"Los Zorros" no pierden las mañas
Diego Echevarría es un tipo leal, derecho, temperamental y divertido, al que sólo había que entender que no se lo podía hacer enojar en una cancha, porque se transformaba en tu peor enemigo.
El “Zurdo” fue uno de los héroes que ganaron el torneo Provincial en 2001, uno de los pocos que participaron del tricampeonato 2001, 2002 y 2003, y de los que en 2004 instalaron a Alumni en torneos permanentes de la AFA. En el “fortinero” participó de 5 vueltas olímpicas, y aún le duele aquella final perdida ante Candelaria por el ascenso al Argentino “A”, o aquella otra ante el mítico San Martín de Tucumán.
“Me formé en Alumni en la época en que las inferiores jugaban en la Liga Cordobesa. Ahí aprendías todas las mañas existentes en el fútbol”, asegura.
A esas mañas nunca las perdió, y en Los Zorros lograría el ascenso con Sportivo precisamente enfrentando a Alumni, en dos recordadas batallas que serán inolvidables para los “celestes”.
La institución que acaba de cumplir 41 años de vida nunca olvidará a los integrantes de ese plantel que conducía tácticamente Marcelo Santoni, que consiguieron con jugadores del pueblo y un par de “zorros viejos” ese logro histórico.
También el “Zurdo” quedó marcado en el fútbol local como el capitán de aquel equipo campeón de Rivadavia, que derrotó en la histórica final cabralense a Colón en 2007.
No olvida el ascenso con Unión Central en 2011 de la mano de Carlos Bonaveri, y se resigna al pensar que estuvo cerca de fichar en Belgrano, pero justo lo llevó a Córdoba un representante que terminaría haciéndole juicio al “celeste”, y lo dejó “colgado”.
Con buen humor recalca que “también Instituto me tentó cuando era chico, pero me cagué para ir a Córdoba. En cambio, me tuve fe cuando superé la prueba para ir a Boca, pero Jorge Griffa me hizo jugar como puntero izquierdo en Buenos Aires. Así era imposible”, resalta el lateral izquierdo.
Temperamental y valioso para armar grupo, recuerda que “cada vez que me venían a ver los empresarios, a ‘Kelo’ Carassai se lo ocurría hacerse el delantero, y me dejaba 2 contra 1. Me insultaba todos los partidos con Ezequiel, pero armamos un lindo tándem, y ganamos varios campeonatos. El volaba por la banda, y yo le cubría las espaldas. No tenía opción”.
Explica en otra anécdota divertida sobre su puesto preferido que “me encantaba jugar como volante por izquierda en inferiores. En las inferiores empecé jugando allí, y algunos partidos jugué en la cuarta campeona. Lo que más recuerdo es mi debut a los 16 años con la ‘10’ de Alumni en Arrecifes”.
Aclara que “Alumni había quedado eliminado del torneo Argentino B, y Jorge Molina tuvo que agarrar de DT como un bombero. Se habían ido varios jugadores, y por eso nos llevó a varios pibes de inferiores. En el vestuario me tiró la ‘10’, y me pidió que jugara como volante por izquierda. El problema es que todos creían que era Santoni, y el DT rival me mandó a hacer marca personal. No toqué una pelota esa tarde”.
Un pueblo en ascenso
Acepta que “ese ascenso con Sportivo Los Zorros fue una cosa de locos. Ascendimos un Día del Padre, y nunca me voy a olvidar que un tipo que siempre estaba en todos los partidos, Alberto es su nombre, no podía parar de llorar y me dijo: ‘Gracias por hacerme pasar el mejor Día del Padre de mi vida’. Tenía tres hijas mujeres, y ese grupo éramos como los hijos varones que no había tenido él”.
Estima que “muy emocionante fue el regreso al pueblo, la caravana, y la cantidad de gente en la ruta esperándonos. Estaba todo el pueblo en la calle”.
Insiste en que “a esa linda banda que armó el ‘Chelo’ (Santoni), yo fui el último en sumarme. Fue casi de casualidad, porque fui a trabajar a la cerealera, detrás de la cancha, y el ‘loco’ me invitó. Le dije que no podía entrenar, y me dijo: ‘Vos vení, y yo te voy a hacer entrenar’. Convencí a la patrona, y me largué”.
Su primer día arrojó la primera anécdota fuerte: “Cuando llegué el equipo estaba armado, y el ‘Chelo’ me presentó como un jugador que había ganado 5 títulos con Alumni. Le pedí hablar y les dije: ‘Muchachos yo acá no vengo a pasear, vengo a salir campeón’. Me miraban feo, y les tuve que aclarar que era una joda”.
