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La cadena porcina dio vuelta la balanza comercial y genera dólares

La baja demanda interna permitió reducir compras al mundo y destinar mayor porción de la producción a los mercados externos

Hasta hace tres meses, había una cadena del agro que mantenía su balanza comercial en rojo. Esto implica que importaba más de lo que lograba colocar en el mundo y por lo tanto el balance de dólares le daba negativo: la del cerdo.

Una reciente publicación del economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, confirmó esta semana el dato luego de tres períodos consecutivos de saldo a favor.

“Por primera vez la cadena del cerdo logra balanza comercial positiva. En medio de una situación compleja, la cadena responde en la dirección correcta, expande exportaciones, contrae importaciones. Y lo hace probablemente con márgenes negativos en muchas de las colocaciones”, afirmó el economista.

En diálogo con Tranquera Abierta, Garzón indicó que “en la medida que sigamos con competitividad en la producción de cerdos, que la industria acompañe con habilitación de plantas, vocación de exportación, y que la demanda externa siga activa, particularmente China, creo que la balanza comercial seguirá positiva”, remarcó.

Sin embargo, Garzón destacó que la misión no será simple: “Para poder abastecer al mercado interno y las exportaciones, vamos a necesitar inversiones por supuesto en granjas, cámaras frigoríficas, plantas de faena, entre otras cosas”.

Y que el giro en la tendencia se haya comenzado a manifestar hacer tres meses no es casualidad: “Por ahora el mercado interno está muy deprimido, y se puede reubicar producción hacia el mercado externo, pero cuando nuestra economía vuelva a crecer en algún momento, vamos a necesitar más producción para alimentar ambos mercados”, enfatizó el economista de la Mediterránea.

De esta manera se plantea el desafío a partir de que la pandemia comience a retirarse y la demanda interna se recupere. De hecho, en un primer momento la cuarentena generó dificultades debido a que una parte importante de la demanda se paralizó y eso obligó a repensar opciones a los productores. Las pulpas que comenzaron a comercializarse a valores muy económicos fue una de las consecuencias que vivió el sector ante un crecimiento importante en la población de las granjas. Esa presión que se vivió puertas adentro obligó a iniciar tratativas en Córdoba para canalizar esa oferta hacia mercados internacionales a través de un convenio amplio de la cadena y la Provincia que finalmente dio sus frutos. Ahora el desafío es que el cambio de tendencia continúe.