Villa María | mural | Romina Cáceres | barrio Parque Norte

Un mural de Alicia se lleva todas las miradas en el Parque Norte

Romina Cáceres, su creadora, brindó detalles de la imponente obra, que está ubicada en uno de los ingresos al barrio. "El arte forma parte de nuestras necesidades básicas", afirmó

“Me defino como una creadora constante”, sostiene la artista visual Romina Cáceres en diálogo con Puntal Villa María.

Un mural suyo, ubicado en un comercio de barrio Parque Norte, llamó la atención de este periodista, que no dudó en contactarla, aún cuando la obra todavía no había sido terminada. Ella accedió amablemente a conversar y a brindar detalles de su obra, que no solamente puede verse en la esquina de calles Victoria Ocampo y Marcos Juárez, sino también en un orfanato y hasta en una escuela de la región.

Alicia en el país de las maravillas

La charla con Cáceres comienza con un mural que ella misma está pintando en barrio Parque Norte.

- ¿Cómo surge la posibilidad de hacer esta obra?

- La propuesta viene de parte de la dueña de Regalería Silvina, espacio que queda en la entrada del barrio, en un galpón muy grande. Ella quería algo que llame la atención, que se destaque, así que me propuso hacer algo diferente, y lo pensamos desde el lado de un cuento, y salió la temática de Alicia. Con esa propuesta le armé varios bocetos para ir contando la historia. Abarca cinco dibujos y muestra todo el proceso de maduración de Alicia. La obra está imponente. La parte más grande ya está hecha, cuando uno entra al barrio dan ganas de mirarla. Hace unos días fueron a verla una mamá y su nena. Me contó que a raíz de los dibujos vieron la película.

Romina.jpeg

- Estuve viendo tus trabajos y no me deja de llamar la atención que en la ciudad haya tantas “partecitas” tuyas. ¿Qué te genera eso?

- Es un proceso de mucho tiempo. Yo ya tengo 40 años, y siempre me dediqué al arte. Dí clases muchos años. Tuve un taller de arte que se llamó Monigotes, acá en Villa María, que lo cerré en pandemia después de 15 años. Decidí dedicarme de lleno al muralismo y a una casona de arte, en la que doy clases de arte terapia para adultos y niños. Renuncié a todo lo que era fijo, y me quedé con mis manos. Mi fuerte es la botánica, tengo muchos laburos sobre eso.

- ¿Cómo es el proceso creativo con la persona que te convoca?

- En primer lugar, me encargo de analizar qué quieren transmitir, qué colores combinan con el logo. Se da un trabajo en conjunto con la persona que es dueña del lugar. Después me dejo volar. Siempre les hago un render para mostrarles cómo quedaría el laburo, y con eso empezamos a pulir. Tengo la suerte de que la mayoría de mis clientes confían en mi laburo. Desde hace un año no paro de pintar, ahora hasta febrero tengo cubiertos los turnos con murales. Vivir de lo que uno ama es un placer. No paro ni un día, pero lo hago con mucho amor, no me cuesta. Tengo una vida feliz y no te puedo decir otra cosa.

- Romina, vos sos de Villa María, ¿cierto?

- Sí, de toda la vida. Me fui 5 años a Córdoba para estudiar Artes Visuales en la Universidad Nacional. Después estuve un tiempito en España capacitándome. Cuando volví arranqué a dar clases. Mis primeras horas fueron en las Rosarinas, también dí clases en el Rivadavia, hice suplencias en un montón de colegios, en semiprivados y públicos. Hoy me sigo capacitando, por ejemplo, ahora estoy capacitándome con Alfredo Genovese, que es fileteador. Tengo ganas de incursionar en el fileteado porteño. Hace poco también me capacité en lettering. Siempre voy buscando aristas para no caer en siempre lo mismo.

Mural.jpeg

- El sector privado sigue apostando por los artistas locales.

- Sí, pero también lo hace la parte pública. Por ejemplo, todos los años, en señal de agradecimiento, le regalo un mural a algún comedor o escuela. Este año (la nota se hizo en vísperas de Año Nuevo, es decir, en 2023) fue para un hogar de niños huérfanos, cerquita de Pascanas, donde estuve haciendo una actividad. El año pasado (refiriéndose al 2022) se lo regalé a la escuela Dean G. Funes, que queda cerca del Aeropuerto. Siempre trato de incluir a esa parte que por ahí no tiene acceso económico. El arte siempre termina llegando a todos lados.

- ¿Qué obras hiciste en estos lugares?

- En la escuela Dean Funes pinté todo el frente del colegio. Con los chicos del orfanato hicimos obras individuales trabajando las emociones, para que cada uno tenga su cuadrito arriba de la cama. También hicimos una obra en una pared, donde ellos tienen que poner una foto el día que dejen el centro. En ese lugar hay una mariposa y una frase que dice que con sus alas pueden volar hacia donde quieran.

- Hay muchas instituciones ligadas al arte que dicen estar en riesgo por las medidas que tomó el Presidente, por ejemplo, cuando plantea el cierre del Instituto Nacional del Teatro. ¿Cómo analizás este momento particular?

- Noto que vivimos en una sociedad puramente de consumo, en donde no paramos, no entendemos que lo básico es lo que nos va a salvar, y el arte forma parte de nuestras necesidades básicas. Entonces hasta que la sociedad no deje de lado este consumismo y esta mentalidad fría de lo superficial, no va a entender que estos lugares, ya sea el teatro, la música, la pintura, te conectan con vos. No nos permitimos ese ratito para conectarnos, sí o sí vamos a tener que volver a ese nacimiento, estamos cada vez más perdidos. Por eso yo admiro profundamente las demostraciones que hacen diferentes grupos, como la del Teatro de Herejes, hay muchos grupos de Villa María que le ponen ganas, y eso es super valorable, tienen que remar contra la corriente, en algún momento creo que todo va a llegar a buen puerto.

- ¿Cómo te definís?

- Me defino como una creadora constante, no solamente pinto murales, sino que intervengo bolsos y ropa para diferentes marcas, siempre le busco la vuelta, no puedo quedarme sin crear, sin hacer.