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Lechería: la competitividad industrial bajo la lupa

Un estudio realizado por la Dirección Nacional Láctea sobre 800 establecimientos marca las falencias que existen en el sector. Además, demostró que no necesariamente las de mayor tamaño son más eficientes

Lo urgente no deja ver lo importante. Las distintas situaciones que afectan a la lechería (excesos hídricos, caminos, precios internacionales y un largo etcétera) más la coyuntura macroeconómica restringen en muchos casos la mirada de mediano y largo plazo, indispensable para plantear estrategias consistentes en el tiempo.

A pesar de ello, desde organismos provinciales y nacionales están trabajando para generar información, herramienta fundamental para diagnosticar y plantear objetivos. 

Tal como informó PUNTAL VILLA MARÍA días atrás, la Dirección de Producción que comanda Liliana Allasia encuestó a los productores lecheros de la provincia a través de los centros de vacunación. Si bien todavía la repartición no difundió los distintos ítems planteados, sí trascendió un dato no menor: Córdoba cuenta con 2.800 tambos. 

La Nación, por su parte, realizó un interesante estudio sobre competitividad de las industrias lácteas, para trazar un cuadro sobre la realidad empresarial del sector. En ese otro extremo productivo también aparece información significativa. Por ejemplo, los problemas de competitividad no están relacionados con el tamaño de las plantas, como muchas veces se piensa, sino que hay empresas con performances muy diferentes en los distintos sectores. Asimismo, el estudio evidenció asignaturas pendientes que conspiran contra la inserción de productos lácteos en el mundo, más allá de que el tipo de cambio favorezca ese proceso. 

La información la dio a conocer el villamariense Carlos Berra, quien se desempeña como asesor de la Dirección Nacional Láctea, que dirige Alejandro Sammartino.

Metodología

El relevamiento llevado a cabo por la repartición nacional se concretó en 800 establecimientos fabriles del país, situados en las 6 provincias que integran el Consejo Federal Lechero. Las encuestas fueron muy amplias, con más de 700 ítems sobre distintas variables, como el estado de la infraestructura edilicia, tecnología de procesos, recursos humanos, aspectos ambientales, servicios, caminos rurales y logística, entre otros aspectos. 

“El objetivo fue contar con información fidedigna y actualizada que permita diseñar y fijar políticas públicas. La intención fue indagar sobre lo que ocurre en cada una de las empresas y plantas industriales visitadas para poder desembarcar desde el Estado, nacional o provincial, con la finalidad de tratar de cubrir las necesidades de manera tal que sean más competitivas, para que al final del día les quede una rentabilidad superior a la que están teniendo”, señaló Berra. 

Lo foto del sector muestra que el 10,5 por ciento de las industrias manejan más del 80 por ciento de la leche, mientras que en el estrato inferior (las empresas más pequeñas, que procesan hasta 5000 litros de leche por día) explican el 47 por ciento de las industrias lácteas. En total, todas ellas apenas procesan 2,4 por ciento de leche nacional.

“Tenemos que trabajar con los distintos estratos o tamaños de plantas industriales, porque cada uno tiene su particularidad. Hay que brindar asistencia técnica y capacitación, pero también está la pata financiera para hacer la reconversión necesaria. Claramente hoy constituye una limitante porque la macroeconomía impide tener un financiamiento accesible”, sostuvo el funcionario nacional.

Asimismo, indicó que a pesar de la gran disparidad que existe entre cantidad de industrias pequeñas y grandes, la competitividad no se relaciona directamente con el tamaño de la plantas. 

“Cuando se analizan los distintos estratos e indicadores de productividad y competitividad, en cada uno de ellos vemos que existen plantas muy eficientes y otras que están muy lejos en ese parámetro, independientemente de si son chicas o grandes. Incluso en el estrato chico podemos encontrar plantas que ofrecen mayor competitividad comparadas con otras 10 veces más grande.”

“Ya conocemos lo que ha pasado en el país con algunas cooperativas importantes que pueden ser grandes pero cuentan con un nivel de ineficiencia tan elevado que no les permite subsistir”, sostuvo Berra, haciendo referencia -sin mencionar en forma directa- a la caída de Sancor en 2018.

Mercados externos

Teniendo en cuenta que pocas empresas explican un porcentaje muy significativo del procesamiento de leche y que algunas de ellas presentan un bajo nivel de eficiencia y competitividad, se le consultó al funcionario si tal situación impacta negativamente en la inserción de los productos en mercados externos.

“Indudablemente arrastran. Hay empresas grandes que tienen su estrategia comercial muy clara, en donde parte de su nicho de mercado es el consumo interno y parte va hacia el exterior. También hay algunas que están muy abocadas al mercado internacional; pero nos encontramos con empresas de cierta envergadura que aún no tienen el nivel de necesario para competir”.

Como consecuencia de ello las posibilidades exportadoras se activan exclusivamente en función de la competitividad que otorga el tipo de cambio. 

“Lamentablemente en muchos casos es así y no podemos esperar que el dólar esté alto para ingresar en algún mercado. Hay que ser competitivo siempre, desde el inicio; incluso pensando en el mercado interno”. 

Si bien reconoció que muchas veces hay serias dificultades para trabajar sobre esos parámetros, en particular por la falta de financiamiento para inversiones productivas, también reconoció que “hay empresas que conviven décadas con esas dificultades y nunca cambian. Forma parte de una cultura. Y eso es mucho más complejo que el financiamiento. Pueden obtener los recursos, pero seguramente no los van a utilizar para acrecentar la competitividad”.



Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María

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