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Se registró un amplio acatamiento al paro general contra el Gobierno

Como se esperaba, la falta de transporte fue determinante para que la medida de fuerza tuviera alto impacto. También se hizo sentir en el sector público. Grupos piqueteros intentaron cortar accesos a la Capital Federal

Una amplia adhesión registró ayer el sexto paro nacional llevado adelante en contra de las políticas de la administración Macri, fundamentalmente debido a la falta de transporte público de pasajeros, ya que los gremios del sector se sumaron a la medida de fuerza.

El Gobierno estimó que la huelga convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y el líder camionero Hugo Moyano ocasionó pérdidas superiores a los 40.000 millones de pesos y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, remarcó: "Estamos hartos de los paros".

Desde temprano, militantes de izquierda y piqueteros se movilizaron en busca de cortar los accesos a la ciudad de Buenos Aires, quemaron neumáticos en puente La Noria y generaron una escaramuza con efectivos de seguridad en Avellaneda.

Valla hidráulica

Allí, en cercanías del puente Pueyrredón, el Ministerio que preside Bullrich desplegó una voluminosa valla hidráulica con la intención de evitar que los manifestantes se abalanzaran sobre las fuerzas del orden.

La cartera de Seguridad organizó un dispositivo similar para el cruce de la ruta 197 y la autopista Panamericana, dijo Bullrich, que precisó que eran de origen chino los camiones con las vallas hidráulicas empleados ayer.

A lo largo de la jornada no se registraron incidentes de consideración, más allá de los breves disturbios en Avellaneda antes de que se desplegara la "supervalla".

Se trata del "sistema móvil de control y bloqueo", donado por el gobierno chino, formado por dos camiones y dos barricadas o "supervallas", que pesan cada una 23.000 kilos. 

"Es un camión de porte grande que abre una valla en determinado lugar, con el objetivo de frenar a la gente. Eso impide que tengamos que estar con el personal frente a frente respecto de los manifestantes, que en muchos casos se acercan en una actitud de querer pasar a la fuerza", explicó Bullrich al canal TN.

Las barricadas o "supervallas" tienen 25 metros de largo y dos metros de alto. 

La falta de transporte resultó decisiva para que el paro general se sintiera realmente con fuerza tanto en el área metropolitana de Buenos Aires como en el interior del país.

Poca circulación

En la Capital Federal y en el conurbano, numerosos comercios permanecieron con las persianas bajas este miércoles, en tanto en las calles únicamente circularon automóviles particulares y taxis conducidos, en especial, por sus dueños.

En el sector público la paralización de actividades alcanzó niveles significativos en todo el país.

Después del mediodía, en el centro porteño, movimientos piqueteros y partidos de izquierda llevaron adelante un acto en la Plaza de la República, al pie del tradicional Obelisco porteño.

Ollas populares

También se realizaron ollas populares en el marco de esta medida de fuerza nacional impulsada en contra de las políticas que lleva adelante la Casa Rosada.

La huelga afectó no sólo al transporte urbano, sino también al sector aeronáutico, micros de larga distancia, movimiento marítimo y, al incluir a Camioneros, no hubo transporte de mercaderías ni de caudales ni recolección de residuos.

Tampoco se registró atención en bancos ni en dependencias públicas, ni funcionaron escuelas, universidades ni hospitales (sólo guardias), mientras que el Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (Sutba) confirmó este martes que se iban a levantar las barreras.

Finalmente, el paro afectó a su vez a plantas industriales metalúrgicas, automotrices, de alimentación, textiles y calzado, en tanto que fue dispar la adhesión en locales comerciales del interior del país y restaurantes, bares y cafeterías.

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