En el marco de la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el obispo de Villa María, Samuel Jofré, llamó a los fieles a renovar su fe en la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia.
“La luz de la Inmaculada Concepción ilumina mucho nuestra vida y apostolado. Porque a veces centramos la vida cristiana en lo que nosotros hacemos, nuestro protagonismo. Eso no está bien, el auténtico centro de la vida cristiana es el don de Dios. María lo recibe en plenitud desde su Concepción. Sin mérito suyo, recibió la gracia de su pureza y santidad inmaculada para ser digna Madre de Dios”, dijo el religioso.
Es importante precisar que, alrededor de las 19, se realizó una misa por el Día de la Inmaculada Concepción en la iglesia Catedral y tuvo gran convocatoria de vecinos de la ciudad y la región. La marcha de los fieles se desarrolló alrededor de la plaza San Martín.
“Como María, también nosotros hemos de corresponder al don de Dios, principalmente con la oración y el trabajo bien hecho, expresiones privilegiadas del amor. Por eso, para ser buenos hijos de María, hoy volvemos a proponernos una vida personal de oración, recibiendo con fe los sacramentos, la misa dominical, la confesión regular y el matrimonio cuando llega el anhelo de formar una familia. Ojalá todos tengamos también la oportunidad de trabajar honestamente con generosidad, que es el camino del auténtico progreso personal y social”, evidenció.
Contexto nacional
En el marco de la coyuntura nacional, el obispo se refirió a la situación de cambio que atraviesa el país y manifestó: “Sabemos las difíciles circunstancias que vive nuestro país: un profundo desorden social y económico, con pobreza, delincuencia, disolución de la familia, muerte de niños en el vientre de la madre, emergencia educativa y otros problemas que concluyen en el deseo de muchos jóvenes de marcharse del país para buscar en otros lugares una vida mejor, porque perdieron la esperanza de encontrarla aquí”.
Es por ello que la máxima autoridad de la fe católica en la ciudad dijo sobre las elecciones nacionales del pueblo argentino: “A nosotros, los cristianos, nos corresponde el respeto y la colaboración leal con el bien común”, indicó, reconociendo los profundos cambios que se proponen desde la nueva gestión que asumirá sus funciones mañana.
No obstante, reconoció que la honesta participación en la vida social no excluye tampoco la crítica a las propuestas que no consideren adecuadas, “pero siempre en el marco de la pacífica convivencia y el respeto a las leyes”, subrayó el religioso.
Aporte
Jofré se refirió a los aportes que deben hacer los fieles en los próximos tiempos. “Los católicos argentinos no podemos quedarnos en la crítica a los demás, tenemos una propuesta positiva. Debemos ser humildes porque nosotros no hemos sabido infundir en nuestra patria la grandeza y la generosidad que el Evangelio nos regala. No podemos conformarnos con un básico orden social de no matar, no robar y no mentir, pero debemos comenzar por allí”, expresó.
Argumentó que, si bien desea el progreso económico, como todos, aspira a más. “Nuestro corazón está hecho para un amor más grande y generoso, un amor que llega a dar la vida, un amor que dura por toda la eternidad en el cielo. Por eso, al trabajo honesto no le puede faltar la oración y el perdón. El ejercicio más rico de la libertad se da en el amor y ese es el aporte principal que los creyentes hemos de hacer para que alcancemos la anhelada unión y reconciliación de los argentinos”, señaló.
Y reflexionó: “La religión tiene un gran aporte que hacer a la vida y la paz social de nuestra patria. Seamos responsables y generosos, cuidemos la paz. Aportemos la oración, el trabajo y la fraternidad de los hijos de Dios, comenzando por nuestras propias familias. La paz de la sociedad comienza en las familias y en el corazón del que se sabe querido y perdonado por Dios”.
También añadió: “Terminamos con una mirada y palabra agradecida por el gran regalo de la vida de hijos de Dios, pero hoy especialmente por la pureza y belleza de nuestra Madre, la Virgen. Que ella nos alcance las gracias que necesitamos para tener paz y alegría en nuestros corazones y en nuestra patria. Con esta mirada creyente, reconocemos también la inmensa cantidad de dones con que Dios ha bendecido nuestra patria y nos preguntamos qué hemos hecho con tanto regalo de Dios y cómo hemos de corresponder a esa generosidad divina”, concluyó el obispo.

