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Los sueños se cumplen

De La Palestina a Boca. Reano superó todas las pruebas

David Reano nació en La Palestina el 20 de marzo de 1984.

“Todo lo que soñábamos y nos pasó a los que jugamos al fútbol les pasa hoy a muchos chicos. Es posible cumplir esos sueños. Yo jugaba en los potreros de La Palestina. No había inferiores en mi pueblo, ‘Chaco’ Novaretti nos dirigía en algún torneo de verano, en los que también jugué para Pasco. Jugábamos esos torneos con Diego Novaretti (actual jugador de Rosario Central). Se nos dio el sueño”.

Cuenta su historia: “Arranqué en las inferiores de Rivadavia de Arroyo Cabral. Me dirigieron José Luis Danna y Amadeo Perossi. Luego vine a All Boys a jugar en el baby y Jorge Alamo me llevó a probar a Newell’s en la misma época que fue Mauro Rosales”, comentó.

“Me llevó un año probar y quedar en Boca. Fui superando etapas, jugando torneos en todo el país y cambiando de posiciones. Empecé como delantero, pasé como volante, pero luego fui central”, dijo.

“Por eso siempre les digo a los chicos que hoy pueden jugar en una posición, pero mañana pueden hacerlo en otra. Aprendan y preocúpense por ser solidarios con los compañeros. El entorno les pide que hagan goles para destacarse, pero los profesores deben ayudar a formarlos para ir tras sus sueños. Frustraciones habrá, pero también momentos lindos. A todos nos pasó”.

“El crecimiento debe ser constante, porque tampoco alcanza con que te elijan en un club. Yo de chico salía de la escuela y a las 18 estaba en la cancha del pueblo jugando como en los potreros con pibes de 5 años, de 10, de 20 y los de 25. Eso les falta hoy”, estimó.

Me llevó un año probar y quedar en Boca. Fui superando etapas, jugando torneos en todo el país y cambiando de posiciones. Empecé como delantero, pasé como volante, pero luego fui central

Advirtió: “Hoy tenemos a un chico que se los pasa a todos los rivales porque es más grande o tiene más condiciones. Vos le pedís que toque la pelota, pero no lo hace. En un contexto como el mío, cuando me marcaba el de 25 no lo pasaba. Entonces tenía que dar el pase obligatoriamente. Tiraba pared e iba a buscar. Así aprendí”.

“El contexto ayuda. Suelo mezclar las edades en mi escuelita para que los más grandes que no se animan a gambetear ahora se animen con los más chicos y los más chicos que no la largan, tocan y van a buscar al espacio. Eso me pasaba en el potrero de mi pueblo, o cuando en el colegio los dos palos eran árboles y volvíamos con el guardapolvo sucio. Y de allí, al campito. Yo jugaba con ‘Chaco’ Novaretti, su hijo Diego, ‘Mono’ Giraudo, ‘Buby’ Ripa, Rafael Caporgno, Luciano Raspo. Era una ensalada, pero nos íbamos chochos y volvíamos al día siguiente”.

Destacó: “Empecé en Rivadavia porque iba al colegio de Arroyo Cabral. Yo sentí el cambio cuando fui a All Boys a jugar en el baby, porque allí estaban las mejores categorías y había que ganar”.

“Sólo iba a jugar los domingos y no entrenaba con mis compañeros. Ir de un pueblo a Villa María en un taxi me hacía jugar un poco contenido. Salí goleador el primer año, pero no disfrutaba tanto como en mi pueblo. Me fue bien y salí campeón en All Boys, pero me costó. Tengo recuerdos hermosos y me ayudó mucho, pero noté la diferencia a la hora del disfrute”.

El sueño de llegar a Boca

Reano recordó: “A los 12 años me pasé de altura y no pude jugar más en el baby. A los 13 empecé a probar en Boca y quedé a los 14”.

Contó esa historia. “Iba a jugar a Etruria, donde ‘Cachi’ Semprini, un tipazo, me recomendó a un buscador de talentos de Boca. Lo llamó al intendente Alejandro Cativelli, que me acompañó con mi padre a Parque Sarmiento en Buenos Aires. Entrenábamos los del interior con los que jugaban en la Liga Metropolitana de AFA”.

Reseñó: “Armamos un equipo del interior y jugamos un torneo en Morteros. Fuimos subcampeones en enero de 1997. Quedé como delantero. Pasé de volante central en otro torneo en Mar del Plata. Y después de las vacaciones de invierno empecé a jugar de marcador central en San Rafael, Mendoza. Ya en el torneo Esperanzas, en Santa Fe, había pocos chicos del equipo original porque éramos pocos los que superábamos las pruebas”.

A fin de año fiché. Me confirmaron que iba a quedar y me dijeron que sería el capitán del equipo. Las primeras veces fui acompañado, pero luego iba solo a Buenos Aires. Fue un cambio muy bueno y productivo, pero muy acelerado para la edad. Ni hablar cuando empezamos a competir en los torneos de AFA con la novena. La clase '84 debutó contra Vélez y ganamos 1-0 con gol de Carlos Tevez

“Yo era el capitán del equipo. Tenía 14 años. Vivía en la pensión. De lunes a jueves era un alboroto total hasta la 22, pero ese viernes previo al debut no volaba una mosca en la cena. Ya había una formación previa, una preparación, a través de filtros que superamos en los torneos anteriores por todo el país. Sirvieron las pruebas que superamos durante 1 año”, resaltó.

“No había tantas áreas de contención como nutricionistas o psicólogos, pero Boca estaba avanzado y fue sumando todo lo que se necesitaba con Macri. Yo recuerdo que clubes como Lanús no tenían pensión y 6 o 7 chicos dormían debajo de la tribuna, a veces los vidrios estaban rotos o no comían bien”.

“Con Macri hubo un gran cambio en Boca, contrató a Griffa con sus captadores. Nosotros dormíamos en piezas de a dos, con duchas propias. Viví 7 años en Casa Amarilla, los 6 años de inferiores y 1 más con contrato. Fue un momento glorioso de Boca en inferiores. De otros países nos invitaban a jugar. Fui a Suiza, Francia, Emiratos Árabes, Isla de Jersey, Italia, Alemania, Austria e Inglaterra, pero no conocía Córdoba”, sonríe.

“Mi perfil cayó bien en Boca. Les gustaba que era obediente y no tenía calle como los otros. Fui capitán por mi conducta. Mis compañeros iban a los matiné, yo no. Hoy todavía tengo muchos contactos y amigos en Boca. Cumplí el sueño”.