Según relataron sobrevivientes, la mina cuenta con alrededor de 10 pozos y más de 300 personas podrían haber quedado atrapadas bajo los escombros. Hasta este miércoles, los equipos de rescate locales habían recuperado 63 cuerpos.
Las tareas de búsqueda continúan para localizar a quienes permanecen desaparecidos. Los trabajos se desarrollan con importantes dificultades debido a la profundidad de los túneles y la falta de equipamiento especializado.
Un testigo señaló que el derrumbe también alcanzó varios pozos ubicados en las inmediaciones y sepultó a decenas de trabajadores. La dificultad para acceder a las zonas más profundas y la ausencia de maquinaria adecuada complican las tareas de recuperación.
La minería artesanal representa una fuente fundamental de ingresos para una parte importante de la población de Sudán y aporta cerca del 80% del oro producido en el país. El sector se extiende por más de 800 yacimientos ubicados principalmente en el norte y el oeste y emplea a más de 1,5 millones de personas.
Sudán produjo 70 toneladas de oro durante 2025, de acuerdo con estadísticas oficiales. Los accidentes en los yacimientos son frecuentes y suelen estar relacionados con condiciones de seguridad insuficientes y el deterioro de la infraestructura.
Mientras continúan las operaciones, los equipos de rescate buscan avanzar entre los túneles para determinar cuántas personas permanecen atrapadas y recuperar a las víctimas del derrumbe.