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En su libro, Macri promete drásticas reformas fiscales, laborales y previsionales

Las empresas públicas deben privatizarse o desaparecer, sostiene

El expresidente Mauricio Macri sostuvo que un próximo gobierno de la alianza hoy opositora debería tener la “valentía de terminar de inmediato con legislaciones obsoletas en materia laboral, sindical, previsional y fiscal”, porque “lo que no se hace de entrada es muy probable que no se pueda hacer nunca”, y consideró que “la reducción drástica del gasto público” tiene que estar entre las primeras medidas al asumir.

El nuevo libro de Mauricio Macri, Para qué, se encontrará en las librerías recién el próximo 18 de octubre, pero la editorial que lo publica, Planeta, decidió liberar un anticipo del texto, y se trata de uno bien sugestivo, titulado Segundo tiempo.

"El mundo no confía en la Argentina -comienza el fragmento dado a conocer-. Lo anuncié en 2019 tras el éxito del kirchnerismo en las elecciones primarias. El kirchnerismo convirtió a nuestro país en un estafador serial ante todos los que confiaron su dinero e invirtieron. Aun dando un giro de 180 grados en materia de política económica, el mundo querrá, con toda lógica, ver primero con sus propios ojos la sustentabilidad y el compromiso genuino del nuevo Gobierno. No habrá nuevas inversiones en nuestro país hasta tanto no hayamos sido capaces de mostrar que el cambio es definitivo y no tiene marcha atrás”.

“He escrito ya que el gradualismo fue producto de nuestra debilidad y no de nuestra vocación. El próximo Gobierno será más fuerte y su fortaleza requerirá que las reformas estructurales se sancionen en las primeras horas. La pobreza y el desempleo no pueden esperar. Debemos tener la valentía de terminar de inmediato con legislaciones obsoletas en materia laboral, sindical, previsional y fiscal. Es otro de mis aprendizajes en la presidencia. Lo que no se hace de entrada es muy probable que no se pueda hacer nunca.

La reducción drástica del gasto público deberá estar entre las medidas iniciales. El legado del kirchnerismo será un Estado elefantiási- co, torpe e ineficiente. Cada Ministerio, cada área, cada repartición pública deberá impulsar todas las reducciones que sean necesarias de manera urgente e inmediata. Será la única vía para que nuestra estructura impositiva deje de asfixiar a la actividad privada, a los emprendedores y a todos los ciudadanos que se ganan la vida con su trabajo.

Basta de proteccionismo

Nuestras industrias tienen que saber que su tiempo para ser competitivas está llegando a su fin. El nuevo Gobierno no estará en condiciones de seguir defendiendo el proteccionismo a costa de los bolsillos de los consumidores. El modelo de la Argentina cerrada ha fracasado por donde se lo mire.

Quiero plantearlo con todas las letras: el Estado argentino, tal como lo conocimos, ha colapsado. Hoy no es otra cosa que una gigantesca fábrica de déficit, inflación y pobreza. No será cuestión tan solo de hacer recortes aquí y allá. Es mucho más. Existe una larga lista de empresas públicas que deberán pasar a ser gestionadas por el sector privado sin excepciones, o deberán ser eliminadas. Juntos por el Cambio debe volver al poder con el objetivo de construir un capitalismo verdadero en la Argentina.

Todos saben que el modelo actual es obsoleto y que, de mantenerlo, las cosas solo pueden empeorar. Pero nuestro círculo rojo tiene un problema. La mayoría de sus integrantes suele sostener en público algo diferente a lo que dice en privado. El cambio para muchos de ellos significa, llegada la hora de la verdad, el fin de sus privilegios.

Naturalmente, esta situación los conduce hacia este tipo de conductas contradictorias. Al final del día el círculo rojo dice querer todas las reformas con excepción de una: aquella que afecta sus intereses.

El segundo tiempo va a exigir mucho de la sociedad. Pero esos esfuerzos solo tendrán sentido si las élites, los que se han beneficiado en un país que se ha empobrecido, son capaces de hacer un esfuerzo aún mayor que el resto de los argentinos.

El fin de los piquetes

En materia de políticas sociales, uno de los rubros que más ha crecido durante nuestro gobierno, deberemos terminar para siempre con los extorsionadores de la paz social. En la Argentina que vamos a construir, son los argentinos los que ayudan a otros argentinos a sobrellevar su situación.

Por lo tanto, quienes aportan con su trabajo y su esfuerzo esta ayuda, deberán poder monitorear en qué se gasta o se invierte cada peso. En el segundo tiempo terminaremos con los gerentes de la pobreza. La intermediación parasitaria en materia de distribución de ayuda tiene que terminarse. Por su parte, aquellos que reciban la ayuda solidaria del resto de los argentinos deberán saber que su duración en el tiempo será limitada. Deberán capacitarse para estar en condiciones de ingresar lo más rápido posible en el mercado laboral formal.

Los argentinos han sido demasiado tolerantes con aquellos grupos que le complican la vida a quienes necesitan movilizarse para ir a sus trabajos. Hay que ser claros: las calles son de todos los ciudadanos y todos tienen derecho a transitarlas. El derecho de protesta debe encontrar un límite cuando perjudica a terceros.

Lo he escrito antes: el cambio es una fuerza que ejerce su presión desde abajo hacia arriba. No habrá oportunidad de dar menos que lo que se nos exige. La sociedad no va a perdonar a un gobierno que no esté a la altura del mandato”.