El encuentro, desarrollado bajo la modalidad de asamblea, coincidió también con el paro que docentes y nodocentes motorizaron ayer en las dos universidades públicas de la ciudad, la UNVMy la UTN.
Micaela, estudiante de Sociología de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) e integrante de la organización Estudiantes en Lucha, explicó a Puntal Villa María que la asamblea tuvo como objetivo discutir qué está pasando en las universidades públicas.
“Planteamos esta asamblea para darle contexto a este paro, saber qué están exigiendo los docentes y cuál es su situación, principalmente porque no se está cumpliendo con la Ley de Financiamiento Universitario, y ya pasaron 300 días”, señaló.
Según explicó, uno de los principales reclamos de los docentes es la recomposición salarial del 30%. Para los estudiantes, la situación de quienes están frente a las aulas también forma parte de una problemática más amplia que atraviesa a toda la comunidad universitaria.
“Nuestros profesores la están pasando realmente mal, no es que no quieren darnos clases, la situación es preocupante porque los salarios están por debajo de la línea de la pobreza y no alcanzan para pagar el alquiler y las necesidades básicas para vivir”, sostuvo.
Becas congeladas y un comedor cada vez más caro
Mientras los docentes reclaman por sus salarios, los estudiantes también enfrentan dificultades para sostener sus carreras.
Según contó la joven, los principales reclamos de este claustro, al menos en la UNVM, giran en torno al monto de las becas y al costo de la alimentación dentro de la universidad.
En ese sentido, señaló que una de las principales preocupaciones es el Programa Progresar. Según indicó, la beca permanece congelada desde 2024 y actualmente alcanza los 35 mil pesos, un monto que considera insuficiente frente a los gastos que implica estudiar.
A esa situación se suma el costo del comedor universitario de la UNVM. Actualmente, según explicó, el menú tiene un valor de 4.500 pesos y eso llevó a algunos estudiantes a buscar alternativas para resolver su alimentación durante la jornada de cursado.
“Yo, por ejemplo, no estoy yendo al comedor como lo hacía otros años, prefiero llevarme una vianda y resolver la situación de la alimentación de otra manera”, contó.
Según expresó, el problema excede el precio puntual de un menú. “El comedor no está siendo un espacio que se está habitando, cuando en realidad siempre fue una política estudiantil que cubría a todos los claustros”, afirmó.
Y agregó: “Resulta fundamental para sostenernos dentro de la universidad; tener la alimentación garantizada es algo muy básico, pero hoy con la beca Progresar no garantizás cubrir el comedor ni siquiera durante la mitad del mes”.
Durante la asamblea también aparecieron otras dificultades vinculadas directamente con el costo de estudiar. Entre ellas, los alquileres, el transporte y la necesidad de trabajar para poder afrontar los gastos cotidianos.
“Los estudiantes nos dicen que se está haciendo muy difícil sostener las carreras por los gastos económicos y los alquileres, que es otra de las dificultades”, explicó la referente de Estudiantes en Lucha.
El transporte también figura como una preocupación del estudiantado. “Siempre fue una problemática permanente no solamente tener las líneas correspondientes, sino también el acceso al boleto, más allá de que es provincial, sigue siendo una dificultad más que se suma para tener nuestros estudios”, sostuvo.
Frente a este escenario, muchos jóvenes recurren a sus familias o buscan trabajos para poder continuar con las carreras. En ese sentido, la entrevistada señaló que buena parte de esos empleos son informales o precarizados y se desarrollan principalmente en bares y comercios de la ciudad. “La mayoría de los estudiantes que conozco reciben mucha ayuda por parte de las familias, las becas no existen, no son reales, no aportan a nuestro sostenimiento, la otra es salir a trabajar”, describió.
Recuperar las asambleas
Otro de los puntos que surgió durante la jornada fue la baja participación estudiantil que están teniendo este tipo de encuentros.
Micaela consideró que las asambleas son una herramienta necesaria para salir de la dinámica cotidiana del cursado y comprender el contexto de las universidades públicas.
“El movimiento que había en las asambleas ha bajado muchísimo, se ha dejado de promover estos encuentros, nos parece que es la herramienta que tenemos los estudiantes para encontrarnos a discutir y saber qué está pasando”, sostuvo.
Según planteó, la rutina universitaria puede generar una especie de aislamiento respecto de los problemas que atraviesa la comunidad educativa. Por eso, consideró necesario recuperar los espacios colectivos para debatir y pensar acciones.“En la cotidianidad del cursado, por ahí estamos dentro de una burbuja, entonces es importante romper esa burbuja para entender qué está pasando y por qué se están tomando estas medidas, no solamente en la UNVM, sino también en otras universidades”, explicó.
La preocupación, dijo, no está puesta únicamente en las condiciones actuales. También alcanza al futuro de quienes hoy estudian y de quienes podrían ingresar a la universidad en los próximos años.
En ese sentido, remarcó que el reclamo busca defender no solamente las condiciones de quienes actualmente cursan una carrera, sino también la posibilidad de que futuros estudiantes puedan acceder y permanecer en la educación pública.
“Hoy lo hacemos por nosotros, pero también por futuros estudiantes universitarios, para que tengan otras condiciones, para que la educación pública sea realmente una posibilidad de acceder, porque hoy no lo está siendo”, cerró.