La tasa de la sobreocupación, según datos del Centro Estadístico Villa María, trepó al 27,7%.
Como los datos están zonificados, se puede ver por ejemplo que hay barrios donde la cifra alcanza el 35%. Desde el municipio explican que la población sobreocupada es aquella que trabaja más de 45 horas semanales. A partir de allí desde Puntal Villa María, dialogamos con profesionales del campo que brindaron su mirada al respecto.
Silvana Pons, psicologa MP 4816 y presidenta del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, delegación Villa María expresó: “Es importante agradecer que nos socialicen y nos permitan opinar de situaciones que tocan indirecta o directamente la salud mental.
Hoy es un eje fundamental que atraviesa diferentes instancias, lo escuchamos en artistas, deportistas y que se nos cite sobre esta temática es muy importante. Cabe aclarar que desde la psicología no se trabaja con generalizaciones, no tomamos números, no estandarizamos las conductas de los sujetos, con lo cual sería algo aventurado pensar que siempre los efectos siempre son negativos, hay que contar el contexto, las particularidades de la persona, el porqué y de ahí en más inferir alguna conclusión, pero sí podemos decir que el exceso de actividades, la mala organización de esas actividades y la escases de pausas llevan a la falta de motivación laboral con lo cual las personas se encuentran cumpliendo roles por obligación y eso implica una falta de deseo y esto tiene incidencias en al salud mental, angustia, desgano y que esto afecta al entorno más cercano (familia, amigos, pareja)”.
Pensando en cómo se puede revertir esta situación, Pons comentó: “Se pueden pensar estrategias, en políticas públicas y privadas que contemplen la impelemtación de talleres, charlas y cursos que corran al sujeto del lugar de la masa. Tenemos que ir tras eso porque por una cuestión de jerarquía, económica, cada vez se exige trabajar más, que el sujeto se pueda preguntar que hay de el en lo que está haciendo”.
Antes los espacios laborales eran espacios físicos, donde por ejemplo se abrian oficinas a determinadas horas o el negocio y a determinada hora terminaba y allí empezaba su vida fuera del ambito laboral. Hoy en está cambiando y el teléfono celular funciona como oficina móvil y eso genera un borramiento de los límites. Eso se ha vuelto difuso y el horario laboral también. La gente termina respondiendo mensajes cualquier día y horario que no tienen que ver con lo laboral. Allí hay qe hacer una construcción de los bordes para que sea un resguardo para el sujeto.
Es importante transmitir que todos estemos alertas de esos bordes necesarios que van a permitir de disfrutar el espacio laboral más allá de las obligaciones que implique y travesar eso para disfrutar la vida en diferentes aspectos”
Mauro Surghi, sociologo de la ciudad dijo que: “Reflexionar acerca del trabajo en la actualidad desde una perspectiva sociológica implica desplegar una epistemología que sacuda las empolvadas concepciones de sentido común que gravitan en torno a él: nos referimos a seguir pensando en “el trabajo” como forma de organización y articulación de las relaciones sociales contemporáneas. En las sociedades complejas, multiformes, heterogéneas y con economías emergentes, como lo es la nuestra, y a la luz de los relevamientos actuales que dan cuenta de que cada vez trabajamos más -a contrapelo de lo que desde hace décadas se creía, esto es, que cada vez trabajaríamos menos producto de la superposición de una sociedad industrial con una sociedad atravesada por la emergencia tecnológica y su correspondiente impacto sobre el ámbito laboral-, el trabajo, entonces, lejos de aparecer como un organizador social, más bien muestra su contracara desorganizando la vida en sociedad”.
Además el sociologo puntualizó “Al analizar las condiciones laborales actuales insoslayable es echar luz sobre el modo de producción capitalista y las formas que éste ha adoptado desde hace un tiempo a esta parte. Para no irnos tan atrás en la historia, desde la caída del Muro de Berlín -con su inmediato correlato, la instauración hegemónica de un discurso único alrededor de las formas de organización de las relaciones socio-laborales-, el mundo todo viene asistiendo a un proceso que, en principio, debería estremecernos: hablamos de la aceleración de la lógica centrípeta del capital y su concentración en pocas manos. De este modo, dable es pensar que nada es más egoísta y depredador que el mismo capital librado a su propia suerte y fuera de la tutela de la política y los Estados”.
De acuerdo a la información publicada, en el primer trimestre del 2023, la Tasa de Sobreocupación Horaria local trepó del 26,65 por ciento, cifra correspondiente a los últimos tres meses del 2022, al 27,76 por ciento. El informe, elaborado con datos obtenidos de la Encuesta Trimestral de Hogares (ETH), da a conocer además cómo se comporta dicha Tasa según la zona, y es allí donde se observa que en algunos sectores de la ciudad el índice supera el 30 por ciento, alcanzando en un sólo caso los 35 puntos porcentuales.
En ese sentido Surghi destacó: “Posicionándonos sobre la literatura sociológica clásica, ya Karl Marx nos advertía que aun con las condiciones económicas más propicias, el destino del trabajador era inevitablemente “exceso de trabajo y muerte prematura, degradación a la condición de máquina, de esclavo del capital que se acumula peligrosamente frente a él”. Ese trabajador “alienado”, que solo vive a partir de lo que produce, pero que, no obstante ello, aquello que produce se le presenta en forma hostil y ajena parece haberse multiplicado bajo las condiciones sociales en las que nos toca vivir. Las distintas crisis políticas, económicas, sociales y culturales que, y cual enfermedad endémica, en nuestra sociedad regresan cada poco más de diez años, amenazan con acrecentar y acelerar lo dicho
por el barbado pensador Alemán”.La continuidad sobre el tema que asombra por el aumento porcentual en la ciudad, llevó al profesional a destacar que: “El deterioro de los salarios en el marco de un contexto inflacionario que galvaniza el mentado mecanismo de concentración de la riqueza en pocas manos encierra al trabajador actual en un laberinto sin salida. Sabido es que cuantas más horas trabajamos más “lejos” permanecemos de nuestras familias, vínculos de amistad y/o relaciones socio-afectivas de las que la vida se nutre; que las posibilidades de emprender un camino de formación personal, como lo es estudiar, por ejemplo, más inalcanzables se tornan; que los hilos que entretejen a la vida cotidiana amenazan con deshilacharse si solo se vive para trabajar, pagar los impuestos y para convertirnos, además, en el self-made-man al que el Neoliberalismo nos conmina para no ser un sujeto fracasado”
Para finalizar Surghi expresó: “ Para no cerrar arrojando un palio de desolación, melancolía y desánimo, y convencido de que la mejor forma de organizar las sociedades es la que se desarrolla a través de otra manera de entender al trabajo y sus diversas caras, deberíamos repensar las formas de producción, pero no ya en los márgenes del modo de producción arriba aludido, sino más bien examinándolas al interior de Estados benefactores que regulen tales formas de producción, permitiendo, de este modo, la construcción de una vida más digna y socialmente vivible. Entonces sí reproducir aquello de que el trabajo es dignidad adquiriría color a la luz de los nuevos tiempos”.

