Lionel Messi, Ángel Di María y Nicolás Otamendi, los integrantes de la "vieja guardia" del seleccionado argentino, dejaron abierta la posibilidad de seguir en el equipo después del ansiado título en el Mundial de Qatar 2022.
Cuando se creía que la final del Mundial contra Francia podría haber sido la despedida de los tres, la conquista del trofeo abre la posibilidad de que sigan siendo parte de la Albiceleste.
El plantel recién volverá a reunirse a fines de marzo, en la primera ventana de Fifa para amistosos del 2023, y la idea inicial es armar dos partidos en el país. Los tres referentes llevan más de diez años en el seleccionado argentino, superaron la barrera de los cien partidos y la conquista de la Copa del Mundo generó la sensación de que después de tocar la gloria "no hay nada".
Así lo expresó Messi, capitán y figura del equipo, después de lograr el ansiado título que persiguió durante gran parte de su carrera pero con un mensaje alentador para los fanáticos.
"No hay nada después de esto pero quiero disfrutar unos partidos más siendo campeón del mundo", expresó Messi con el trofeo en la mano.
El propio entrenador Lionel Scaloni, quien también evitó hablar de su futuro, ya avisó que la 10 estará guardada para el próximo Mundial de 2026 que se realizará en Estados Unidos, México y Canadá con innovador formato de 48 seleccionados participantes.
Ángel Di María, por su parte, marcó el gol de la final de los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008, en la Copa América 2021 contra Brasil, en la Finalissima frente a Italia en Londres y coronó esta costumbre con su tanto ante Francia en la final de la Copa del Mundo.
Otamendi es el de menor experiencia de los tres de la "vieja guardia" pero en la final del Mundo en Qatar alcanzó los cien partidos con el seleccionado argentino. El "General", después de su segunda experiencia mundialista en Rusia 2018, llegó a Qatar con 34 años, la experiencia de cinco temporadas en Manchester City con Josep "Pep" Guardiola y un alto nivel en su regreso al fútbol de Portugal.
Junto a Emiliano "Dibu" Martínez y Messi, fue el que completó todos los minutos del Mundial y demostró estar a la altura del primer nivel siendo una de las figuras.
La selección argentina se consagró campeona del mundo en Qatar tras superar todos los obstáculos que se le pusieron en medio de la mano de un entrenador como Lionel Scaloni, que nunca se corrió de su eje, y de grandes figuras con el capitán Lionel Messi a la cabeza.
Argentina empezó el Mundial con el pie izquierdo por la derrota con Arabia Saudita que cortó un invicto de 36 partidos y las críticas no tardaron en hacerse escuchar, pero el plantel y el cuerpo técnico continuaron por la senda que debían continuar, porque estaban convencidos de cuál era el camino.
"El fútbol tiene que ser un juego, un deporte, con toda la pasión de los argentinos. Con eso que llevamos dentro, pero no deja de ser un juego. A partir de ahí, la gente tiene que saber que somos un grupo que va a dejar todo para que nos vaya bien", avisó Scaloni antes del comienzo de la cita mundialista.
Luego de la caída en el debut, ex-presó: "Mejor no podíamos venir, es la realidad, pero el fútbol y sobre todo el Mundial tienen estas cosas. No te dan tiempo de equivocarte y lamentablemente hoy pasó así. No hay otra lectura que levantarse. Nos vamos a levantar y seguir con la cabeza arriba para ganar los dos partidos".
Scaloni no titubeó a la hora de cambiar lo que parecía inamovible y, gracias a eso, aparecieron las revelaciones como Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Julián Álvarez.
Llegaron los resultados que se esperaban, pero también nuevas adversidades como la remontada de Países Bajos en el último suspiro, las molestias físicas y hasta los cuestionamientos que arribaron desde Europa pero que no hicieron mella en un grupo sólido como el argentino.
La semi con Croacia fue una pausa, un pequeño y verdadero momento de disfrute, aunque el director técnico llamó a disfrutar desde el minuto cero, porque el destino tenía preparado una nueva seguidilla de obstáculos por sortear.
Argentina se lució frente a Francia, jugó 80 minutos que rozaron la perfección, pero dos situaciones aisladas de Mbappé forzaron una largue y la tercera fue la vencida desde los doce pasos.
Costó, se sufrió de más, pero los jugadores y el entrenador ya habían resuelto ser campeones, aunque ya todos avizoran el futuro.

