La Regional Villa María de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) dio a conocer un nuevo informe sobre la evolución de las actividades productivas en la zona. Teniendo en cuenta el impacto de las lluvias registradas pocas semanas atrás, los técnicos de la entidad analizaron cada cultivo detallando las condiciones que mostraban antes y después del fenómeno climático. En el caso del trigo, que se encuentra prácticamente a cosecha, el trabajo destaca que la situación meteorológica afectó la buena performance proyectada, registrando pérdidas de hasta un 30 por ciento sobre el final de la campaña en los lotes más desfavorecidos.
El informe destaca que el escenario agroecológico para la implantación del cultivo fue óptimo a partir de las lluvias caídas durante los meses de abril y mayo, que pusieron fin a una prolongada sequía. Ante esa situación, y luego de atravesar un extenso período sin recarga de perfiles que terminó dañando a la soja y el maíz, los productores decidieron realizar una fuerte apuesta al cereal, que se materializó no sólo por la superficie implantada sino también por el buen nivel tecnológico.
“De todas maneras, el invierno nos volvió a jugar una mala pasada ya que se caracterizó por ser muy seco, con un importante número de heladas, algunas tardías, que terminaron haciendo mucho daño. En el medio, en algunas zonas una tormenta con granizo intenso afectó a trigos en estadios avanzados”, sostuvo el estudio.
En ese escenario cambiante, el trigo en la región proyecta un rendimiento que oscilaría entre 15 y 25 quintales por hectárea (qq/ha), aunque en determinados casos en que se aplicó alta tecnología podrían alcanzar los 35 qq/ha. A su vez, hubo campos bastante castigados por la combinación de lluvia, viento y granizo, que tuvieron pérdidas considerables, de hasta un 30 por ciento de la producción.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María.
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“De todas maneras, el invierno nos volvió a jugar una mala pasada ya que se caracterizó por ser muy seco, con un importante número de heladas, algunas tardías, que terminaron haciendo mucho daño. En el medio, en algunas zonas una tormenta con granizo intenso afectó a trigos en estadios avanzados”, sostuvo el estudio.
En ese escenario cambiante, el trigo en la región proyecta un rendimiento que oscilaría entre 15 y 25 quintales por hectárea (qq/ha), aunque en determinados casos en que se aplicó alta tecnología podrían alcanzar los 35 qq/ha. A su vez, hubo campos bastante castigados por la combinación de lluvia, viento y granizo, que tuvieron pérdidas considerables, de hasta un 30 por ciento de la producción.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María.
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