Recuerda que “cuando ascendimos me decían que yo les había dicho que venía a ser campeón. ‘Vieron que no era joda’, les decía. Pero la verdad es que cuando vas a los pueblos te cuentan que algunos los chicanean y se agrandan porque han jugado en algún equipo campeón. Por eso no te reciben de la mejor manera, pero yo encajé rápido con esos locos”.
Recalcó que “iba mucha gente a ver el equipo, se entusiasmaron, y los pocos dirigentes no nos dejaron faltar nada. Siempre la ropa limpia, pecheras, pelotas, luces en la cancha, y nadie faltaba. Hasta concentramos para la final”.
“Para ellos era como enfrentar al Real Madrid en la final del Mundo medirse con Alumni en una final. El Alumnito volaba, y era especial para varios que habíamos jugado en el club, porque sabemos que Alumni siempre entrena diferente”, dijo.
Destaca que “no dejé ningún chancho en el pueblo, los comí a todos cuando ascendimos. Si me quieren invitar, vuelvo”.
Agrega que “no faltó nadie a la fiesta del campeón, y la noche cuando volvimos al pueblo fue un fiestón espectacular. Todos te agradecían, y el entusiasmo duró cuando ascendimos, porque el pueblo es muy futbolero, pero no voy a contar sólo las buenas: nos fuimos al descenso porque creímos que estábamos para clasificar, y se armó un lío bárbaro en Tío Pujio. Nos echaron medio equipo”.
Lo del “Chelo”, para comerse a todos
Diego Echevarría resalta que “Marcelo Santoni fue un crack. El ‘loco’ te enrosca, y te hace sentir que sos hincha del club en el que jugás. El entusiasmo que había en Los Zorros era enorme, y hasta en las prácticas había mucha gente”.
Manifiesta que “como había muchos chicos del pueblo, la gente se enganchó. Primero te miran como perro malo, pero después se hizo un grupo espectacular”.
Sostuvo que “los dos hermanos Garis y Nicolás Ponce tenían muy buen nivel, y ‘Miquelo’ Ambrosio se sacó 10 en la final contra Alumni. Atajó cada bomba ese día”.
Recalca: “Ganamos 2-0 en nuestra cancha, pero en el predio de Alumni nos bombardearon mal. Santoni estaba como loco, a los gritos en el entretiempo. Nos quería despertar: ‘Es una final, y para ganar hay que hacer esto, y lo otro, y a vos te dije que te iba a pasar esto, y a vos te dije lo otro’. En un momento le dije: ‘¿Pero Marcelo para qué trajimos al arquero?’ No dijo más nada, me miró y se metió a la cancha. Cuando volvíamos festejando me dijo: ‘Vos estás loco, con la calentura que tenía, no podés decirme ¿para qué trajimos al arquero? en medio de la charla”.
“Me quería matar. Pero el ‘loco’ me conocía. Ascendimos y no parábamos de llorar y abrazarnos. Ese equipo tenía a Miguel Ambrosio, los Castelli, yo, Juan Lazo y ‘Chapu’ Diego Herrera; Sebastián Solís, Samuel Garis, Franco Rojas; Nicolás Arredondo, ‘Pollo’ Garis y Nicolás Ponce. Estaban Zanotti, ‘Juanchi’ Ponce, los Tolosa y Franco Santoni. Juan Pablo Martínez fue goleador y otro que jugó mucho fue Gastón Rodríguez. Era un depredador”.
Resalta de esa final que “Rodríguez y Garis fueron a la primera pelota dividida con todo contra Lucas Damiani. Volaron para arriba. Me di cuenta que a esa final la íbamos a ganar. Sacamos la ventaja en casa, pero no sabíamos cómo íbamos a hacer para aguantar esa diferencia en Plaza Ocampo. Por suerte fuimos al predio, y nos pelotearon. Estaba llena la cancha”.
Bailá conmigo
Resaltó que “la tribuna de la cancha nuestra explotaba todos los partidos. Era un acontecimiento ir a ver al equipo. En la final, Alumni llevó a la bandita y un colectivo lleno. Los Zorros había vuelto el año anterior con Juan Cardozo como DT. La gente acompañó siempre, hasta que en la ‘A’ se nos salió la cadena contra Yrigoyen”.
Explicó que “no nos cobraron 3 penales, y nos dieron 1 en contra. Suspendieron medio equipo. Pero del ascenso no se olvidan más”.