El transporte público de pasajeros de la ciudad gestionado por Emtupse regresó al esquema de 11 líneas el pasado 2 de agosto.
Vale recordar que este sistema se redujo a cinco líneas en mayo, cuando el país atravesó un periodo de aislamiento estricto por la situación sanitaria.
Desde entonces la visibilidad de coches en las calles es mayor, pero el acompañamiento de pasajeros aún no tiene la “normalidad” de otros tiempos.
Si bien aseguran que el pasajero “no tiene miedo”, va a costar un tiempo para que regrese la cotidianidad que existió previo a la pandemia. Para que ese regreso sea fructífero se necesitan algunos actores como la presencialidad en los establecimientos educativos.
Puntal Villa María dialogó con el titular de la Empresa Municipal de Transporte Urbano de Pasajeros, José Fernández, que comentó: “El transporte urbano todavía no transita la “normalidad” que sí tienen otros sectores. Recién a principios de agosto pudimos incorporar más coches”.
Sobre los pasajeros que utilizan el transporte urbano, Fernández puntualizó: “Nosotros nos movemos mucho con el público que va relacionado a las clases. En ese sentido, hay escuelas que se manejan con burbujas entonces nunca tenemos el flujo de usuarios completos. Además falta la Universidad Nacional que nos compensa las líneas que son deficitarias”.
Respecto a las líneas que están en circulación dijo que: “En la actualidad hay 11 líneas en funcionamiento, sin pandemia la ciudad contaba con 17. En el porcentaje no estamos mal, hay ciudades que están trabajando en un 50 o 60 por ciento”.
-¿Qué hace falta para que el servicio tenga los coches con pasajeros?
-Hay pocos pasajeros, no hay corte de boleto. Si la UNVM retoma la presencialidad, calcularía que para fines de septiembre u octubre volveríamos a tener el número de coches que teníamos anteriormente.
El objetivo es llegar a las 15 líneas en la calle. Esto vendría atado al regreso de algunas áreas a la universidad. Hoy tenemos una frecuencia de 40 minutos en algunos barrios, mientras que en otros es de 20 minutos.
-¿Cómo es la situación de los choferes?
- Sé que están al día. El boleto está bajo, tiene un costo de 30 pesos y se abona en efectivo. Córdoba lo tiene a 50 pesos y siempre estuvimos por encima de la capital. Hubo muchos meses sin trabajar por el paro que llevó adelante Aoita. Ha habido muchas bajas, choferes que han renunciado y tienen otros trabajos. El sistema de choferes es rotativo.
Todos estamos en la misma situación de algo que fue un imprevisto. Hay que adaptarse a lo que sucede, calculo que para atrás ya no se va a volver.
-¿Cual es la franja horaria donde hay transporte urbano?
-Hoy el recorrido comienza a las 6 y finaliza a las 20.30 horas de lunes a viernes. Los fines de semana no hay coches en la calle. Los costos son muy altos, no hay compensación.
-¿De dónde son los pasajeros que mayoritariamente usan el transporte?
El público que generalmente usa el transporte es gente que vive en las afueras del centro de la ciudad. Vecinos de barrio Los Olmos y Las Playas, por ejemplo.
-Más allá de que el transporte tenga gran volumen en torno a los establecimientos educativos, ¿cree que la gente aún teme a compartir un transporte?
-La gente no tiene miedo, sí tenemos que replantearnos para el año que viene, de hecho ya hablamos con vecinos del sector de barrio La Negrita y García para que manifiesten sus inquietudes y calculamos que entre 60 y 90 días eso será una realidad. Es gente de la ciudad que ha quedado muy lejana al centro y amerita la prestación del servicio.
-¿Cuándo considera que el trasporte público va a tener “normalidad?
-Al transporte público le va a costar un par de años reacomodarse y volver a tener la “normalidad” de otro momento, por capacidades, protocolos vigentes y todo el mecanismo que lleva que regrese el funcionamiento total de los distintos ciclos lectivos.

