Durante las operaciones, el crudo de referencia internacional llegó a US$98,56, registrando un incremento del 2,2% y profundizando la presión sobre un mercado energético que permanece atento a la evolución del conflicto.
Uno de los principales factores de preocupación es la posibilidad de que vuelva a producirse un bloqueo del Estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte mundial de petróleo. Una interrupción del paso podría afectar directamente el suministro internacional y generar nuevas presiones sobre las cotizaciones.
La nueva escalada en Medio Oriente modificó las expectativas que existían sobre una posible reducción del valor del crudo. En este escenario, el mercado comenzó a descartar una baja en el precio de los combustibles, debido al impacto que tendría un eventual encarecimiento del petróleo sobre toda la cadena energética.
La evolución de los próximos días estará marcada por el desarrollo del conflicto y, especialmente, por cualquier alteración en las rutas de transporte petrolero de la región.