Provinciales | oficialismo | volatilidad | Gobierno

"La volatilidad política es producto de la volatilidad económica del país"

Gustavo Marangoni, politólogo, manifestó que los oficialismos tienen cada vez menos tiempo y es fruto de la incapacidad por resolver los problemas. Señaló que el gobierno debe salir de "esta deliberación de consorcio"

El politólogo Gustavo Marangoni sostiene que hay un proceso de aceleración del desgaste de los gobiernos en Argentina, que cada vez tienen menos tiempo para mostrarle a la sociedad resultados concretos. “La gente elige al próximo gobierno al que va a echarle la culpa”, dice.

Marangoni analizó el complejo panorama político nacional en el programa Mensaje Directo.

- La gran discusión ahora es el gabinete. Hay quienes interpretan que si el Presidente prescindía inmediatamente de los ministros, no tendría fusibles para sacrificar en noviembre

- Noviembre hoy es un plazo muy lejano, muy lejano. El oficialismo tiene que salir rápidamente de esta situación de deliberación de consorcio en la que se encuentra desde el domingo a la noche, donde hay muchas mesas chicas en distintos lugares y muchas veces enviándose mensajes por los medios de comunicación. Creo que no es la estrategia adecuada. Debe tratar de recuperar votos por un lado, arrojar un medio mundo entre quienes no fueron a votar y después tomar las medidas adecuadas. Pero hasta aquí estamos viendo una discusión a cielo abierto y también medidas que se enuncian por canales informales, que no se confirman ni se disconfirman. Por lo tanto, la organización es fundamental. Me parece que en estos casos primero hay que definir con precisión y después comunicar con exactitud pero si uno sale a comunicar lo que aún no ha resuelto, lo que aún no establecido en niveles de consenso dentro de la coalición, lo que puede voluntaria o involuntariamente es a contribuir al fortalecimiento de este estado de anabolización que tiene Juntos por el Cambio por encontrarse también ellos con una victoria que no esperaban. Porque si hay una elección que confirma dos categorías de la política es la que sucedió el domingo: primero, a las elecciones no las ganan las oposiciones, las pierden los oficialismos. Segundo, el voto bronca. La bronca se canalizó de muchas y muy variadas maneras: por la no participación, en muchos lugares por el voto en blanco, en otros usando candidatos de izquierda, que hoy es la tercerea fuerza nacional, y otros canalizando por candidatos libertarios, liberales, de derecha. Quiere decir que hay más una situación de insatisfacción y de bronca y a eso hay que responderle con una estrategia que tienda a transmitir lo único que puede bajar la bronca que es la tranquilidad y el acompañamiento de las voces dentro del oficialismo. Veremos si lo logran.

- Decía que a las elecciones no las gana la oposición sino que las pierde el oficialismo. De hecho, la oposición no sumó en términos porcentuales votos con respecto a 2019, sigue teniendo el 40 por ciento. El que se desplomó fue el oficialismo.

- Exactamente. Y esto es lo que está dando una discusión en el fuero íntimo entre los socios que componen el gobierno con respecto al camino a tomar. Están los que plantean que hay que recuperar por lo menos el núcleo duro, que tiene que estar 4 o 5 puntos por arriba y están los que plantean alguna pauta más hacia el centro o más moderadora. Eso es lo que tendrá que definir el oficialismo. El oficialismo tendrá que calibrar el camino que pretende y primero lo tiene que hacer puertas hacia adentro para después hacerlo puertas para afuera. Lo que señalás es sustantivo: la oposición conservó los votos. Pero si analizás a la Argentina desde el 2007 para aquí no hay un mismo partido que gane más de dos elecciones seguidas. En el 2009 el entonces oficialismo perdió, volvió a ganar en 2011, perdió en el 2013 y en 2015 pero con fuerzas distintas, primero con Massa y después con Macri. Macri que ganó en 2015, ganó en 2017 y perdió en 2019. El oficialismo de hoy ganó en 2019 y pierde en 2021. Esto te marca que la volatilidad política de Argentina es también la traducción de la volatilidad económica, del estancamiento y de la imposibilidad de arreglar problemas que la sociedad viene arrastrando. Por lo tanto parece que, más que elegir gobernantes, elige a los próximos culpables a los que va a castigar.

- El kirchnerismo ha salido de derrotas electorales de medio término pero lo hizo sobre la base de liderazgos fuertes ¿Hoy está en condiciones de repetir esas salidas con política?

- Hay un elemento importante porque está en cuestión qué es llevar adelante un liderazgo en el contexto de una coalición, a lo que el kirchnerismo no estaba acostumbrado. El kirchnerismo estaba acostumbrado a presidir gobiernos sobre los cuales no había dudas de quién conducía. Tanto Néstor Kirchner como Cristina.Acá se trata de otra situación en la cual todos sabemos que el presidente fue propuesto por la vicepresidenta, lo cual ya estaba hablando de un tipo específico de liderazgo, donde lo político está en un lado y la gestión en otro. No siempre es fácil armolizarlo. Pero además en un contexto de carencia económica que estaba dado por el final del período de Macri y que fue agravado por la pandemia. Nos encontramos con dos novedades que debe transitar esta coalición: la de no tener canales de financiamiento externos ni locales y el hecho de tener un liderazgo difuso que ahora se ve acentuado por la derrota electoral sin antecedentes que registró el panperonismo el domingo pasado porque son los guarismos más bajos desde 1983 a esta parte para un peronismo unido.

- Uno de los aspectos que puede preocupar es la gobernabilidad. ¿El gobierno estará obligado a tratar de cerrar acuerdos?

- La búsqueda de acuerdos políticos son siempre los oscuros objetos del deseo. La pregunta es: si Juntos por el Cambio interpreta que conservar su 41 por ciento es producto de endurecerse, puede tener más incentivos a no cooperar que a cooperar. Cuando uno repasa la historia de nuestro país ve que los acuerdos suelen venir más como fruto de la necesidad y del temor a la espiralización de una crisis que de la racionalidad d elos actores que forman parte del sistema político.