La Agencia de Control Marítimo de Malasia (MMEA), que actúa como guardia costera, amplió la operación de búsqueda y rescate para cubrir un área de más de 255 millas náuticas cuadradas, con la colaboración de la Policía Marítima, la Armada Real Malasia, el Departamento de Bomberos y Rescate, el Departamento de Pesca y la Fuerza de Defensa Civil.
De acuerdo con la investigación preliminar, unos 300 migrantes indocumentados habrían partido desde Myanmar a bordo de una gran embarcación que, al aproximarse a las aguas malasias, dividió a los pasajeros en tres barcos más pequeños para evitar ser detectados. Uno de esos barcos, con cerca de 100 personas a bordo, se hundió hace tres días.
El jefe de policía de Kedah, Adzli Abu Shah, informó que se intensificaron las patrullas alrededor de la zona costera de Teluk Ewa y pidió a los residentes alertar a las autoridades ante la posible presencia de sobrevivientes en tierra. Además, la Policía trabaja junto a la MMEA para determinar la localización exacta del siniestro y dar con los responsables del tráfico ilegal de migrantes.
Por su parte, medios tailandeses reportaron que cuatro cuerpos fueron recuperados en las costas de la isla de Tarutao, en la provincia de Satun, al sur de Tailandia. Las víctimas fueron trasladadas a un hospital local para la realización de autopsias.
El gobernador de Satun, Sakra Kapilakarn, ordenó una búsqueda a gran escala por mar y tierra en la zona costera de la isla para hallar más sobrevivientes.
El trágico episodio vuelve a poner en foco la crisis humanitaria y los riesgos extremos que enfrentan miles de personas que intentan escapar de la pobreza y los conflictos en la región del sudeste asiático.