no dudamos de nuestras fuerzas, creíamos, y se nos dio ante una multitud. La gente no nos olvidará nunca más”.