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El llanto de Messi con la medalla de subcampeón: ¿su última imagen en los mundiales?

Argentina cayó 1 a 0 ante España en la final del Mundial 2026 y Lionel Messi, tras recibir la medalla de plata, rompió en llanto frente a los hinchas que lo ovacionaron desde las tribunas

La tarde del 19 de julio en Nueva York terminó con España levantando su segundo título mundial y con una imagen que difícilmente se borre de la memoria colectiva argentina: Lionel Messi, medalla de subcampeón en el pecho, llorando en uno de los arcos del estadio mientras desde las tribunas bajaba un ensordecedor cántico de "Leo, Leo".

Después de la ceremonia de premiación, en la que Gianni Infantino y Donald Trump entregaron las medallas de plata a los jugadores argentinos, el capitán bajó del escenario y caminó hacia el sector donde se concentraban los hinchas argentinos. Lejos de retirarse al vestuario, permaneció varios minutos sobre el campo de juego para agradecer el apoyo recibido durante toda la competencia. Fue ahí cuando no pudo contener las lágrimas.

A diferencia de lo que ocurrió tras la final de la Copa América 2016, cuando quedó solo en el banco de suplentes luego de la derrota frente a Chile, esta vez Messi eligió compartir ese momento con los hinchas y con el resto del plantel, que se fue acercando para acompañarlo. Rodrigo De Paul también se quebró mientras saludaba a los simpatizantes argentinos, en otra de las escenas más emotivas del cierre del torneo.

Con 39 años, Messi disputó su tercera final mundialista desde el arranque de los 90 minutos, un récord que lo ubica solo en esa categoría: 2014, 2022 y 2026. En esta edición tuvo un torneo estadísticamente extraordinario: convirtió ocho goles y llegó a los 20 tantos en Mundiales, superando el récord histórico de Miroslav Klose, que hasta entonces tenía 16. También se consolidó como el máximo asistidor de la historia de la Copa del Mundo, con 12 pases gol.

Sin embargo, la final fue opaca para el rosarino. Argentina fue dominada de principio a fin por España, tanto en la posesión como en las llegadas de peligro, y Messi tuvo escasa participación durante el primer tiempo. Apenas una gambeta ante Rodri Hernández en mitad de cancha y un intento por la banda izquierda que el arquero Unai Simón neutralizó saliendo a achicar fueron sus momentos más destacados en esa etapa.

La expulsión del mediocampista Enzo Fernández, sobre el final de los 90 minutos reglamentarios, terminó de condenar a Argentina a defenderse dentro de su área durante el alargue. En el segundo tiempo extra, España convirtió el único gol de la tarde. Obligado a ir a buscar el empate, fue entonces cuando Messi mostró lo mejor de sí: un remate de afuera del área, algunos tiros de esquina y combinaciones con el extremo Giuliano Simeone.

No alcanzó. Pero a diferencia de Brasil 2014, esta vez Messi no se sacó la medalla de plata. La llevó puesta, rodeado de sus compañeros, de frente a los hinchas que lo aplaudieron de pie.

Horas antes de la final, el capitán había publicado un mensaje en su cuenta de Instagram escrito íntegramente en pasado, con un tono de agradecimiento que muchos interpretaron como una despedida de la Selección. "Pase lo que pase mañana, este grupo ya escribió una historia que nunca vamos a olvidar y que nadie podrá borrar", escribió. La publicación superó los 2.000.000 de "me gusta" en menos de una hora.