"El mayor peligro está después de entrenar"
El doctor José Luis Oggero cuenta: “Me llamó Marcelo Becchero, otro de los integrantes del equipo campeón al que habría que hacerle un monumento por todo lo que logró y las ganas que pone como dirigente en los últimos años. Quería saber si podía ayudarlos con el tema de la vuelta al fútbol”.
Si dar la vuelta olímpica en enero de 2005 fue inolvidable, que vuelva el fútbol es “otro sueño que todos debemos conseguir”.
Destaca que “tuvieron una charla con el psicólogo, los técnicos y los profesores del club desde infantiles a la Primera. Tengo contacto con los infectólogos y me tomé un tiempo para pintarles un panorama más claro y profesional”, dijo.
Apunta: “Mi punto de vista es que tengan paciencia. Cumpliendo todos los protocolos se puede volver, pero tenemos que cuidarnos mucho hasta que esté la vacuna”.
Agrega que “esta situación no se termina en uno o dos meses. Es con gran parte de la población vacunada como se terminará”.
Subraya que “mientras tanto, no queda otra que cuidarnos. Hay confusión y desinformación. La única estrategia es que los contagios se den de a poco, para que no colapse el sistema de salud”.
Remarca que “si colapsa será una situación de caos que hay que evitar. Mantener la distancia, usar el tapaboca y lavarnos las manos es cuidarnos. No entrar en la paranoia, porque hay muchas actividades que se reintegraron y con respeto por protocolo se puede”.
Aclara que “el gran problema son las reuniones sociales, y los grandes eventos en espacios cerrados. Grupos de más de 10 personas son los que ocasionaron mayores contagios. Mientras se cumple con los protocolos, no se generan casos”.
Aclara que “concientizar es el tema. El peligro está después de la práctica”. Remarca que “el asadito, la juntada en la salida nocturna, el cumpleaños muchas veces no tienen control suficiente, y allí no se piensa en los grandes, porque los más jóvenes o niños no lo sufren tanto, pero a los grandes los puede matar esa reunión social”.
Manifiesta que “lo mejor es que los chicos entrenen en los clubes. El protocolo de la Liga es viable, y Ticino tiene infraestructura para cumplir con el distanciamiento. El problema es si estamos preparados culturalmente para cumplir después con el cuidado”.
Destaca que “veo grupos de chicos tomando cerveza del pico en la costanera. Ese es el problema. Los grandes focos están en las juntadas. Las actividades con protocolo no fueron focos de contagio”.
Cierra con una anécdota: “Un infectólogo me dijo que realizar una actividad física difícilmente me enferme si adopto cuidados, pero si voy a comer un asadito con algunos amigos me fije bien, porque allí aumenta el peligro. Entrenar es saludable, y con cuidado se puede. Si después de entrenar no me cuido, tiré todo por la borda”.
El refuerzo que todos querían
José Luis Oggero fue convocado para reforzar a Defensores de Arroyo Cabral. “Jorge Molina armó un plantel muy lindo. Se unieron Colón y Rivadavia, y llegamos a la semifinal. Perdimos 2-1 en Colonia Tirolesa, al que goleamos 3-0 en Cabral, pero perdimos en el suplementario. La final estaba cantada con Alumni, al que habíamos vencido 3-1 en Cabral, y luego perdido en la Plaza. Fue mi mejor momento. Fue cumplir parte de lo que soñé desde chico”.
Luego reforzó a Alumni. “Jugué con un gran plantel. Escurra, los Miranda, Casas, Santoni, Ferrer, Rovere, Fantino, Barrera, Echevarría, Andrada, Aris, Carassai. Había dos o tres por puesto. Un día contra Unión San Vicente jugábamos en Córdoba el torneo Argentino B, y al mismo tiempo en Uruguay, otro equipo jugó un torneo internacional. No me olvido más”.
Resalta que “también jugar en Las Perdices con Viera como DT, y en Pasco con Piccotti y Martín fueron experiencias muy positivas”.