Durante la audiencia, la magistrada interviniente declaró culpable a Diego Orlando Suárez y le impuso una pena de tres años de prisión de ejecución condicional, luego de considerar acreditada su responsabilidad en una serie de hechos de violencia física, psicológica, verbal y patrimonial cometidos de manera reiterada contra la víctima.
De acuerdo con la resolución judicial, el acusado mantendrá la libertad por tratarse de una condena condicional, aunque deberá cumplir una serie de pautas de conducta obligatorias fijadas por el tribunal. Entre ellas, se dispuso la prohibición absoluta de mantener cualquier tipo de contacto, comunicación o acercamiento hacia su expareja.
La investigación determinó que las agresiones se registraron en diferentes oportunidades en las ciudades de Oliva y Oncativo, donde, según la acusación, existió un patrón sostenido de hostigamiento y violencia que derivó en el proceso judicial.
El enfermero fue juzgado por una amplia variedad de delitos que la Justicia consideró probados durante el debate oral. Entre ellos figuran lesiones leves calificadas reiteradas, daño reiterado, desobediencia a la autoridad, agresión con arma, coacción, privación ilegítima de la libertad, hurto y violación de domicilio.