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El café al paso marcó el ritmo de los días de restricciones

Villa María tuvo un fuerte acatamiento a las medidas oficiales. Las calles con poca gente fueron el termómetro de cada jornada. Las confiterías apostaron nuevamente al café en mano, pero los villamarienses siguen sin adaptarse

Luego de las últimas restricciones tomadas por el Gobierno nacional y apoyadas por la Provincia, la ciudad estuvo con un fuerte acatamiento en cada una de las jornadas. Poco movimento de gente, sobre todo en las zonas céntricas como termómetro visible de la situación.

Entre los espacios gastronómicos que tenían permitido solo la modalidad delivery se vio a las cafeterías renovando la apuesta al café al paso. Esta modalidad muy utilizada en las ciudades grandes y con otro ritmo de vida que todavía no llega a adaptarse en la cotidianidad de los villamarienses.

PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con distintos propietarios de espacios de la ciudad que mostraron diferentes opiniones sobre la modalidad. Algunos ni siquiera abrieron sus puertas por el bajo nivel de ventas que se produce en esta situación, otros creen que es cuestión de tiempo, todos coinciden que en promedio se vendieron entre 30 y 35 cafés por día, un número realmente insignificante.

Luciano, propietario de Luda Café dijo: “Creo que es algo que llegó para quedarse, si bien ya existía es algo que no se le da tanto uso, por las condiciones que nos impone la pandemia, va aumentando de a poco. No tiene nada que ver con el café en la mesa pero se vende más que antes”.

El responsable de Luda también se refirió a los villamarienses y la adaptación al café al paso: “No se adaptan, preguntan por qué no se puede pasar e intentan sentarse a la mesa, es una costumbre”.

Refiriéndose a las ventas, el dueño de la cafetería ubicada en Santa Fe y Chile dijo que “se han caído en un 80%, no hay forma de recuperar, la gente está adentro de sus casas. Ojalá que desde el lunes (por hoy) sigamos como lo veníamos haciendo. Que en cada uno de los bares está con todos los protocolos vigentes”.

Nicolás Alves, propietario del Café de la Música, indicó que decidieron no abrir y esperar hasta el lunes para regresar como lo estaban haciendo antes.

“El café al paso es una versión para otro tipo de clientes o ritmo de ciudad, acá no es al paso, es todo lo contrario, ya sea por negocio o amistad o esparcimiento, la gente se toma unos 10 a 20 minutos para despejarse, charlar con amigos y volver al trabajo”.

Alves también resaltó: “Ojalá podamos trabajar lo más normal posible. Creo que los números nos van a demostrar si este confinamiento ha servido o no. Los protocolos de higiene se respetan y no está comprobando que los contagios masivos se den en los comercios y gastronomía”.

Sobre las pérdidas económicas, el propietario del emblemático café dijo que: “Se han perjudicado muchos puestos de trabajo. Además de no tener previsión económica a corto mediano, ni hablar hablar largo plazo. No te deja tomar decisiones con respecto a incorporar personal o reinvertir en mobiliarios e infraestructura”.

Yamila, empleada de Coppella Café, expresó: “El café al paso no es rentable, no deja margen de ganancia para salvar ningún gasto y mucho menos los sueldos de todos los empleados. La gente se adapta a lo que sea, pero insisten con poder quedarse a tomarlo afuera del bar, así sea parados”.

Además, la trabajadora del espacio ubicado en Bulevar Alvear y Mendoza argumentó: “A diario se reúnen grupitos de 3 o 4, no habría diferencia si les ponemos una mesa con algunas sillas. La venta es escasa, en tiempos “normales” hacemos unos 200 café al día y café al paso no superamos los 30 nunca. Además la propina nos hace una diferencia importante”.

Eric Ciccarelli, referente de Junior B, analizó la situación y dijo: El café al paso lo veo como un recurso para el momento. Villa María todavía no está preparada o acostumbrada a esta modalidad. La gente se adapta pero acá están acostumbrados a sentarse y disfrutar el café en el bar. La mayoría pasa, te pide el café y te dice para cuándo abrimos”.

Además Ciccarelli también se refirió al nivel de ventas en estos últimos días: “Bajó bastante. No es lo mismo sentarse a desayunar, leer el diario que hacerlo de paso. Eso se siente. Lamentablemente esto perjudica en las ventas y sobre todo en el empleado. Por que lamentablemente tenés que reducir la cantidad de gente. Es preocupante. Aproximadamente de unos 250 cafés, pasamos, ahora, a unos 30 al paso”.