Desde las oficinas de JPMorgan, el mandatario envió un mensaje inequívoco a los inversores: el rumbo pro-mercado es irreversible.
Milei no solo buscó seducir a los presentes, sino que también lanzó dardos hacia el empresariado local que se resiste al cambio. "Se acabó la Argentina corrupta de los negocios con el Estado", sentenció ante una audiencia de 400 CEOs. El presidente aseguró que el bienestar de la población llegará a través de la libertad económica.
El evento comenzó con un gesto de fuerte contenido político: la presentación estuvo a cargo de Jamie Dimon, CEO de JPMorgan. Milei aprovechó el marco para exhibir sus "medallas" de gestión: superávit fiscal, una inflación en descenso y la desregulación masiva de sectores estratégicos.
En el discurso y con el objetivo de presentar al país como in destino de inversión potable, tocó temas como seguridad Jurídica (garantizando que la propiedad privada será "sagrada" bajo su administración), dólares frescos (invitando a los fondos de inversión a apostar por sectores como la minería, el petróleo y la tecnología) y reformas (asegurando que su plan no es una medida de emergencia, sino un "rediseño institucional").