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“La percepción salarial de la mujer siempre se ve disminuida”

Así lo indicó el abogado Elías Achad y vinculó este aspecto a una “cuestión de género”. Sin embargo, el profesional destacó que a lo largo del tiempo esta realidad ha ido mejorando

El Patriarcado. ¿Por qué? Porque cuando observamos que las mujeres cobran menos que los varones por desempeñar las mismas tareas, cargos y responsabilidades, eso, inevitablemente, va de la mano de una realidad que las oprime, también, desde el punto de vista económico. El patriarcado. Es por ello que PUNTAL VILLA MARÍA, además de dialogar sobre la actualidad de las demandas laborales —que como ya se publicó anteriormente, son procesos que pueden llevar hasta 4 y, en ocasiones, 10 años—, también conversó con el abogado laboralista Elías Achad sobre ser mujer en un sistema en el que existe una relación asimétrica porque, principalmente las trabajadoras, “siempre se encuentran, en este sistema capitalista occidental, en condiciones desventajosas en su discusión con el capital”. Se habla de violencia física. De violencia psíquica. Y, para estos casos, es necesario subrayar y poner en evidencia de que se trata de hechos que se conocen —comúnmente en el ámbito doméstico pero claramente también en el laboral— como de violencia económica y patrimonial.

Una cuestión de poder

“En mi experiencia he notado que, habitualmente, la percepción salarial de la mujer siempre se ve disminuida por una cuestión de género”, explicó el profesional. Y, en esta dirección señaló que hay patrones que no quieren tomar a mujeres por, entre otras cosas, “la posibilidad de que queden embarazadas durante el proceso laboral”. Seguidamente se refirió a “la realidad de escalafonamiento, de categorización laboral y del crecimiento dentro de la empresa”. En este sentido apuntó que, a lo largo del tiempo, a pesar de que aún se continúen advirtiendo estas problemáticas, “se ha ido mejorando y, particularmente, en instituciones grandes como las bancarias o Tribunales”.

“Uno puede ver en Tribunales a mujeres ocupando puestos —y no estoy hablando de jueces o magistrados sino de empleados de jerarquía inferior—, que van ascendiendo dentro de la categorización escalafonaria”, precisó. Y añadió: “Por supuesto que lo han ganado con peleas, luchas, y no porque el hombre les haya cedido fácilmente la posibilidad de crecer”.

“Mirar desde otra perspectiva”

“Pese al tiempo en que fue realizada, nuestra legislación laboral es de avanzada”, comenzó señalando Achad cuando se lo interrogó acerca de cómo se pueden trabajar no sólo sobre el avasallamiento de los derechos de las mujeres, sino también el resto de las aristas en las que se ven puntos flojos. Y, así, recordó que se trata de una Ley de Contrato de Trabajo que fue formalizada en los 70’. Sin embargo, puntualizó: “Ya desde el 45' uno puede asignarle a la etapa peronista toda esta evolución en cuanto a la normativa laboral en la que crecieron y se reconocieron significativamente los derechos de los trabajadores”. E, inmediatamente después dijo que estas normativas han tratado de acompañar a los procesos sociales.

Posteriormente, sostuvo: “Creo que, tal vez, con algunos retoques, la legislación de fondo tiene que funcionar. Cuando hablo de legislación de fondo me refiero a la Ley de Contrato de Trabajo y a los estatutos de los empleadores. Creo que hay convenios colectivos que hay que rediscutirlos porque son, la mayoría, de los 70'”. Son muy pocos los convenios colectivos, de los distintos sindicatos, que se han actualizado”.

Fue de esta manera que también se detuvo sobre esta fuente normativa. “El convenio colectivo es un instrumento importante para ir actualizando y poniendo al día las cuestiones atinentes a la profesión que se han ido modificado necesariamente. Hoy nos encontramos con realidades como la de personas que trabajan desde su casa, cosa que en los años 60' o 70' era impensable”, destacó.

“En la época fordista-taylorista del proceso del trabajo, uno entendía solamente el trabajo en la línea de producción, en la línea de maquinaria. Hoy debemos ver el trabajo desde otra perspectiva. Tenemos nuevas modalidades en las que ni siquiera hace falta que el trabajador vaya a marcar una tarjeta o firmar un libro de ingreso”, continuó resaltando. Y, de esta manera habló de la importancia de dialogar y rediscutir. “Lo esencial es ver cómo, de algún modo, recuperamos el proceso laboral y, particularmente en Córdoba, donde se nos ha quedado demasiado lento y moroso el proceso para reconocer los derechos de los trabajadores”, manifestó.

Y, finalmente, concluyó: “No hay derecho que pueda ser reconocido en un ámbito en el que la creación del trabajo no sea el objetivo esencial de las políticas públicas. La especulación financiera no genera fuentes de trabajo. Entonces, necesariamente debemos entender que lo más importante es que primero funcionen las oportunidades laborales”. 

Se trata, según Achad, de generar las condiciones económicas para que el trabajo se incentive. Pero también de seguir dudando, preguntado para qué. Cómo. Y, sobre todo, por qué. Para entender. Y transformar.



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal Villa María

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