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A nivel nacional, advierten que la medicina privada está "al borde del colapso"

La brecha que remarcó la Fundación Mediterránea entre los ingresos y los gastos del sistema de salud, agravada por la pandemia, tiene su correlato nacional.

Un informe de Idesa revela que “la pandemia y el rechazo del gobierno a autorizar actualizaciones de precios profundizaron la crisis de la medicina privada. En un contexto en el que el Covid-19 no cede, resulta extremadamente riesgoso activar este conflicto y simultáneamente plantear una reforma del sistema de salud que es totalmente inconsistente”.

Luego, Idesa remarca una serie de datos sobre la evolución de las variables económicas en el último año y medio: “Las cuotas de las prepagas se actualizaron en un 26%; el salario de convenio de los trabajadores de la salud privada aumentó un 63%; la inflación general medida por el Indec fue de 71%”, comienza describiendo.

“Esos datos muestran que las autorizaciones de ajuste de cuotas a las prepagas, que luego se traducen en aumento de aranceles para los prestadores médicos privados, han ido muy por detrás de los salarios que los prestadores deben pagarles a sus trabajadores y de la inflación. Seguramente el gobierno busca, como con el resto de los controles de precios, morigerar las presiones inflacionarias y eludir la antipática decisión de reconocer aumentos que impactan en el presupuesto de las familias. Pero generar semejante desfasaje de precios, en el particular contexto de la pandemia, es extremadamente riesgoso”, alerta el informe.

En ese sentido, el trabajo del Instituto para el Desarrollo Social Argentino destaca que “la pandemia les exige a los prestadores médicos esfuerzos extraordinarios. En particular, comprar muchos elementos de protección personal y un consumo excesivo de medicamentos en terapia intensiva por los pacientes Covid, cuyos precios además crecieron por arriba del 100%. A su vez, si bien tienen las terapias intensivas trabajando a pleno, la capacidad instalada de piso normal (que representa el 80% de la actividad médica) está sub-utilizada por los protocolos para la prevención del Covid. Más gastos, menos actividad y aranceles médicos retrasados provocan un grave desfinanciamiento. Sobre esa precaria situación, en julio se producen las paritarias del sector. Allí se hará explícito que este desfinanciamiento conspira contra la posibilidad de reconocer con mejores salarios la dedicación y el esfuerzo que vienen desplegando los trabajadores de la salud privada”, indicó.

Reforma del sistema

A esto se suma el anuncio de una reforma integral del sistema de salud con eje en el sistema público. “El planteo no sólo es inoportuno (se hace en el medio de una pandemia y con una severa crisis financiera), sino también inconsistente. Pasa por alto que la salud pública es administrada y financiada por las provincias. Para crear un sistema nacional de salud se necesita reformar la Constitución nacional y las 24 Constituciones provinciales que en sus articulados expresamente consideran a la salud como una competencia no delegada a la Nación. Tampoco tiene en cuenta que el sistema público atiende a una proporción menor de la población. La mayoría opta y prefiere la cobertura de la obra social, a la que accede por tener un empleo formal o contratar una prepaga”, explica Idesa.

Y finaliza: “Asumir una deliberada estrategia de desfinanciamiento de la medicina privada y plantear una reforma inconsistente es muy desaconsejable. Hacerlo en el medio de una pandemia resulta, además, temerario. Es una actitud muy injusta para la población en general y, particularmente, para quienes están en el frente de la batalla contra el Covid”.