El Correo de Cabrera debió cerrar por una invasión de hormigas
Gran cantidad de ejemplares voladores aparecieron masivamente en las oficinas. Desde el miércoles no hay atención y aún no hay confirmación de la fecha de reapertura
La oficina de Correo de General Cabrera debió cerrar sus puertas desde el pasado miércoles tras la masiva presencia de hormigas voladoras. Según relataron los empleados el martes por la tarde, en dos oportunidades empezó a salir por una gran grieta que tiene el piso una importante cantidad de ejemplares voladores, por lo que el jefe de la entidad, Fernando Di Paola, demandó la aplicación de insecticida “de manera urgente”. No obstante, los esfuerzos fueron en vano y hasta hoy el edificio no ha vuelto a abrir sus puertas. Todavía no hay confirmación de la fecha de reapertura.
En tanto, el miércoles -según palabras de los propios trabajadores- “el piso era casi de color negro, estaba plagado de hormigas, y las tareas tuvieron que ser interrumpidas durante todo el día, era imposible trabajar”.
Los testimonios de los empleados remarcaron que desde hace muchos años perciben que el piso en las instalaciones suena distinto. Los vecinos de la zona apoyaron esta versión e indicaron que notan que “debajo de las baldosas parece que no hubiera demasiado cemento, suena como si estuviera vacío”. Sospechan que puede haber un gran hormiguero en todo el sector.
En tanto, una empresa que realiza trabajos de desinfección roció las instalaciones con un hormiguicida y ello provocó que el interior no quedara apto para la presencia de personal, ni para la atención al público.
Por su parte, integrantes del gremio Foecyt de la ciudad de Río Cuarto arribaron ayer por la mañana muy temprano a la sede de Correo Argentino de General Cabrera, para realizar una inspección de las condiciones laborales existentes después de enterarse de la invasión de hormigas, y percibir el grado de toxicidad que posee el aire de la oficina.
Al respecto, Guillermo Mójica, secretario de los Telepostales de Río Cuarto, señaló: “Vamos a hablar con las autoridades de la empresa para que se interioricen de lo que está sucediendo. El piso suena como vacío y el olor de la desinfección es muy fuerte. Permaneceremos junto a los empleados para que tomen decisiones y se mejoren las condiciones de trabajo”.
Carlos Príncipe, otro representante gremial que estuvo en el edificio, manifestó ante el medio radial La voz de la amistad su preocupación por lo sucedido en la oficina ubicada en la calle 25 de Mayo al 700, en pleno centro de la localidad y al lado de la delegación del Inta de General Cabrera.
Ayer, pese a que se roció por completo el correo con insecticida, persistían cientos de ejemplares voladores que se expandían hacia la calle y vereda.
En varios domicilios las hormigas voladoras asentaron sus “enjambres”. Incluso los vecinos empezaron a buscar asesoramiento de especialistas del Inta para evitar que las hormigas aparezcan en sus jardines.
Por estas horas, aún no se ha confirmado si el Correo abrirá sus puertas hoy pero hay gran malestar de quienes diariamente realizan el reparto de correspondencia, por el retraso que puede llegar a existir en la tarea y la incomodidad que puede causar a los usuarios.
Las autoridades gremiales se aprestaron a exigir condiciones de salubridad para los empleados y así garantizar que la atención al público sea normal.
Los sindicalistas adelantaron que es posible que emitan la solicitud de una inspección general y pormenorizada de todo el edificio, hecha por profesionales para la tranquilidad de todos los trabajadores.
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En tanto, el miércoles -según palabras de los propios trabajadores- “el piso era casi de color negro, estaba plagado de hormigas, y las tareas tuvieron que ser interrumpidas durante todo el día, era imposible trabajar”.
Los testimonios de los empleados remarcaron que desde hace muchos años perciben que el piso en las instalaciones suena distinto. Los vecinos de la zona apoyaron esta versión e indicaron que notan que “debajo de las baldosas parece que no hubiera demasiado cemento, suena como si estuviera vacío”. Sospechan que puede haber un gran hormiguero en todo el sector.
En tanto, una empresa que realiza trabajos de desinfección roció las instalaciones con un hormiguicida y ello provocó que el interior no quedara apto para la presencia de personal, ni para la atención al público.
Por su parte, integrantes del gremio Foecyt de la ciudad de Río Cuarto arribaron ayer por la mañana muy temprano a la sede de Correo Argentino de General Cabrera, para realizar una inspección de las condiciones laborales existentes después de enterarse de la invasión de hormigas, y percibir el grado de toxicidad que posee el aire de la oficina.
Al respecto, Guillermo Mójica, secretario de los Telepostales de Río Cuarto, señaló: “Vamos a hablar con las autoridades de la empresa para que se interioricen de lo que está sucediendo. El piso suena como vacío y el olor de la desinfección es muy fuerte. Permaneceremos junto a los empleados para que tomen decisiones y se mejoren las condiciones de trabajo”.
Carlos Príncipe, otro representante gremial que estuvo en el edificio, manifestó ante el medio radial La voz de la amistad su preocupación por lo sucedido en la oficina ubicada en la calle 25 de Mayo al 700, en pleno centro de la localidad y al lado de la delegación del Inta de General Cabrera.
Ayer, pese a que se roció por completo el correo con insecticida, persistían cientos de ejemplares voladores que se expandían hacia la calle y vereda.
En varios domicilios las hormigas voladoras asentaron sus “enjambres”. Incluso los vecinos empezaron a buscar asesoramiento de especialistas del Inta para evitar que las hormigas aparezcan en sus jardines.
Por estas horas, aún no se ha confirmado si el Correo abrirá sus puertas hoy pero hay gran malestar de quienes diariamente realizan el reparto de correspondencia, por el retraso que puede llegar a existir en la tarea y la incomodidad que puede causar a los usuarios.
Las autoridades gremiales se aprestaron a exigir condiciones de salubridad para los empleados y así garantizar que la atención al público sea normal.
Los sindicalistas adelantaron que es posible que emitan la solicitud de una inspección general y pormenorizada de todo el edificio, hecha por profesionales para la tranquilidad de todos los trabajadores.
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